Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comSin ideas fijas y sí con convicción ganadora, Cristal ganó su tercer título en la década. Fue tras un empate 0-0 ante Melgar algo soso, como el apellido de un entrenador que entendió que el mejor respaldo para imponer una filosofía de juego lo dan el resultado y el sentido práctico para convertirse en el mejor.

 

    Roberto Castro | @rcastrolizarbe
    Director General

Faltan 5 minutos para el silbatazo final y en la pista atlética, Melgar tiene dos entrenadores: uno con terno y otro con chaleco. Ambos tienen algo en común: desesperadamente, quieren meterse al campo. Juan Reynoso, cuando la pelota da un bote junto a la línea de cal, salta y busca cabecearla como en sus mejores tiempos, pero no llega; por eso la toca, la duerme de pecho y con hábil control de pierna la devuelve al campo. Ysrael Zúñiga, en tanto, no tiene las manos en los bolsillos porque la malla fosforecente los tapa y no viste polo alguno debajo; 'Cachete' mira al campo, desolado, y con el rabillo del ojo divisa a José Carlos Fernández en vana espera de un pelotazo al área, acaso musitando para sí que ese lugar le correspondía.

>>>Clic aquí para leer más: La explicación del desplante de Juan Reynoso a Edwin Oviedo

También a 5 minutos del final, en la pista atlética, Cristal tiene un solo entrenador. Mariano Soso luce sereno y observador de lo que su equipo, con un jugador menos, hace en el campo del rival. Allí donde la pelota circula a la espera de que Henry Gambetta decrete el final. Unos pasos hacia atrás, el caudillo rimense Carlos Lobatón bebe relajadamente una botella de Gatorade de uva, solitario delante del banco de suplentes mientras todos sus compañeros están a la espera de meterse al campo. Cuando el pitazo llega, ambos corren en direcciones contrarias: Soso hacia el banco, lejos de las cámaras, para explotar emocionalmente en paz; y 'Loba' hacia el centro de la cancha, en búsqueda de Horacio Calcaterra para fundirse en un abrazo sentido y ganador.

Las pocas emociones de una final futbolísticamente poco vistosa tuvieron que ver con esos instantes de tensión. Pero la noticia importante en términos de análisis con cabeza fría es que por primera vez en tiempo alguien en el Perú tuvo más capacidad de cálculo que Reynoso. Y la noticia incluso más importante es que ese alguien se apellidó Soso.

Soso apostó por un juego práctico en la final y le resultó. (Foto: Raúl Chávarry / DeChalaca.com) 

Léase con detenimiento el párrafo anterior para calibrar la dimensión que una final sustanciosa en lo táctico imprime a la postal de cierre del fútbol peruano en la temporada 2016. No es que Reynoso haya sido superado por primera vez, puesto que esto ya ha sucedido e incluso con creces; ocurre, más bien, que la forma en que el 'Cabezón' fue superado califica en su ley, esa del cálculo y la maña basada en el defecto del rival. Para remate, el que lo derrotó en esa línea -y sin necesidad de ganarle ninguno de los dos enfrentamientos- fue un tipo como Soso, autodefinido como defensor de paradigmas de juego situados en la orilla opuesta.

Para entender por qué la final del Descentralizado llegó a un destino de ese tipo, es menester retroceder de modo exacto 45 días en el calendario, hasta el 3 de noviembre. El 2-5 con que La Bocana profanó el Alberto Gallardo fue un golpe demasiado duro para toda La Florida, al punto de que la reunión pospartido en el vestuario cervecero duró casi dos horas y solo luego de las 19:00, con las sombras de la noche sobre el estadio cervecero, el técnico abandonó las instalaciones junto a Carlos Benavides y Michael Debakey. Se dijo de todo luego -hasta especulaciones de una renuncia no aceptada-; lo concreto es que existió consenso de que de una forma u otra, ese resultado debía marcar un punto de quiebre para Cristal, que llevaba un solo partido ganado en siete presentaciones. Y el punto se trazó.

Desde entonces y hasta la vuelta olímpica de este domingo 18, Cristal jugó siete partidos más: ganó tres, empató tres y solo perdió uno, aquel de último minuto contra Municipal en un resultado que para nada fue malo. Porque el sosismo, si cabe el neologismo, ingresó al juego de los cálculos, que es válido pues no infringe el reglamento ni tampoco constituye pecado mortal para creyente alguno. Es solo una variante de juego entender que el error del rival también cuenta y hasta puede inducirse, como ocurrió en esta final y sobre todo en la vuelta ante Melgar, en la que el 'Dominó' cayó en una maraña bien tejida de la que ni siquiera pudo zafarse con superioridad numérica de por medio.

Melgar no supo aprovechar la superioridad numérica que significó la expulsión de Revoredo. (Foto: Raúl Chávarry / DeChalaca.com) 

Así, en línea con la idea de que los jugadores puedan cumplir función múltiple en el marco de un fútbol total y moderno, Cristal presentó sobre el césped del Nacional un 3-4-2-1 en el que Josepmir Ballón era lateral derecho, pero quien sacaba los laterales por esa banda era Renzo Revoredo; en el que Lobatón era volante lanzador por derecha pues a la izquierda estaba el zurdísimo Alfredo Ramúa, pero en el que el '27' acababa cruzándose como segundo delantero a la siniestra de Diego Ifrán; y en el que el eje tiempista del mediocampo era Pedro Aquino, el menos experimentado de todos pero a la vez el más indicado para que los capos, los más mañosos del medio tuvieran espacio para estorbar permanentemente a los rivales.

Por eso ganó Cristal. Porque la volante pesada, trajinada que combina a Ballón, Lobatón, -el back- Cazulo, Calcaterra y Aquino contrastó con el ágil pero ligerito trío que Reynoso empleó para estos partidos decisivos con Gustavo Torres, Alexis Arias e Hernán Hinostroza. Tipos rápidos y posiblemente efectivos, pero sin la presencia para anclar un partido que sí tenía -por ejemplo- Rogelio Chávez, el mexicano clave para Melgar en el segundo semestre que según la versión oficial del club se perdió las finales por una molestia en el muslo derecho, la cual se emitió como respuesta al muy fuerte rumor que circula en Arequipa de que quedó al margen para prevenir problemas de documentación de extranjería similares a los que aquejan a la definición de Segunda División.

Dada esa maraña del medio, Melgar no contó con ocasiones claras ni en el primer tiempo ni en buena parte del segundo. Como en la ida en la UNSA, fue incapaz de variar el ritmo del trámite solo a partir de su propia aceleración, cosa que sí había conseguido cuando el reloj marcó 60' en los dos partidos ante la 'U'. Por el contrario, las más claras corrieron todas por cuenta de Cristal: una chalaca sensacional de Ifrán a poco del final del primer tiempo, una entrada de Calcaterra en la que prefirió pasar antes que buscar la individual ya en el segundo y hasta el remate de Bernardo Cuesta que se fue junto al poste, que llegó por cortesía de un "pase" de Santiago Silva, en ese momento apenas ingresado al campo entre pifias de sus propios parciales. De hecho, la única de peligro real que Melgar generó por sus propios medios fue un rebote que le quedó a Hinostroza en el área chica para el estiletazo final: el 'Churrito' le pegó débil y de emboquillada al saque de arco, como recordando que hace no mucho declaró a la TV que a él le gusta más "asistir a los compañeros que rematar".

En definitiva, Cristal tuvo las ocasiones más claras, como la chalaca de Ifrán. (Foto: Pedro Monteverde / DeChalaca.com) 

Bajo esas condiciones, el partido convergía al cero aun cuando Reynoso se la jugara por 'Zlatan' Fernández como recurso último para buscar el rebote. Había creído el 'Cabezón' que el espacio que le dejaba la salida de Revoredo por correcta expulsión -lució belicoso desde el inicio- era mejor aprovechable desde el medio, con el uruguayo Jean Pierre Barrientos corriendo a la izquierda como espejo de Alexander Sánchez, quien entró para hacer lo mismo por derecha. Soso respondió en la suya: Gabriel Costa en vez de Ifrán para correr y tener ocupada, una vez más, la salida rojinegra, y luego Silva para demostrar que Lobatón sí era delantero hoy y que lo que convenía, a diferencia de lo que el manual de estilo sugiere, era meterle todos los pelotazos posibles al '9' en el tiempo que quedaba para que la pelota estuviera lo más lejos posible del arco propio.

Como todo el año, la pelota nunca le llegó limpia a Silva, el goleador para el que el esquema de Cristal solo quiso jugar en los últimos 9 minutos de la temporada. Como casi nunca en el año, Cristal fundó su éxito en el defecto de un rival que, pese a irse aplaudido, dejó una de sus imágenes de menor vibra para la instancia definitoria en tres años de reynosismo. Y como muchas veces en su historia, exactamente dieciséis en torneos nacionales, el resultado, el dichoso y tantas otras veces negado resultado, permitió celebrar a las orillas del río Rímac: allí donde desde Amancaes subió a la cima el Sporting campeón de un entrenador que comprendió que la gloria del ensueño que evoca la memoria del viejo puente, del río y la alameda es la estampa más fina posible para respaldar cualesquiera filosofía o ideas de juego.

Las fotos

Los goles

No hubo

Foto: Raúl Chávarry y Pedro Monteverde / DeChalaca.com


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La ficha del Cristal 0 - Melgar 0

 

Comentarios (2)add
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escrito por Jaime Valdivia , diciembre 19, 2016
Solo un detalle. DeChalaca dice: "Por eso ganó Cristal. Porque la volante pesada, trajinada que combina a Ballón, Lobatón, -el back- Cazulo, Calcaterra y Aquino...". Cristal no ganó, no ganó ninguno de los partidos. Es cierto que campeonó pero es un campeón mezquino que no hizo mucho por querer ganar y darle alegría y brillo a su título y a su hinchada. Se dejó avasallar por un Melgar incapaz de hacer un gol, que perdió toda posibilidad de ganar el título en Arequipa gracias a ese gol de visita y también a la actuación del árbitro Carrillo (al cual Cristal le debe agradecer gran parte de su título). Cristal hizo su trabajo tal cual lo había calculado, es cierto, pero también es cierto que es un campeón mezquino y amarrete aunque la prensa no haga escarnio de esto, como sí lo haría, estoy seguro, si el que hubiera campeonado de esta forma fuera un equipo provinciano.
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escrito por Xava , diciembre 19, 2016
Estimado, buen análisis.

FBC Melgar perdió la final cuando en Arequipa perdió ante Juan Aurich. Si ganaba, eso le habría permitido elegir jugar el último partido en Arequipa. En fin, Melgar nunca fue superior a Cristal.
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