Foto: AFPCon tantos de Belmonte, Orsini y Bernabéi, Lanús goleó 3-0 a un Vélez que por la necesidad de salir a buscar el resultado en 'La Fortaleza' dejó amplios espacios al fondo. La efectividad del 'Grana' lo clasificó con claridad como finalista de la Sudamericana por segunda vez en su historia.
Jimmy Balarezo | @jbalarezo_
Redactor

No todas las frases trilladas en el argot futbolero son necesariamente irreales: a veces los goles que no haces, son los goles que te hacen; y puede terminar resultando injusto para Vélez resumir de manera tan simplista que haya caído goleado, pero lo concreto es que a pesar de los veintinueve remates que ensayó durante el encuentro, el equipo que pegó -aún apenas y haya generado- fue Lanús. Los granates resistieron todas las embestidas de los de Liniers, y cuando tuvieron alguna oportunidad frente a puerta la embocaron. Y claro, fueron tres. Cruel castigo para el 'Fortín', pero merecido premio para los del Sur del Gran Buenos Aires, quienes conforme progresó la temporada se adaptaron a unas formas más convenientes según los elementos con los que disponían y, ahora, sellaron su pase a la final de la Sudamericana.

La Pizarra: Todo el arsenal

Lanús: Los de Luis Zubeldía saltaron al campo con su once de gala en un 4-trapecio-2. Destacaron Tomás Belmonte y su constante ida y vuelta al lado de Facundo Quignon, para dejarle así la tarea de hacer el recorrido por los costados a Pedro de la Vega y Lautaro Acosta en la derecha y la izquierda, respectivamente. En la punta del ataque, Nicolás Orsini hizo dupla con José Sand, quien sirvió esta vez de asistidor antes que de goleador.

Vélez: Mauricio Pellegrino, en cambio, no pudo disponer de todos sus hombres por la baja de Luis Abram, pero mantuvo el 4-2-3-1 característico en él: la gran diferencia con relación a lo que suele plantear es que el enganche esta vez fue Thiago Almada, un mediapunta con espíritu de atacante -lo que delató sus intenciones de ser cuan ofensivo se pudiera-, en lugar de un volante que asegure más tenencia como lo suele hacer. Ricardo Centurión y Lucas Janson ocuparon los extremos, mientras Cristian Tarragona fue el punta hasta salir expulsado.

El Capo: Joven pero bien curtido

Como en Liniers, Morales volvió a ponerle un candado a su arco y fue el soporte sustancial de la enorme victoria de Lanús. (Foto: AFP) 

Lautaro Morales tiene apenas 21 años, pero ataja con la solvencia y sobriedad de un arquero que ya excedió la treintena. Ante Vélez, sobre todo durante el primer tiempo, resultó clave al desviar potentes remates tanto de Centurión como de Janson y Almada, que bien podrían haber complicado el futuro de su equipo en el partido y por consiguiente la llave. Haber mantenido la valla en cero en un partido con tanta presión ofensiva rival fue en gran medida responsabilidad del portero granate.

Kazuki Ito: Firme y decidido

A Wilton Sampaio no le tocó un partido sencillo, pues tuvo que hacer frente a los ánimos caldeados de ambos equipos desde el inicio, que fueron incluso calentándose cada vez más a partir del gol correctamente anulado a Tarragona por falta sobre el arquero Morales. El atacante poco después vio la tarjeta roja al estar fuera de sus cabales en un nuevo acierto del juez, quien también amonestó oportunamente a todo aquel que se excediera en términos de agresividad. El único pero a su actuación fue la amarilla a Lautaro Acosta por una falta leve que hará que el capitán granate vuelva a perderse la final de la Sudamericana, como le ocurrió en 2013 por un desgarro de última hora.

Los Goles

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Fotos: AFP


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La ficha del Lanús 3 - Vélez 0

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