Foto: juancarlosbondy.blogspot.comUna propuesta arriesgada: que los seleccionados peruanos no representen al fútbol peruano; es más, que se alejen cuanto sea posible del embrujo incomparable de la tierra que los vio nacer.

 

La lista de deudas pendientes que arrastra el fútbol peruano con morosidad imperturbable es bastante amplia. Entre los puntos más resaltantes que pueden citarse está la necesidad de convertir a los clubes de Primera División en instituciones sólidas, con infraestructura propia y un número considerable de socios; la organización de torneos competitivos a nivel nacional en divisiones menores; la profesionalización de los dirigentes que manejan este deporte -hoy, en el mejor de los casos– hinchas entusiastas sin mayores conocimientos de gestión deportiva; la ausencia de títulos en Copa Libertadores (certamen continental que se disputa anualmente hace medio siglo y que no ha podido ser ganado sólo por clubes de Perú, Bolivia y Venezuela); la urgencia de que los futbolistas asuman con seriedad su profesión, mucho más allá de la mediocridad que puedan encontrar en el medio; y aquí nomás paremos para no hacer esta enumeración interminable.

Sin embargo, si hay una deuda en especial que le quita el sueño al fútbol peruano, esa es la de clasificar a una Copa Mundial de mayores. Con postergaciones sucesivas que se han convertido casi en un trauma nacional, desde el Mundial de España ´82 se aplaza este pago, se acumulan los intereses y las selecciones blanquirrojas se arrastran por las eliminatorias sudamericanas casi con la única esperanza de las “posibilidades matemáticas” después de que han llegado las primeras derrotas de rigor. ¿Qué podemos hacer para acabar con este martirio?

La respuesta obvia es que la clasificación a un Mundial tiene que merecerse y que para eso el fútbol peruano debe mejorar. En el ranking mundial de selecciones publicado por la FIFA en diciembre de 2008, Perú se ubica en el puesto 75 (último lugar entre los países sudamericanos). En el ranking mundial de clubes elaborado por la IHFFS (Federación Internacional de Historia y Estadística del Fútbol), en noviembre de 2008 Cienciano es el mejor club peruano en el puesto 65; le siguen San Martín en el 82 y Universitario en el 149. En estos rankings mundiales de la IHFFS, solo el que califica a las ligas locales de fútbol nos da ciertas esperanzas, al colocar al campeonato nacional peruano en el puesto 15 (cuarto entre los diez de Sudamérica). Estas estadísticas podrán ser muy discutibles, pero lo cierto es que nos dan una idea en números de lo lejos que estamos de entrar a una Copa del Mundo, certamen al que clasifican cada cuatro años 32 selecciones (cuatro o cinco sudamericanas).

Para llegar a un Mundial, entonces, el camino espinoso, difícil, de muy largo plazo, indica que a grandes rasgos hay que mejorar el fútbol peruano. Volviendo a las deudas pendientes del inicio de este artículo, eso quiere decir que debemos fortalecer los clubes, trabajar en las divisiones menores, invertir en infraestructura deportiva, profesionalizar a los dirigentes, cambiar la mentalidad de los futbolistas, entre otras acciones que demandan plazos demasiado largos para esta espera angustiosa de ver a la selección peruana en una Copa del Mundo. Sin querer decir que debamos abandonar esas grandes tareas, aquí proponemos un camino arriesgado pero más directo, que podría llevarnos, digamos, a participar en el Mundial de Brasil 2014.   

Perú made in Europa

La propuesta consiste en tratar de hacer que la selección peruana no represente al fútbol peruano. Si no, estamos perdidos. Ya ha sido probado a lo largo de los últimos 25 años: con nuestros clubes, nuestros dirigentes, nuestros torneos, nuestros partidos del día a día en el Campeones del 36 o el Rosas Pampa de Huaraz, no estamos para pensar en participaciones mundialistas. Dicho con un ejemplo concreto, un país que tiene como su mejor club al Cienciano (que no cuenta con cancha propia, ni divisiones menores, ni masa social, ni más de tres dirigentes reconocibles), no puede pretender llegar a un Mundial. La puerta de escape a esta realidad nos la puede dar la globalización del fútbol y este fenómeno que hace que los futbolistas emigren cada vez más jóvenes, ya no como figuras relativamente consagradas en su torneo local, sino como prospectos que son pulidos en centros de alto rendimiento de Europa. El Bayern Munich, el Barcelona o el Manchester United, entre tantos otros, buscan a sus figuras de la próxima década tanto en las canteras organizadas de sus ciudades como en los campos perdidos de África, Asia o Sudamérica.    

Lo hemos escuchado decir muchas veces en los últimos meses: “Si tuviéramos 5 ó 6 jugadores como Paolo Guerrero, seguro podríamos pelear nuestra clasificación al Mundial”. De acuerdo. Y bien, Paolo Guerrero quizá sea el jugador que menos representa al fútbol peruano dentro de la selección. Se fue a Alemania siendo un juvenil, nunca jugó un partido de Primera División en el Perú; no sabe lo que es pisar las canchas sintéticas de Chiclayo o Chimbote, ni que le tiren corontas de choclo de las tribunas de Huancayo o el Cusco; no compartió entrenamientos, ni viajes, ni concentraciones, ni juergas, con sus colegas mayores de Alianza Lima. Y es seguramente –usando un lenguaje deshumanizado– el mejor producto que tiene hoy por hoy el fútbol peruano. Nuestra segunda esperanza se llama Reimond Manco, otro juvenil que ya se nos estaba descarriando en Lima, pero que felizmente ha partido al PSV Eindhoven de Holanda, donde se desarrollará en otro entorno que debe potenciar sus innegables cualidades. ¿No creen que por ahí se nos abre una ventana que nos da ciertas ilusiones para pensar que con estos jugadores podemos clasificar a un Mundial?

El Mundial de Brasil 2014 puede ser una gran oportunidad. El anfitrión no participará en las eliminatorias, con lo que serán nueve las selecciones sudamericanas que competirán por cuatro (o tres y media) plazas mundialistas. Esas eliminatorias deben disputarse del 2011 al 2013. Los “jotitas”, ese grupo guiado por Juan José Oré que clasificó al Mundial Sub 17 el 2007, tendrán entonces de 21 a 23 años. De ellos, sólo Manco ya zarpó a Europa, pero es probable que en los próximos meses otros de sus compañeros también den el salto al exterior (¡por favor, que sus representantes se apuren!). Paolo Guerrero, Jefferson Farfán y Juan Vargas bien podrían mantenerse hasta entonces en clubes de Europa, y ya con 27-29 años, tendrían la experiencia suficiente para liderar al grupo. Se pueden sumar otros jugadores de generaciones intermedias como Carlos Zambrano, Daniel Chávez o Hernán Rengifo, que también ya están jugando en el fútbol europeo.

Allí ya tenemos a un grupo base que en los próximos años podría permanecer relativamente ajeno a las influencias del fútbol peruano. ¿Quién debería ser el entrenador de esa selección? Para ser coherentes con la propuesta, un técnico extranjero, de muy buen nivel, que ni siquiera tenga que pasar mucho tiempo en el Perú. Alguien a quien no se le vayan los días tratando de conocer la idiosincrasia del futbolista peruano, ni relacionándose bien con la prensa local, ni tratando demasiado con los dirigentes de la Videna, ni monitoreando el trabajo de las selecciones menores, ni yendo al estadio para ver los partidos del torneo local en busca de una improbable aguja en el pajar. Si quiere, que ni pruebe el cebiche ni pose para los fotógrafos con sonrisa congelada cargando una camiseta de la selección peruana en la conferencia de presentación. Que lo suyo sea seguir a los seleccionables peruanos en Europa y trabajar con ellos de alguna manera de acuerdo a la máxima dramática que dejó Carlos Salvador Bilardo cuando los clubes europeos no le dejaban tiempo disponible para que practique con los seleccionados argentinos antes del Mundial de Italia ’90: “Burruchaga tira el centro en Francia y Ruggeri lo cabecea en España”, explicaba Bilardo estos entrenamientos individuales que hacía visitando a los jugadores en sus propios clubes. Que trabaje así esta selección peruano-europea, casi sin pisar la Videna, juntándose en alguna ciudad de Alemania o Italia, y que venga a Lima prácticamente sólo para jugar sus partidos de local. De acuerdo. Quizá sea difícil que el público se identifique con jugadores que no frecuenten los salsódromos de La Victoria, pero ese puede ser otro punto a favor. ¿No se quejan ahora los seleccionados de que el aficionado limeño es muy frío y que los equipos visitantes juegan aquí sin presión? Pues bien, que la selección peruana juegue también en Lima casi como visitante, sin presión.   

Siguiendo este camino, seguro no mejoraremos el fútbol peruano, pero deberíamos estar más cerca de Brasil 2014 de lo que estamos ahora de Sudáfrica 2010. Es una propuesta arriesgada, surgida desde la desesperación. No apunta a un trabajo serio de largo plazo -que es lo que debe hacerse en el fútbol peruano- sino a la búsqueda de un objetivo específico. Sin embargo, sacando cuentas y viendo resultados, parece más disparatado creer que podamos estar en Brasil 2014 manteniendo el actual esquema de la selección.

* Luis Carlos Arias Schreiber es literato y periodista, ex editor de la revista Don Balón Perú y ex comentarista de América Televisión y Cable Mágico Deportes

Foto: juancarlosbondy.blogspot.com

Comentarios (4)add
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escrito por msioux , enero 06, 2009
Como bien dice el columnista, es una propuesta arriesgada, pero con muchas más posibilidades de éxito que si dejáramos las cosas tal como están.

Más bien quiero pedir al equipo que trabaja en "dechalaca.com" que elabore una columna con el mejor esquema para el campeonato peruano, para evitar disparates, como que se jueguen 60 fechas con los 16 equipos que hay.

Algunos puntos que deberían guiar la elaboración de un buen campeonato son a mi parecer:
* Un sistema claro de entender para el aficionado.
* Emoción hasta el último (que la mayoría juegue por algo hasta el final).
* Que no sean demasiadas fechas (para no saturar al jugador ni al público, dar espacio para amistosos internacionales a clubes y selecciones).
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escrito por Roberto M. Gando , enero 07, 2009
Interesante propuesta pero imposible creo yo por la simple razón que olvidaron a los ilustres dirigentes que comandan nuestro fútbol. A menos que se les ocurra alguna forma para que los dirigentes que toman las decisiones también sean del exterior pues dicho proceso eliminatorio va a estar comandado por Manuel Burga en su tercer mandato como presidente de la FPF.
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escrito por Javi , enero 08, 2009
De hecho me pareceria que un contrato de ese tipo seria mas atractivo para un tecnico extranjero de nivel. Creo que para los jugadores tambien seria mejor. ¿No se quejan siempre de lo mal que los tratan cuando vienen al Peru? Peor no nos puede ir. Bien se puede hacer este intento para el mundial del 2014.
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escrito por carlos moscol , octubre 08, 2009
hola gente de esta página web,,,

bueno lo primero diria primerisimo que se tiene qeu hacer es ver la manera de sacar a estos dirigentes de la federacion por q si no ningún DT de calidad vendrá al perú ( cito a un buen entrenador de nivel y argentino como les gusta a algunos de por acá: José Pèkerman - el multicampeon juvenil con argentina-).

Este DT seria lo ideal porque para pensar en clasificar a un mundial de mayores creo que es más conveniente pensar en ir paso a paso como por ejemplo nuestros vecinos del sur que fueron a dos campeonatos sub 20
(holanda 2005 y canadá 2007) y de ahi lograron sacar una cantidad interesante de jugadores y con proyecccion de jugar las proximas eliminatorias.

Para esto se organizaria un trabajo con divisiones menores haciendo con este DT una doble función : dirigir la seleccion y a la vez dirigir la sub 20 para qeu asi siendo observados por el mismo entrenador nuestros jovenes futbolistas puedan saltar mas rapidametne a una mayor y no seguir pensando que son juveniles a los 20 o 21 años

ARRIBA PERU


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