Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comEl llano y la altura coexisten en el fútbol peruano y a lo largo de la historia de los torneos nacionales han sabido pesar como abanderados de sus clubes representantes. De cara a una final entre representantes de ambas zonas geográficas, vale repasar las cifras de duelos a doble partido en ambos espectros.

    Roberto Castro | @rcastrolizarbe
    Director General

La altura no es un mito, sino parte esencial de la realidad del fútbol peruano. En la actual Liga 1 casi el 40% de los partidos se disputa en territorios por encima de los 1,500 metros sobre el nivel del mar, y por eso no es extraño que la final de la temporada la protagonicen un club que es local en una ciudad andina contra otro que, más bien, tiene su casa en el llano. Y cada cual tiene una sola chance de ejercer su localía ante el otro

A lo largo de la historia del balompié local han sido 33 las definiciones a doble partido que han puesto cara a cara a clubes de altura con rivales del llano. Dos de ellas, sin embargo, exigieron -a partir de los formatos establecidos- que se fuera a un tercer encuentro en cancha neutral. Primero, la definición por el descenso del Descentralizado 1977, en la que Deportivo Municipal acabó enviando al descenso a Cienciano en Chincha con un recordado cabezazo de Germán Leguía. Y segundo, la más reciente final por el título nacional de 2013, cuando Universitario campeonó tras vencer por penales a Real Garcilaso en Huancayo.

Dado que la final entre Deportivo Binacional y Alianza Lima es exclusivamente a dos partidos, quedan entonces solo 31 casos previos de definiciones en las que ha existido equilibrio perfecto entre llano y altura en la ida y en la vuelta. De ellas, cabe anteponerlo, solo cinco correspondieron a finales por el título nacional.

Cerrando en el llano (19 llaves): la casa gana doble

La primera llave altura - llano definida en el nivel del mar: la que Municipal le ganó a ADT tras golearlo en el Nacional en la semifinal del Regional 1981. (Foto: Facebook) 

Diecinueve llaves a doble partido que midieron a un club de altura con otro del llano tuvieron a este último como local en el encuentro definitivo. Como podría suponerse, son los equipos del llano los que lograron amplia ventaja al resolver el pleito en casa: se hicieron de la llave trece veces, contra solo seis de los de altura.

No obstante, esa diferencia tomó algún tiempo en gestarse; después de la eliminación de ADT a manos de Municipal en la semifinal del Regional 1981 (victoria celeste 1-0 en Tarma pero goleada edil por 3-0 en la vuelta en Lima), las dos siguientes llaves definidas en el llano se saldaron a favor de los visitantes. En el Regional 1984, UTC le ganó por penales a Municipal en Lima luego de haber empatado tanto en el Héroes de San Ramón (2-2) como en el Nacional (1-1). Y en la Preliguilla del II Regional 1989, FBC Aurora superó a Sporting Cristal después de tomar ventaja por 2-0 en Arequipa y caer 1-2 en la vuelta en Lima.

La historia se volteó a partir de la segunda llave ganada por un club del llano tras definir en casa: la consiguió Universitario, que en esa misma Preliguilla del II Regional 1989 consiguió deshacerse de Mina San Vicente después de empatar 2-2 en San Ramón y golearlo 5-0 en la vuelta en el Lolo Fernández. Los cremas, cabe indicar, han sido infalibles en este tipo de llaves cerradas en Lima: superaron a Deportivo Junín en la Preliguilla del I Regional 1990, a Unión Huayllaspanca en la Preliguilla del I Regional 1991 y a Unión Minas en la Preliguilla del Descentralizado 1996.

La última final entre un club de altura y otro del llano definida con este último local fue en 2012: Cristal le ganó a Real Garcilaso en ambos partidos con sendos goles de Juniors Ross. (Foto: José Salcedo / DeChalaca.com) 

En lo referido a finales, solo tres de las disputadas entre un club de altura y otro del llano tuvieron a este último como local en el partido definitorio. Y en todas ellas, los capitalinos acabaron alzándose con el título. El primero en conseguirlo fue Alianza Lima, luego de superar 3-1 a Cienciano en 2006 en Matute tras haber caído 1-0 en la ida en el Garcilaso de La Vega; el segundo fue la Universidad San Martín, que en 2010 derrotó 2-1 a León después de haber empatado 1-1 en la ida en el Heraclio Tapia; y el tercero fue Sporting Cristal, que dio la vuelta en 2012 luego de derrotar 1-0 en el Nacional a Real Garcilaso, al que ya le había ganado por 0-1 en la ida en el Garcilaso de La Vega.

Hasta la fecha, cabe añadir, el último club de altura que ha logrado quedarse con una llave cerrada en el llano -caso análogo al que este 2019 protagonizará Deportivo Binacional- ha sido Cienciano. En la Preliguilla del Descentralizado 1996, el 'Papá' se hizo de la clasificación después de aplastar 5-1 a Atlético Torino en la ida jugada en el Cusco y caer apenas 1-0 en la vuelta en Talara.

Cerrando en la altura (12 llaves): hora del equilibrio

Por el contrario, cuando este tipo de llaves se cerró en altura, no ha existido un marcado predominio para el club que fue local en el segundo partido. Por el contrario, el equilibrio es perfecto de momento: seis veces ganaron los clubes del llano y seis, los clubes de altura. Sin embargo, es una paridad que se ha estructurado solo en este siglo, porque desde la primera llave cerrada en altura, ganada por Universitario a FBC Melgar en las semifinales del Regional 1981, había existido cierto predominio para los que fueron visitantes en el partido definitivo.

Alianza Lima ganó todas las llaves que cerró en altura: la que le valió un título nacional fue la final de 2001 ante Cienciano. (Foto: revista El Gráfico Perú) 

En materia de finales, solo dos fueron disputadas en las condiciones planteadas. En 2001, Alianza Lima le ganó el título a Cienciano por penales en el Garcilaso de La Vega pese a caer 1-0 en tiempo regular, pues en la ida jugada en Matute el cuadro íntimo se había impuesto por 3-2. En tanto, en 2015 Melgar sacó la cara por los clubes de altura y dio la vuelta después de derrotar de modo agónico por 3-2 a Sporting Cristal en el Monumental Virgen de Chapi, tras haber sacado un valioso 2-2 en la ida disputada en el Nacional.

De hecho, es Alianza Lima el club que ha ganado la última llave jugada en estas condiciones: la que los íntimos se llevaron ante Melgar en la semifinal del año pasado, después de vencer por penales en la UNSA tras empatar 2-2 en tiempo regular y haber conseguido un 3-3 en la ida en Matute. Y eso, sumado al hecho de que los íntimos también ganaron la llave que disputaron contra Deportivo Junín en los cuartos de final del Torneo Plácido Galindo 1989 -después de vencer la ida por 2-0 en Matute y la vuelta por 0-3 en Huancayo- les confiere el privilegio de poder decir que fueron triunfadores las tres veces que les tocó cerrar en altura.

Como colofón, cabe indicar que el único de todos los casos referidos que tuvo como protagonista a un club de la Región Puno se produjo en el repechaje del Regional 1986. En una llave en la que no valía la diferencia de gol, Alfonso Ugarte cayó 1-0 ante Juventud La Palma en la ida jugada en el Segundo Aranda Torres, pero goleó 3-0 en la vuelta en el Enrique Torres Belón. Debieron irse a penales y el cuadro puneño se impuso (3-2). Por tanto, antecedentes sonrientes hay para todos, casi como el recuerdo de que los números muchas veces acompañan, pero nunca juegan.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: revista El Gráfico Perú; Facebook; archivo DeChalaca.com


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