Composición fotográfica: Iván Carpio / DeChalaca.comMás allá del sustancial incremento de equipos que trae el nuevo formato de la Etapa Nacional, un detalle que parece aún no ser entendido es el de la importancia del mérito deportivo. Ser campeón departamental no es lo mismo que ser subcampeón. ¿Por qué?

Desde que el nuevo formato de la Etapa Nacional fue dado a conocer, la atención mayor la recibió el incremento de equipos y la supresión de la Etapa Regional. Pero acaso más importante resultó conocer anteladamente los enfrentamientos que cada equipo debe librar en primera fase. Aún más, la clara diferencia y ventaja deportiva que significaba para los clasificados llegar a esta instancia en condición de campeón, por sobre el camino que deben hacer aquellos que sean subcampeones.

Dicho de otro modo -y parafraseando- , un campeón departamental deberá enfrentar solo a subcampeones de su zona; tres en total, en partidos de ida y vuelta. En cambio, un subcampeón debe medirse solo con tres campeones de la zona en la que fue sembrado, también de ida y vuelta. En palabras simples: conviene ser campeón, pues el panorama, en apariencia, es mucho más accesible que el del subcampeón.

No obstante, llama la atención que en varias Departamentales este detalle parece no haber sido advertido, o que no se le dé la importancia necesaria. De hecho, por cuestión de tiempo, varios departamentos analizan la posibilidad de no programar una final para definir al campeón y subcampeón, caso de Arequipa, Cajamarca o San Martín, por citar algunos casos. En otros, parece que la final no fue asumida con la seriedad que requería por parte de los equipos involucrados, los cuales enviaron hasta equipos alternos a estos partidos, sin tomar en cuenta la importantísima ventaja deportiva de ser campeón.

Composición fotográfica: Iván Carpio / DeChalaca.com


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