Los penales que Alianza le cometió a San Martín significaron dos ejemplos prácticos para entender la aplicación de las nuevas reglas aprobadas por la International Board sobre las decisiones que un árbitro debe tomar ante acciones de último recurso.
    Roberto Castro | @rcastrolizarbe
    Director General

Aunque así parezca, el título de este artículo no se refiere a la lástima ajena que genera el desempeño defensivo de Alianza Lima. O más bien, tiene directamente que ver con sus consecuencias. Porque por estar pésimamente parada, la zaga íntima acabó cometiéndole dos groseros penales a la San Martín que facilitaron la goleada alba en el Nacional.

Lo interesante para el análisis, no obstante, es que ambos penales devinieron en decisiones arbitrales relacionadas con la llamada "triple sanción" (penal, expulsión y posterior suspensión del expulsado). Esta -como ya ha explicado DeChalaca- generó una polémica importante a nivel europeo en el último bienio que acabó influyendo en la modificación de las normas del fútbol emprendida a inicios de este año. Y en línea con esos cambios en el reglamento, el árbitro Miguel Santiváñez decidió bien en las dos acciones.

- En el primer penal, Leao Butrón trabó a Alexander Succar en posición de último hombre cuando el delantero de San Martín corría libre hacia el gol. Santiváñez cobró penal, pero no echó a Butrón, sino que le mostró amarilla. Fue lo correcto, y no porque Succar estuviera corriendo hacia fuera del arco cuando se produjo la falta. El acierto se da porque la norma manda que ya no se sancione, en general, la falta del último hombre con tarjeta roja salvo en casos de agresión explícita al rival. Discuten diversos aficionados que lo de Butrón sí fue falta alevosa, ¿pero alguien habría sostenido que era un foul que ameritaba expulsión si se hubiera dado, por ejemplo, en el mediocampo? Muy difícilmente. Entonces, si no era roja en otro lado del campo, ya no es una falta que aplique para roja, pues la condición de último hombre del golero íntimo ya no suma gravedad a la falta.

- En el segundo penal, el argentino Alexis Domínguez se divirtió con la defensa íntima como un niño en un parque de diversiones. Luego de que su último remate generara un rebote, el cabezazo de Wilder Cartagena al arco fue despejado por Miguel Araujo de modo voleibolístico. Sin dudarlo, Santiváñez sancionó penal y le mostró tarjeta roja al defensa aliancista. ¿Pero no que ya no hay triple sanción? No es así: la expulsión estuvo bien sancionada pues la acción de Araujo califica como una falta justamente alevosa contra el reglamento: una acción en la que no existe interés alguno de jugar el balón de manera limpia, sino de trasgredir las reglas con premeditación.

Santiváñez, el réferi de los bigotitos, no estuvo exento de polémica pues en el primer tiempo omitió un aparente puñetazo de Josimar Atoche a Christian Ortiz que habría ameritado expulsión. Pero en lo referido a los penales, específicamente, obró de acuerdo con lo establecido en las normas.

Foto: Raúl Chávarry / DeChalaca.com


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La crónica del San Martín 3 - Alianza 0

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