Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comPerú llega, tanto en lo individual como en lo colectivo, con un nivel bastante bueno para enfrentar los siguientes dos partidos amistosos, en fechas que en épocas pasadas eran de Eliminatorias. ¿Puede la selección aprovechar igual este momento de buen nivel de cara a la siguiente fecha doble?

    Alonso Salazar | @alonsosz91
    Editor

André Carrillo celebró con Benfica un tetracampeonato. Paolo Guerrero y Miguel Trauco campeones en Brasil. Renato Tapia, aunque con menos minutos, levantó el título de la Eredivisie. Paolo Hurtado, sin llegar a campeonar y aunque cayó en los últimos dos encuentros, vive un momento importante con el Vitoria y tiene virtualmente asegurada una participación en la Europa League -si no se mueve de club-. No son los únicos que pasan por momentos importantes, por decir lo menos, pero es suficiente para lanzar la idea: en lo individual, la selección llega bien a los partidos de junio.

En lo colectivo, también. Los últimos partidos de Eliminatorias han demostrado el incremento de nivel físico, psicológico y futbolístico de la selección. Un rendimiento, por demás, mantenido como pocas veces se ha visto en los últimos años. Basta con sacar la cuenta: 7 puntos de los últimos 12. Se goleó en Asunción -sí, se goleó-. Se perdió con Brasil en casa, pero Perú le hizo partido a la que tal vez es la mejor selección del mundo en este momento. Se levantó un 2-0 en contra en Venezuela (¿cuántas veces se ha visto algo así?) y se consiguió un punto que valió para lo matemático pero más para lo anímico. Y se le ganó a un grande de grandes como Uruguay manteniendo el mismo nivel de partidos pasados.

En suma, Perú atraviesa un buen momento que no es ni casualidad ni obedece a un bajón del nivel sudamericano -que, por lo demás, sigue en alza–. Este momento es producto de la aplicación sostenida de una idea de juego en el tiempo, de la continuidad de una misma tarea emprendida por líderes con distintos estilos pero con una misma visión; y, cómo negarlo, es también producto del buen momento individual (sin el cual lo colectivo difícilmente existiría).

La selección peruana salió de la última fecha doble con esperanzas. (Foto: Andina) 

Pero cabe preguntarse, considerando que esta vez se llega a junio no con una fecha doble eliminatoria sino con amistosos FIFA, ¿cuánto sirve? Los pesimistas dirán que lo de siempre; se quejarán de que jugamos con Jamaica -¿cuándo se volvió Perú una selección tan top que puede discriminar a rivales?- y no con Francia, como si fuera conveniente jugar con un equipo que no representa el nivel de los partidos que se le vienen a la selección. Y, llegado agosto, dirán que se nos habrá pasado el tren.

La situación, sin embargo, amerita acercarse desde otra perspectiva. La preparación nunca está de más. Los amistosos son una buena excusa para probar ideas que pueden resultar positivas pero que, a falta de cuatro fechas, no sería posible o prudente probar durante partidos oficiales. Puede que por ahí valga la pena empezar a dar minutos a Alexander Succar y a José Miguel Manzaneda; más minutos a Pedro Aquino y a Sergio Peña; mayor tranquilidad a Édison Flores para que fortalezca el nivel de sus últimas actuaciones con la blanquirroja; a Raúl Ruidíaz para recuperarse por completo y a Christian Cueva para levantar su nivel en los últimos meses. Al equipo entero para consolide el buen juego colectivo e individual que ha desplegado sostenidamente los últimos seis meses.

Y ni olvidarse de la gente, de los hinchas que suman muchísimo en las gradas pero más en lo anímico, que parecen -algunos- haber cambiado de chip, haberse vuelto más razonables y hasta tolerantes; haberse dado cuenta que lo importante no es el resultado a corto plazo sino los frutos que se obtienen en unos años del esfuerzo desplegado hoy.

Aunque sea muy fácil instalar la polémica, la selección peruana debe aprovechar los amistosos ante Jamaica y Paraguay. (Foto: Concacaf) 

En suma, los amistosos sirven para madurar. Madurar el juego y madurar el pensamiento. Porque de nada nos va a servir que a Perú le haya ido bien todo este tiempo, que haya avanzado mucho en la visión a largo plazo si, llegado octubre -por no decir antes-, no tenemos boleto a Rusia y nos desmoronamos y echamos la culpa a Gareca y a Pizarro y a Oviedo y a todos los que no la tienen, en vez de tomar lo aprendido y aplicarlo para que el camino hacia a Qatar no empiece en trocha sino en carretera. Y para que un buen momento se traduzca en realidad.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: Andina, Concacaf


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