Foto: gacetaucayalina.comFrank De La Cruz, arquero de Sport Loreto, fue despedido del plantel por una razón tendenciosa: según el presidente del equipo, Ricardo Mejía, el jugador se echó en el partido ante Defensor La Bocana. Sus declaraciones, por cierto, dejan claro por qué es que la informalidad ronda en la Copa Perú.

La goleada que recibió Sport Loreto ante Defensor La Bocana en Sechura, lejos de generar discusiones en torno al aspecto futbolístico de los pucallpinos y cómo contrarrestar el marcador en contra de cara al duelo de revancha, sindicó automáticamente a un culpable, de esos que siempre suelen aparecer en definiciones de este corte en la Copa Perú y de las que, por cierto, suelen contar con el clamor popular justamente porque se le da un rebote mediático que sirve para vender.

Pues bien, en esta ocasión la víctima fue nadie menos que Frank De La Cruz, arquero -hasta el fin de semana que pasó- de Sport Loreto que, por haberse comido cinco goles de parte del 'Maretazo Sechurano', pues automáticamente es el culpable de que el 'Decano' esté con la soga al cuello y que, por tanto, la "lógica" de los geniales dirigentes del equipo selvático apunta a que el mencionado jugador se echó; ergo, se vendió al mejor postor para tirarse para atrás y, así, favorecer al rival de turno para que consiga su objetivo.

 

 

Lo lamentable es que, más allá de que no existen pruebas al respecto, y la versión suena a muy tendenciosa, estas fueron generadas por el mismo presidente del club, Ricardo Mejía, quien en una vergonzosa aparición televisiva azuzó a los hinchas que estuvieron presentes en el estadio a que la desventaja del equipo de cara al duelo de revancha es solo por culpa de De La Cruz, relacionándola su actuación a la del recordado Benito Mendoza, arquero de Tecnológico en la Copa Perú 2009 y al que se le responsabilizó por ese entonces de que estuvo coludido con la gente de León, a la postre campeón de aquella edición del "fútbol macho".

Lo dicho: es una vergüenza que un club histórico, con más de cien años de existencia y que, a priori, parecía a ser de los más serios en la actual Etapa Nacional, justifique, de manera bravucona, que su desliz del duelo de ida de las semifinales es responsabilidad del arquero, cuando el fútbol, por sí, responde al rendimiento colectivo. Una lástima  que un club, que está al filo de llegar al fútbol profesional, tenga el razonamiento de equipo de barrio.

Foto: gacetaucayalina.com

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