Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / DeChalaca.comLa segunda entrega de los clásicos nocturnos jugados en el Alejandro Villanueva evoca la Copa Libertadores de 1994. Como ahora, Universitario era el campeón y llegó a Matute con Juan Reynoso como figura destacada. Pero fue la noche del hondureño Eugenio Dolmo.

 

El verano de 1994 tuvo como representantes peruanos en la Copa Libertadores a los clásicos rivales. Después de una temporada en que habían luchado palmo a palmo un título que finalmente fue para los cremas, la suerte los había colocado en la misma serie que los equipos ecuatorianos Emelec y Barcelona, los que finalmente clasificaron a la siguiente ronda haciendo el uno-dos, en términos automovilísticos. Los norteños dejaron entonces un adelanto de la superioridad que mostrarían con respecto al fútbol peruano en los siguientes años.

Sin norte en la Copa

En el primer clásico que abrió aquel Grupo 3, Alianza logró imponerse con un solitario gol de Juan Carlos Kopriva, cuando Universitario hizo de local en el Estadio Nacional, y con ello rompió una racha de tres años sin triunfos frente a los merengues. A la semana siguiente, el cuadro crema que dirigía Sergio Markarián fue a Guayaquil para ser visitante frente a Barcelona, primero, y Emelec, después. Un trabajado empate a cero en el primer partido, hizo abrigar algún optimismo entre los merengues, pero el 2-0 que le encajó el cuadro eléctrico mantuvo a la 'U' en el último lugar del grupo.

A Alianza le fue mucho peor en su viaje a la portuaria ciudad ecuatoriana: cayó goleado por 3-0 en las dos ocasiones. Estos terribles resultados habían dejado bastante atrás a los peruanos. El grupo era liderado con comodidad por el Barcelona  con cinco puntos (luego llegaría a octavos de final, donde lo eliminó Olimpia de Paraguay), seguido por Emelec con cuatro (Minervén de Venezuela lo eliminó por penales en octavos), Alianza Lima con dos puntos y Universitario, que cerraba la clasificación con una sola unidad y sin haber marcado goles.

Dolmo y los brazos en alto para festejar el primer gol crema delante de Norte (Foto: revista Estadio)El primer partido de vuelta enfrentaba nuevamente a los compadres, esta vez en La Victoria. A los íntimos les habría alcanzado un triunfo para dejar virtualmente eliminado al entonces campeón peruano. Los habría aventajado por tres puntos y solo cuatro en juego (recordar que en aquel tiempo se asignaba dos puntos al ganador). Sin embargo, la garra crema se hizo presente en Matute para torcer la historia y darle a la 'U' su penúltima clasificación a octavos de final en la Copa Libertadores. Y de paso, generar un terremoto en la interna de Alianza.

Flores para Dolmo

La noche del 23 de marzo, Alianza Lima salió a su cancha con el veterano Óscar Wirth en el arco; línea de cuatro en el fondo con Carlos Basombrío, José Soto, el argentino Rubén Tanucci y Carlos Guido; tres al medio con Juan Jayo como ancla, Juan Carlos Kopriva por derecha y el también argentino Henry Hommann; y en la delantera estuvieron los jóvenes Darío Muchotrigo (hoy en el cuerpo técnico crema) y Waldir Sáenz, flanqueando al 'Pelado' Gustavo de Luca, que completaba el cuarteto gaucho en la oncena de Miguel Ángel Arrué.

La 'U', en tanto, formó con Juan Carlos Zubczuck; Alfonso Dulanto, Marcelo Asteggiano, Juan Reynoso y Alexis Ubillús en la defensa; un cuadrado en la volante con el 'León' Rodríguez y el 'Puma' Carranza para la contención, dejando a Roberto Martínez y a Jorge Amado Nunes la creación; el ataque fue de Ariel Beltramo y el hondureño Eugenio Dolmo (Flores, cabe recordar, era su apellido materno).

Dolmo, llamativo por su caribeña nacionalidad, no había justificado su contratación hasta entonces. Pero en la noche de Matute se iluminó. Brilló su piel negra y a los 41’ marcó el primer gol crema en la Copa, que dominaba aquel clásico, tras anticiparse con mucha viveza a Tanucci para aprovechar el buen centro de Dulanto y colocar suave, cruzada y elevada la pelota a la derecha del arquero Wirth. El chileno, que jugó finales de Libertadores con Universidad Católica y con Cobreloa, nada pudo hacer para impedir el gol del ‘Demonio’ que celebró a brazo alzado delante de la Trinchera Norte.

Crema de la noche

Reynoso va a la disputa del balón con Sáenz. El hoy técnico crema se lució aquella noche de 1994 en la zaga ante su ex club (Recorte: revista Estadio)El partido era dominado claramente por Universitario, desde la guapeza de Nunes (no tanto de Martínez), la marca poderosa de Carranza, pero más de Rodríguez, la seguridad de las manos de Zubczuck y, sobre todo, la clase de Juan Reynoso. El ‘Cabezón’ aquella vez quitó todo y se dio espacio para salir jugando con mucha clase, con el balón dominado y también lanzándolo para meter más miedo a una defensa insegura, sobre todo por los flancos.

Como De Luca no funcionó (ni esa noche ni ninguna otra) y Hommann se escondió, el equipo íntimo no funcionó. Los merengues aprovecharon las licencias otorgadas y se fueron a buscar el gol de la tranquilidad, que llegó por el otro sector. El que trepó entonces fue Ubillús, sacó el centro rasante que Dolmo llegó a desviar hacia Nunes, quien con Wirth descolocado, definió sin oposición.

El partido estaba cerrado. Ingresaron Freddy Torrealba por Universitario y Paulo Hinostroza por Alianza. Justo estos dos jugadores protagonizaron la primera expulsión de aquella noche: queda en el recuerdo la simplona provocación del 'Churre' a 'Chucky' cuando este estaba en el suelo, y el crema, desde ahí, pateando al futuro alcalde de San Juan de Miraflores en el bajo vientre. Una de esas tarjetas rojas que tan tontamente se ganaban nuestros jugadores del siglo pasado.

Con diez jugadores, Universitario cedió terreno. Una desconcentración en la defensa, que empezó con Dulanto -quien no estuvo en su sitio para impedir el centro de Waldir- y que continuó en los centrales y el portero -que no reaccionaron a la entrada de Kopriva-, permitió que el volante argentino consiguiera una anotación que era mucho premio para los blanquiazules. Incluso pudieron lograr más, pues se fueron con todo en busca del empate, pero Jayo también se ganó una absurda expulsión por reclamar ampulosamente una jugada tan intrascendente como un lateral -o quizá una falta que no fue o quizá algo que ni él mismo podría explicar-.

Eso dice la historia

Así se cambió la historia a favor de los merengues. Luego de la noche de miércoles, la mañana del jueves fue aún peor en Matute. La directiva encabezada por Pío Dávila anunció el cese de  Miguel Ángel Arrué, quien tan buena campaña había hecho el año anterior, pero al cual se le cuestionaba ser "un motivador". Broncas de la noche de Matute: Nunes contra Jayo, quien se iría expulsado. Observan el argentino Tanucci y Alfonso Dulanto (Recorte: revista Estadio)En su reemplazo, se nombró a Iván Brzic, quien hasta hacía menos de un año había sido DT de Universitario, por lo que la reacción de la hinchada íntima, agradecida con Arrué por la irrupción de los 'Potrillos' en 1993 y opuesta a la llegada de un personaje identificado con el eterno rival, fue durísima.

Igual, tanto Alianza como la 'U' sumarían tres puntos más cada uno jugando como locales frente a los ecuatorianos. Los cremas se quedaron con el tercer lugar del grupo con seis puntos, uno más que Alianza, y luego fueron eliminados por el DIM colombiano. Tenían todo para celebrar en casa, pero una vez más el eterno rival le robó la sonrisa en su visita a Matute, en el último clásico nocturno que se ha disputado en esa cancha antes de este sábado. Una medalla que los hinchas merengues podrían colgarse con más frecuencia, pero que sacan a exhibir muy poco. Tan poco que parece llena de polvo, aunque no ha perdido su brillo con los años. Veremos cómo se escribe esta nueva historia a la luz de la noche victoriana.

Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com

Comentarios (2)add
...
escrito por Omar , abril 02, 2010
ESA ALINEACION DE ALIANZA COMPARADA CON LA DE LA U. POBRES ALIANZISTAS.
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escrito por Raulín Raulón , abril 03, 2010
Discrepo con lo de Dolmo Flores en cierto aspecto. Si bien es cierto su aparición en la Libertadores había sido discreta, en partidos amistosos se le había notado con talento y sobretodo, un jugador que podía marcar la diferencia. De hecho, hizo mucho más que otro hondureño que llegó con un cartel más amplio, César Obando y, por supuesto, que Beltramo.
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