Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comDe cómo el Descentralizado, desde el punto de vista comercial, desaprovecha la chance de maximizar su producto con la amplia paralización del Clausura. ¿La razón? La apuesta desinteresada por no comprometer la preparación de la selección peruana ad portas de su crucial partido ante Nueva Zelanda.

    Kenny Romero | @kenny_romero
    Director Periodístico

Serán 18 días en los que el Torneo Clausura se tomará una tregua. La apuesta, de modo superficial, se ve atractiva y hasta resulta plausible: apunta a darle tranquilidad a la selección peruana en su preparación para el trascendental partido ante Nueva Zelanda, en compromiso que podría clasificar a la blanquirroja a un Mundial tras 36 años. Pero si se evalúa las razones por las que la ADFP decidió parar el campeonato hasta el 17 de noviembre (luego de la fecha 12, a jugarse hasta el lunes 30 de octubre), se aterriza en un sinsentido y en la no valoración de una oportunidad idónea para maximizar un producto fútbol peruano que, más allá del repunte del plantel de Ricardo Gareca, está bastante venido a menos.

Si se pretende comprender el porqué de la decisión de la Asociación Deportiva de Fútbol Profesional, lo normal es suponer que, dada la coyuntura exitista, en el que la selección podría pegar el retorno a una máxima justa, se está planeando darle fuerza al regreso del Torneo Clausura en un escenario -se espera que así sea- en el que el fútbol en territorio local, en general, va a estar en su pico más alto (vuelve luego del duelo de revancha ante Nueva Zelanda). Por ende, así tendría una enorme posibilidad de ganar más adeptos por el simple hecho de que estaría limpiando su reputación. Estaría en boca de todos, de modo positivo, y ello podría equivaler a un incremento considerable en las taquillas de los clubes de Primera División, básicamente porque el fútbol peruano volvería a recobrar interés. De ser el caso, ese es un razonamiento válido.

No obstante, lejos de aplaudir el detalle de parar el Clausura, lo que resulta poco comprensible es que un Descentralizado que cuenta con 483 jugadores inscritos, tal como detalló DeChalaca en un reciente informe en el que "empadronó" a los 16 clubes de Primera División a partir de su Expediente 2017, tenga que perder su continuidad por una causa en la que, si se hacen números, solo están implicados 10 jugadores que toman parte de este campeonato. En efecto, salvo Carlos Cáceda, José Carvallo, Alberto Rodríguez, Aldo Corzo, Miguel Araujo, Luis Abram, Nilson Loyola, Anderson Santamaría, Wilder Cartagena y José Manzaneda, los restantes 473 futbolistas no tendrían porqué comerse un receso en el que ellos tienen todas las condiciones para asumir el protagonismo.

José Miguel Manzaneda ha sido considerado por Ricardo Gareca en los últimos partidos, gracias a sus actuaciones en un Cantolao que pelea por la permanencia. (Foto: Pedro Monteverde / DeChalaca.com) 

A ello habría que agregarle el ingrediente más importante y principal trasfondo por el que el Descentralizado debió seguir su marcha: se está desaprovechando una oportunidad única, acaso nunca antes vista en el torneo local, de maximizar y relanzar un producto que por sus taras está desmejorado, pero que el contexto probable, de tener a su selección en Rusia 2018 y por defecto convertirlo en una liga mundialista, lo va exponer a los ojos del continente y del mismo planeta.

En consecuencia, lo que ya se ha reiterado desde hace muchos años en DeChalaca: cada plantel que integra el Descentralizado tiene no solo un amplio número de jugadores profesionales, sino también reservistas que justamente aspiran llegar al primer equipo y entrar al ruedo, y para ello periódicamente compiten en un Torneo de Promoción y Reservas que le otorga la suficiente sapiencia para estar en condiciones de encarar el campeonato en un contexto en el que existe cruces con los partidos de la selección. Más aun, cualquier seguidor acucioso del torneo local sabrá detectar que tampoco se está desintegrando el campeonato a partir de la convocatoria de diez jugadores que toman parte de ella.

Y por lo también expuesto líneas arriba, este es el momento idóneo para que el Descentralizado repotencie su atractivo y gane valor. En esa línea, solo para entender que una coyuntura como tal jamás se ha presentado, es necesario señalar que en los años en que Perú accedió a un Mundial por mérito propio (1970, 1978 y 1982), tuvo en paralelo sendos campeonatos locales que se encontraban a la deriva y con poquísimo interés hasta de los mismos medios de comunicación de antaño. ¿No es acaso perjudicial que en una circunstancia en que la blanquirroja se juega el pase a Rusia 2018, se vea en paralelo un penoso reflejo -de modo más global- de que la casa está desordenada?

¿La organización del Descentralizado no debería mejorar, aprovechando la coyuntura de una selección con opciones de ir al Mundial? (Foto: diario El Tiempo de Piura) 

Vaya o no Perú al Mundial, el torneo doméstico debe, de una vez por todas, recobrar el interés y convertirse en una plaza atractiva para jugadores foráneos de países de esta región. Por eso es que debe sacársele provecho a un contexto como el actual. Y esto último es un aspecto en el que ya hace varios años se está en debe. Al fútbol peruano no llegan más los Jorge Amado Nunes, Gustavo Grondona, Javier Ferreyra, Johnnier Montaño o Mayer Candelo, y más bien, como se ve en temporadas más recientes, acaso por su vigente estructura comercial, suele considerar, por ejemplo, a muchos jugadores uruguayos. La calidad en los fichajes de los clubes locales no están, pues, a la altura de aquellos extranjeros que llegaban en los noventa o en la primera década del nuevo milenio.

Por todas estas razones, debe evaluarse seriamente si, más allá de que la selección esté en la antesala a un retorno mundialista, lo consecuente siempre va a ser resolver una paralización que, obvervándolo de modo criterioso, tiene escasa razón de ser. Se tiene que comprender, a su vez, que si Perú llega a este Mundial no es precisamente por el aporte de sus clubes. Y más bien son ellos los que tienen que trabajar, desde la raíz, para que una circunstancia como la que se vive en este momento se reitere siempre cada cuatro años.

El Clausura entrará en receso desde el próximo fin de semana, pero a modo de perspectiva, se espera que en adelante se diagnostiquen mejor los pro y contras que acarrean una circunstancia como la actual. Acaso de cara al Descentralizado 2018, en el que todo apunta a que el interés mediático va a estar más enfocado a la selección, por lo que se espera que las decisiones que se tomen en las oficinas del ente máximo del torneo local no jueguen en contra de un campeonato al que le puede tocar una varita mágica. Y que debe saber explotarlo al máximo.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: Pedro Monteverde / DeChalaca.com, diario El Tiempo de Piura


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