El acceso de la selección peruana a la repesca, a la par de la forma en que Chile quedó eliminada, redondeó una suerte de revancha que se esperó por 20 años: aunque a veces tarde, el fútbol siempre trae revanchas.

    Kenny Romero | @kenny_romero
    Director Periodístico

Domingo 12 de octubre de 1997. Perú se jugaba el acceso al Mundial de Francia 1998 en el estadio Nacional de Santiago. Si conseguía un triunfo ante Chile, automáticamente inscribía su nombre en la máxima justa gala. El resultado, desde luego, es de ingrata recordación: un 4-0 que prácticamente postergó el sueño de pegar el retorno y que un mes después ratificó la eliminación peruana tan solo por una infortunada diferencia de goles ante su par sureño.

Aunque fue un resultado adverso, aquel enfrentamiento ante Chile siempre quedó como una piedra en el camino difícil de desencajar; por la consecuencia de no pegar el retorno a un Mundial, y también por el tratamiento hostil que recibió la blanquirroja desde el día en que arribó a Santiago. Situaciones difíciles de borrar y que dejaron ese tufillo de revancha que se supuso en algún momento tenía que presentarse. Tarde o temprano.

Entre otras cosas, de aquella campaña de la selección peruana se recuerda la fortaleza del grupo, similar a la de estos tiempos, y rodeado por un señor como Juan Carlos Oblitas que en ese entonces fue el guía del proceso, y esta vez es más un líder fuera de los camerinos. También se rememora los polos opuestos de la prensa: una que segregaba la carroña y de alguna manera buscaba encontrarle tres pies al grupo humano que se conformó, y otra más bien con un horizonte positivo, que no solo resaltaba el crecimiento sostenido del plantel que se conformó, sino también que se involucró -para bien- con el trabajo que se implantaba en la Videna y de alguna manera trató de protegerla de los malos elementos que pretendían perturbarla.

En línea con lo dicho es que se rescata la labor que, en plena década de los noventa, desarrolló Goles en Acción, añorado programa deportivo dirigido por Alberto Beingolea, al que se le saluda por su reciente reaparición vía las plataformas digitales, y que en el balance de la temporada 1997 desarrolló una nota notable producción videográfica en el que se repasó los mejores momentos de aquella campaña que nos dejó muy cerca de Francia 1998.

Justamente en el cierre de aquel compacto se rescata un fragmento con un mensaje que, en este preciso momento, con el acceso de Perú al repechaje ante Nueva Zelanda -y con eliminación incluida de Chile por diferencia de goles-, cobra muchísimo valor. La frase dice lo siguiente: "el fútbol siempre te ofrece revanchas (por suerte)".

Pues bien, más allá de los factores externos que jugaron a nuestro favor, como la goleada de Brasil o el triunfo venezolano en Asunción, así como el increíble harakiri que terminó siendo para Chile la resolución del TAS que ellos mismos reclamaron, aquí se puede destacar una grandísima lección que tardó 20 años de espera. 20 años de ansiedad en el se le puso acta de defunción a una espina que estaba atravesada en la garganta.

Para mucha gente que supera los treinta y se identificó con la generación de los noventa, esto bien puede ser un golpe justiciero y sublime. La circunstancia es irónica y curiosa, dado de que se revirtió la historia del Perú rumbo a Francia 1998, con la bicolor sacando de carrera a Chile por diferencia de goles. No obstante, aun no se ha llegado a la valla: todo se redondeará tras el desenlace que surja en la quincena de noviembre, muy probablemente con el equipo de Ricardo Gareca pegando el retorno a las Copas del Mundo tras 36 años.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Video: Goles en Acción


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