Foto: EFECon suma autoridad, Fluminense se paró en el Campeón del Siglo y le ganó 1-2 a Peñarol un inédito duelo del que se esperaba mayor paridad. Cada vez que el cuadro tricolor pisó el acelerador, causó zozobra en el fondo manya y quedó la impresión que los goles del colombiano González pudieron construir una diferencia más amplia.
    Roberto Castro | @rcastrolizarbe
    Director General

El Capo: Yony mismo soy

Dentro de los diversos hipos que hubo en materia individual en el colectivo de Fluminense, lo del colombiano Yony González hace la diferencia por los dos goles que concretó en el arco de Kevin Dawson. Su pericia para definir a la carrera y con inteligencia lo convierten en una de las principales credenciales del cuadro tricolor para aspirar a ese título internacional que su historia le exige. Pregunta suelta: ¿si un jugador como González fuera peruano, sería pensable que estuviera al margen de su selección nacional? Quizá allí radique la diferencia que explica el poco atractivo de los seleccionados blanquirrojos en el mercado internacional.

La Pizarra: Métodos de ritmo

En un partido jugado en similar intensidad pero distintas velocidades por los antagonistas, el 4-trapecio-2 de Luis Diego López fue ícono de lo clásico y también lo predecible. Peñarol estuvo sujeto a las inspiraciones individuales de sus hombres, y así como la lesión de su capitán Guzmán Pereira lo confundió en marca, los ingresos de los veteranos Fabián Estoyanoff y Cristian Rodríguez le aclararon el panorama para llegar al descuento. Sí resultó todo un tema particular ver a Lucas Viatri tan salido del área a ratos (ver La Clave).

Por el lado tricolor, el 4-2-3-1 fue más bien símbolo de una orquesta con roles definidos. Allan en marca y Daniel en pase en primera línea; el colombiano González como saltimbanqui entre los extremos, Marcos Paulo haciéndole la guardia para los relevos y Paulo Ganso aportando cerebro y pase filtrado como eje creativo. Entre los laterales, el que mejor marcó y se proyectó fue Igor Juliao, pero una amarilla inoportuna llevó a Fernando Diniz a optar por retirarlo para prevenir mayores sanciones.

La Clave: Tu vitrina es otra

Canobbio fue otro de los que no se encontró en Peñarol y acabó cediéndole su lugar a Estoyanoff. (Foto: EFE) 

Lucas Viatri es '9', de área. Está para finalizar jugadas y, si bien es menos tanqueta que otros centrodelanteros y puede esgrimir algunos argumentos de juego a ras de piso, alejarlo de la zona en la que puede causar daño es una insensatez. Peñarol pagó caro que su mejor carta de gol actuara esta vez por fuera y le dejara el rol neto de área a Gastón Rodríguez, sin que este último haya hecho en sí un partido flojo -de hecho, marcó sobre la hora un descuento que puede ser fundamental-.

La Joyita: Técnica depurada

El primer gol de Fluminense llegó en la primera pisada de acelerador que decidió hacer el cuadro carioca. Y si el pase al callejón de Marcos Paulo para anular la marca de Walter Gargano fue estupendo, mucho mejor aún fue la definición de Yony González. A la carrera, con velocidad e inteligencia, el colombiano jaló el balón hacia delante con zurda para meterse de un solo trancazo en medio de Enzo Martínez y Rodrigo Rojo para, con derecha, meter un estiletazo raso inatajable para Dawson.

El Tapadón: Muro consistente

Muriel, recién incorporado por Fluminense a fin de sustituir el espacio dejado por Rodolfo -suspendido por negarse a pasar el antidóping como suplente ante Atlético Nacional en la fase anterior-, hizo su estreno en el arco tricolor. Igual, no tuvo mayor trabajo, pues Peñarol no remató de manera franca al pórtico de Fluminense sino hasta los últimos 5 minutos de partido. Antes que eso, la única chance mirasol clara había sido un cabezazo corto de Gastón Rodríguez al primer palo que el exgolero de Internacional de Porto Alegre contuvo con ágil intervención: puso los dos puños e hizo pasar el esférico de uno a otro para guarecer su valla.

El Jugadón: Tremendo pase

El mechón rubio del colombiano González se llevó todos los aplausos en el Campeón del Siglo. (Foto: EFE) 

Si en el primer tanto de González lo más destacado estuvo en la definición, en el segundo el gesto técnico del colombiano no se quedó atrás: mandó el balón al fondo de las redes de Dawson a la carrera y en un solo toque. Sin embargo, lo mejor de la acción fue el pase previo de Daniel: el volante central lanzó un soberbio servicio largo, después de recuperar un balón perdido por Giovanni González, que le dejó servido el espacio al cafetero para definir.

La del VAR: Velitas amarillas

Walter Gargano celebraba su cumpleaños 35, pero ni por eso ni por sus galones con la selección uruguaya el recio Digao, capitán de Fluminense, tuvo resquemores para irle con todo en un balón en la raya lateral, casi sobre la misma línea central. En apariencia, la acción era una agresión del zaguero tricolor, pero el árbitro Arnaldo Samaniego -al parecer advertido por el cuarto oficial Juan Benítez- decidió recurrir al VAR para evaluar la opción de que Gargano hubiera agredido previamente a Digao. Al final, el juez paraguayo optó por mostrarle amarilla al cumpleañero y proseguir el juego.

Kazuki Ito: Les hizo honor

Samaniego, además, quedará en la historia como el árbitro que dirigió el primer enfrentamiento oficial entre dos de los clubes más grandes de América del Sur, que jamás habían tenido ocasión de chocar en competición alguna. A tono con la circunstancia, el guaraní resolvió con prudencia las acciones divididas y, como en la jugada de Gargano en la que apeló al VAR -quizá prescindible para algunos por no haberse producido en alguna de las áreas-, se cuidó al extremo de impartir justicia.

Los Goles

Fotos: EFE


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La ficha del Peñarol 1 - Fluminense 2

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