Foto: EFEFluminense arrasó al Atlético Nacional de Paulo Autuori, obnubilado entre su descalabro defensivo y la sensacional actuación del adolescente Joao Pedro, gran figura tricolor en ciernes. La primera media hora bastó para que el ‘Flu’ despachara el 4-1 en el ‘Maracaná’.


Víctor Sierra | @VictoRS2903
Redactor

El Capo: Él tenía solo diecisiete años

Y ya a esa edad sus hinchas le dan no un poco, sino mucho amor. La actuación de Joao Pedro fue cautivante: tres goles de distintas facturas y una asistencia para completar un show para el recuerdo. Promovido a inicios de este año al primer equipo tricolor y con apenas un partido en la Serie A del Brasileirao, la joya de las canteras del Fluminense ya ha sido fichada por el Watford para la siguiente temporada de la Premier League, y a toda Sudamérica le quedó claro por qué.

La Pizarra: Será tu sonrisa

Hablar de efectos tácticos es difícil en un partido tan desequilibrado. Pero lo cierto es que el 4-2-3-1 de Fernando Diniz resultó avasallante para un Atlético Nacional ido, impotente para controlar el arrebato del tridente lanzador formado por Paulo Ganso, el capitán Luciano y el colombiano Yony González. El efecto tromba de este trío era culminado por Joao Pedro, quien no solo se comportó como un ariete típico -receptor- sino que hizo el ida y vuelta con toda la energía que su lozanía le permite.

Lo del equipo de Paulo Autuori fue lamentable en la línea de cuatro del fondo. Eso anuló cualquier posibilidad de análisis sobre el funcionamiento del 4-2-3-1 característico del exseleccionador peruano, en el que sobre todo la segunda línea acabó estando tanto de más -por no tener el balón- como la primera -que no llegaba a recuperarlo-. Los laterales sufrieron, sobre todo Gilberto García por derecha, y se salvó únicamente de la catástrofe el argentino Hernán Barcos, que sobre la base de intentos individuales mostró vergüenza deportiva ante la humillación.

La Clave: Todo quicky

Un gol arriba a los 5', dos a los 10', tres a los 15': así lució el marcador del 'Maracaná' dada la contundencia y voracidad de un Fluminense convencido, más que nunca, de saldar sus deudas internacionales. Cuando Joao Pedro cerró la faena a los 33' -apenas con la tercera parte del encuentro jugada-, el cuadro tricolor bien podría haber estado un par de goles más arriba, como por ejemplo mediante el penal atajado por Fernando Cuadrado a Yony González, además de disparos mordidos de Luciano y el propio Joao Pedro. El local fue sencillamente un tornado que se llevó todo por delante en el arco verdolaga.

Los Extraviados: Meras estacas

La actuación de la zaga central de Atlético Nacional fue, sin dilaciones, fatal. El forado que se dejó ver entre Daniel Bocanegra y Nicolás Hernández fue grotesco: errores no forzados y negligencia para la cobertura en el uno a uno y también en el marcaje en zona concedieron las licencias del caso a una delantera que estaba on fire. El portero Cuadrado quedó sobreexpuesto a la humillación en ese marasmo.

La Calamidad: Banda que se desbanda

Entre los horrores de la zaga visitante, pocos como el del capitán Bocanegra a los 30', cuando en acto de degeneración futbolística tomó del hombro y el cuello a González en momentos en que el también colombiano encaraba de frente al gol. Fue una acción de cachascán, lejana de lo que habría de verse sobre un terreno de juego y menos en el contexto de un torneo continental. Solo para hacer menos dura la ignominia, el propio González erró el consecuente penal al avisarle demasiado el lugar del tiro a Cuadrado.

El Tapadón: Para mover los músculos

Aunque en el arco opuesto Agenor no tuvo mayor labor, sí se dio maña hacia los 20 minutos para sacarle un disparo al argentino Barcos, quien se insinuó por el medio y sobre la marca de Matheus Ferraz sacó un tiro venenoso al ras del piso. El golero de Fluminense, como quien interrumpe el calentamiento, voló hacia el suelo y con las dos manos atenazó el peligroso envío.

La del VAR: Más que contacto

Después de tener primeros 15' sin poder salir de su campo, Atlético Nacional logró ir al frente en un desborde del lateral izquierdo Deiver Machado. Se le cruzó por delante el también marcador de punta Gilberto, quien no llegó a tocar al hombre verdolaga en primera instancia, aunque sí puso el cuerpo -el muslo, específicamente- de modo de causarle un banquito. Igual, por si podían quedarle dudas al juez Roberto Tobar, antes de que Machado cayera Gilberto le puso las manos en la espalda, con lo que el penal para la visita -luego convertido por Hernán Barcos- estaba consumado de alguna u otra forma.

Kazuki Ito: Mejor disfrutar

Fuera de esa acción, el chileno Tobar y su cuarteta no tuvieron mayores problemas en un partido decidido demasiado temprano. Quizá su mejor recuerdo, a futuro, sea haber estado en un lugar de privilegio para disfrutar del maravilloso emerger de Joao Pedro y, quién sabe, poder quizá contar que vieron nacer futbolísticamente a un crack de talla mundial muy de cerca.

Los Goles

Fotos: EFE


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La ficha del Fluminense 4 - Atlético Nacional 1

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