Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comAdvertencias de DeChalaca acerca del doloroso caso de Paolo Guerrero y de las consecuencias que es preciso evitar.

 

Si se tratara una película, esta sería la parte indeseable de la trama. La que convierte súbitamente la comedia en thriller. La que provoca pararse del asiento e ir al baño. Esa escena muy distinta de lo esperado. Una que amarga.

Pero esto no solo amarga. Duele. Duele mucho. Incluso lacera el alma porque juega con los sentimientos despertados por alguien que se hizo querer. Toca. Trastoca. Dura y profundamente.

Pero así como en el júbilo, la amargura exige cabeza fría. Y esa pasada forzosa por el freezer invita a quienes entendemos algo de esto a cobijarnos en la luz de la experiencia ajena para entender que sí, pues, que cuando estas cosas pasan lo menos importante son los culpables y lo más, las consecuencias. Y que mitigar estas últimas es lo clave.

La sociedad futbolística debe tratar mejor el caso de Paolo Guerrero. (Foto: Andina) 

En ese sentido, en DeChalaca valoramos que el grueso de la sociedad futbolística esté hoy inundado de mensajes de aliento y motivación para Paolo Guerrero. Puede que sea lo que competa al hincha en general. Pero a la sociedad futbolística le tiene que ocupar, esencialmente, un doble tema:

- Primero y ante todo, que lo sucedido no nos saque del objetivo real, que es jugar la Copa del Mundo. Y en ese sentido, a DeChalaca le preocupa que los antecedentes de casos similares con mal manejo de entorno siempre jugaron en contra de los equipos implicados. El más emblemático, sin duda, es el de Diego Maradona en Estados Unidos 1994; salvando distancias sobre relevancias universales, momentum -aquello se produjo en plena competencia- y presunciones de culpabilidad, el impacto del peso relativo del personaje en el colectivo es similar. Si, como en el caso argentino, en el Perú dejamos que el morbo de la anécdota que rodea lo sucedido se coma al hecho objetivo de la ausencia del jugador, estamos condenados a fracasar irremisiblemente. Sin escapatoria.

- Segundo, que nada puede ser más inconveniente en este contexto que agrietar la unidad de nuestra causa en búsqueda de cabezas de turco. El Perú, como buena sociedad latinoamericana que es, se especializa en buscar culpables. ¿Y de qué sirve? ¿Eso hará jugar a Guerrero? El entorno del jugador parece haber comprendido, rápidamente y con inteligencia, que disentir públicamente de la FPF era una pésima estrategia, para sus intereses particulares y para los de la selección. Tanto en la causa de la clasificación como en la defensa del jugador, lo que mejor conviene es ser un puño único. Y desoír a las voces eternamente interesadas que hacen de la polémica un negocio periodístico, con factura encima o abajo de la mesa a partir de la cizaña periodiquera, que se ocupan que siempre haya dos partes en conflicto.

El objetivo es el mismo: Rusia 2018. (Foto: Pedro Monteverde / DeChalaca.com) 

Los dos aspectos descritos conforman finales posibles para una película que estaba destinada a ser una de épica histórica y hoy, aceptémoslo desde ya, no tiene final perfecto. Sí puede culminar en uno feliz y eso depende de nosotros; porque no seremos los primeros en aceptar que en el camino el protagonista puede irse de la escena. Y en ese sentido, DeChalaca quiere ser muy enfático en que si bien la defensa de Paolo Guerrero debe ser sólida, firme e incondicional, no puede caer en la ceguera.

La lección del caso argentino nos enseña, con dolor a quienes amamos el fútbol, lo que pasa cuando las filas se cierran en nombre de la irracionalidad. Lo mejor para nuestro querido capitán, hoy, es ayudarlo a entender que tiene un partido muy importante y difícil por jugar para demostrar lo que todos indudablemente le creemos: que se ha visto envuelto de manera involuntaria en este problema. Y a la vez, tener muy claro que ese es un partido aparte, independiente, del que la selección está comenzando a jugar en siete días en Wellington.

Discúlpese que parte de estas líneas anticipen parte de una película en modo spoiler. En medio de la incólume esperanza, es necesario estar advertidos. (EL DIRECTOR)

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: Pedro Monteverde / DeChalaca.com, Andina


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