• EL CAPO. La inspirada tarde de Carlos Barrena sirvió para que Gálvez genere las jugadas de gol que le dieron la victoria en Chimbote. (Foto: Diario de Chimbote)
  • LA CLAVE. Jersson vásquez fue uno de los más destacados en Gálvez. El juego por las bandas del cuadro chimbotano fue importante para encontrar espacios en la defensa de Cobresol. (Foto: Diario de Chimbote)
  • LA CANCHA. Hubo muy poca gente en Manuel Rivera Sánchez de Chimbote. La afición galvista no encontró atractivo el encuentro. (Foto: Diario de Chimbote)
  • LA JOYITA. Un preciso centro de Barrena llegó a la posición de Osnar Noronha, quien con un certero golpe de cabeza anotó el segundo. (Foto: Diario de Chimbote)
  • KAZUKI ITO. Víctor Hugo Carrillo cobró dos penales sobre el final del partido, ambos aparentemente exagerados. (Foto: Diario de Chimbote)

 

El capo: Baja altura, nota alta

Lo mejor de Gálvez son sus volantes ofensivos, por lo que extrañó que en éste encuentro su capacidad de generar ocasiones prácticamente se limitó a la inspiración de Carlos Barrena. Para suerte de los chimbotanos, el menudo jugador tuvo un partido acertado, ya que se encargó de llevar el ritmo de su equipo y el partido. Con buenos pases de gol que fueron desperdiciados por sus compañeros, Barrena se convirtió en la mayor complicación para un Cobresol que no le encontró freno a su juego.

La clave: Táctica compartida

El juego por las bandas fue quizás lo más importante en el desarrollo del encuentro, sin embargo, recién sobre el final se produjo una acción en la que éste planteo surtió efecto en el trámite. A los 81’, cuando Jersson Vásquez se proyectó al área moqueguana, acabó por recibir una falta de Omar Zegarra que culminó en un penal que él mismo se encargó de ejecutar. Esa apuesta de Gálvez por concentrar su dominio en el mediocampo y proyectarlo por los costados lleva dos partidos surtiendo efecto para felicidad del pueblo chimbotano.

La cancha: Centenaria desilución

Una vez más la afición chimbotana no se hizo presente en su primer escenario deportivo, lo que sorprendió por el buen resultado que venía de conseguir su equipo en la última jornada. A pesar que sobre la hora llegó algo más de público al Manuel Rivera Sánchez, en Gálvez ya deben andar preocupados por la escasa afluencia de hinchas que generan ya que, si bien en el aliento no fallan, en las arcas del equipo la situación es opuesta.

La joyita: Lunar de gol

Su escasa fortuna para definir es por lo general motivo de crítica, pero en esta fecha Osnar Noronha se sacudió un poco la imprecisión para retribuirle a sus compañeros el esfuerzo. A los 19’, Carlos Barrena vio en buena ubicación a Noronha, por lo que decidió enviarle un centro que fue bien conectado con la cabeza por el delantero galvista para abrir el marcador en Chimbote.

El tapadón: Sí, vuela

A los 58’, cuando Gálvez parecía tener controlado el partido, sorprendió Cobresol con una jugada que culminó en un buen remate de Mario Soto que le permitió al arquero galvista, Daniel Reyes, exhibir sus cualidades con una arrojada intervención para salvar su arco.

El duelo: Duetos combinados

Como ya se mencionó antes, la labor que realizaron los laterales de ambos equipos fue lo que más destacó en el encuentro que se disputó en Chimbote. Es así que durante el partido no sorprendió ver enfrascados en permanete lucha a Jhony Obeso en contra de Javier Soria por un lado, y a Jersson Vásquez con Omar Zegarra por el otro. Ante el resultado final, se puede dar por ganadores a los jugadores de Gálvez, aunque nada fácil la tuvieron ante dos experimentados como los antagonistas que les presentó Cobresol.

El cambiazo: Infortunio con suerte

Fue por lesión, pero el ingreso de Sergio Ubillús por Ismael Alvarado en el entretiempo le permitió a Cobresol sustentar en la cancha su intención de alcanzar a los chimbotanos en el marcador. Esta variante hizo que el equipo dorado soportara el asedio local mejor a cuando recién inició el partido, minutos en los que encajó un gol. Pasado ese momento de ímpetu ofensivo en Gálvez, los moqueguanos pudieron ganar unos metros, lo que derivó en la sorpresiva acción que se sancionó como penal, el del empate de la visita.

Kazuki Ito: Raspa y gana

Una actuación correcta la de la terna arbitral en Chimbote, la que recién sobre el final encontró discusión en los dos penales que se cobraron. En ambos casos, según los alcances en la transmisión de los colegas de Radio Televisión Chimbote, Víctor Hugo Carrillo pecó de confiado al sancionar como faltas jugadas que tuvieron algo de exageración dentro del área. Salvo esas acciones, el resto del encuentro fue tranquilo y ni siquiera hubo excusa para presentar algún reclamo en la expulsión que sufrió Cobresol.

Fotos: Diario de Chimbote

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