Foto: Prensa FPFMelgar y Ayacucho se pusieron al día en Villa el Salvador con un peculiar empate 0-0 en el que el dominio territorial fue rojinegro, pero las chances claras estuvieron en los pies de los zorros. Bruno Pérez no fue la excepción: se salió de su patrón habitual y amonestó por doquier.
    Roberto Castro | @rcastrolizarbe
    Director General

El calendario del fútbol en pandemia está sujeto a desajustes naturales. Por eso a FBC Melgar y a Ayacucho les cupo completar su cuota de tres partidos antes de que comience la jornada 4, y lo cierto es que si lo visto en el Iván Elías Moreno estuvo en línea con algo fue con lo sinuoso del fixture de ambos equipos.

El encuentro no fue el típico 0-0 aburrido o discreto. De hecho, desde el saque hubo opciones en ambos arcos, lo que invitó a que tanto Maximiliano Cavallotti como Carlos Cáceda fueran protagonistas de algunas acciones de riesgo. La diferencia fue que cuando Ayacucho pisó el área rojinegra lo hizo, antes que con mayor convicción, con capacidad de encontrar en posición franca de remate al hombre que tuviera allí suelto.

De ese modo se explica, por ejemplo, que Ítalo Regalado haya quedado en el primer tiempo mano a mano con Cáceda, en un disparo que el portero mundialista bloqueó con el pie derecho. O que posteriormente, cerca ya del entretiempo, el propio Regalado quedara suelto con perfil para la zurda, tras ganar la disputa aérea del balón con José Luján y Alec Deneumostier, para reventar de zurda el poste izquierdo del 'Dominó'.

Mientras Bustos -aquí cruzado por Delgado- no encontró el espacio para ensayar las diagonales del caso en Melgar, Regalado -a la derecha- fue fundamental en la función de pisar el área rival. (Foto: Prensa FPF) 

Lo irónico es que ambas ocasiones se produjeron en momentos en que el control del balón era de Melgar, al punto que se jugaba bastante más en terreno de Ayacucho. Ocurría que mientras el 4-2-3-1 de Néstor Lorenzo se acompasaba, como es usual, en función del tranco de Joel Sánchez, esta vez muy metido como lanzador central y sin pasar tan directamente al ataque, el mismo esquema en la pizarra de Walter Fiori encontraba en esa ubicación a Robert Ardiles presto a distribuir balones para la trepada de Regalado como cuña, casi a modo de convertirse en segundo punta al lado de Janio Pósito. En filas mistianas, en cambio, costó -sobre todo al argentino Jonathan Bustos, quien esta vez comenzó como titular- que esas diagonales se ensayaran y por eso Bernardo Cuesta se percibió a ratos un tanto huérfano de balones.

El patrón del complemento no fue demasiado diferente, condicionado además el partido por el hecho de que la primera parte había culminado con tres de los cuatro laterales presentes en cancha ya amonestados. Esto llamaba la atención no solo por el hecho de que el partido no era en absoluto violento o siquiera brusco, sino en especial porque el juez Bruno Pérez ha sembrado fama de adverso a las tarjetas y de cuidado del ritmo fluido de juego como criterio de decisión -algo discutible pero parte de su estilo, al fin y al cabo-. Lo concreto es que esta vez el réferi no se anduvo con miramientos y mostró amarillas incluso con algún nivel de exageración y hasta causando la reacción de los bancos de suplentes, en los que también amonestó a sendos asistentes -Leandro Clocchiatti y Johnny Vegas-, todo lo cual volvió al trámite un poco más turbulento de lo que el juego ameritaba.

En ese sentido, la cautela primó de parte de ambos elencos, y salvo un cabezazo franco de Pósito para exigir a Cáceda para la foto no hubo demasiadas chances hasta llegada la recta final. De hecho, Melgar mejoró bastante cuando Jhonny Vidales entendió que la diagonal era el camino para meter la pelota al área libertadora y comenzó a ocuparse de trazarla antes de desbordar siempre por la raya. Pero solo el ingreso de Alexis Arias -comprensiblemente guardado por Lorenzo después del desgaste de la mitad de semana previa ante Carlos A. Mannucci por Sudamericana- permitió al 'Dominó' rematar efectivamente al pórtico de Cavallotti. En ese lapso, creció la figura de Marcos Delgado, importante no solo para mantener el orden en el fondo ayacuchano, sino en especial para guiar salida con balón dominado en sus filas.

El aplomo del 'Flaco' Delgado salió a relucir de manera constante en el Iván Elías Moreno. (Foto: Prensa Ayacucho FC) 

Así y todo, el último giro del partido lo dio nuevamente Ayacucho cuando Fiori apeló, entre sus tardíos cambios, a la entrada de un Othoniel Arce al parecer ganoso por anotarle a su exclub. En menos de 10 minutos en el campo incluidos los descuentos, el mexicano generó dos manos a mano nuevos ante Cáceda: en una para dejar a Pósito en posición de gol y en otra para buscarla él mismo. Casi a modo de recordar que los zorros, aún cuando un día pueden estar guarecidos en su madriguera por decisión propia, son constantemente peligrosos cuando salen de ella para pararse arriba de la tabla, en especial cuando al frente está un rival como Melgar que incluso con buenas intenciones tendrá naturales dificultades para cuidar en simultáneo los frentes de la Sudamericana y el torneo local.

Los Goles

No hubo.

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Las Fotos

Fotos: Prensa FPF; Prensa Ayacucho FC


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La ficha del Melgar 0 - Ayacucho 0

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