Foto: AFPMontevideo Wanderers no supo aprovechar su condición de local y empató 0-0 ante Cerro en el primer apronte de la llave entre uruguayos. A través de la movilidad de Facundo Peraza, el cuadro villero -amén de su dura crisis institucional- acabó quedando más cerca del gol.

Miguel Marca | @migueelmarca
Redactor

El Capo: El arte del engaño

Facundo Peraza, todo un experimentado a sus 26 años de edad, fue el más claro en un partido que si bien culminó en empate pudo haber rendido mejores frutos al cuadro cerrista. Quienes más lo sufrieron fueron los centrales bohemios, los experimentados Damián Macaluso y Gastón Bueno, bastante ajetreados con la movilidad del atacante villero.

La Pizarra: Viejos conocidos

Montevideo Wanderers formó un 4-2-3-1 que causó mucho peligro por el lado izquierdo mediante Nicolás Albarracín, quien ya a los 3' había generado una clara llegada con una especie de centro que se estrelló en el poste de Federico Formento. El punto más flojo, en cambio, lo marcó Federico Barrandeguy, quien ocasionó reiteradas faltas.

Atlético Cerro, dirigido por Richard Martínez, se presentó por su parte con un esquema 4-línea-2 que tuvo como exponente de peligro a Facundo Peraza hasta que este resultó sustituido por Gonzalo Pintos. El joven ariete ingresante se mostró empeñoso, pero no mostró la misma categoría del titular.

El Jugadón: Déjenmelo a mí

 

El engañoso amague de Peraza se lució a poco de finalizar el primer tiempo. Por su sector izquierdo, el ariete villero amagó a Damián Macaluso y Federico Barrandeguy, al punto de dejarlos esparcidos sobre el césped. Luego Peraza remató a la portería de Ignacio de Arruabarrena, quien terminó atajando el disparo.

El Tapadón: La edad es lo de menos

De hecho, De Arruabarrena se mostró impetuoso en las escasas ocasiones que le presentó el partido. El joven portero de Montevideo Wanderers también se lanzó para desviar un remate potente de Felipe Klein, quien de un zurdazo quiso sorprender el pórtico bohemio. El público asistente al Parque Alfredo Víctor Viera gozó así de la mejor atajada de la noche.

El Extraviado: De pases errados

Santiago Viera se mostró despistado en varios pasajes del encuentro. Uno de ellos -o dos en realidad- sucedió a los 82', cuando el volante villero recibió un pase de Rodrigo Izquierdo; en un descuido, rechazó el balón y causó un rebote. Seguidamente, volvió a tener el balón en sus pies y cometió el mismo error. De haber sido más efectivo Montevideo Wanderers, se estaría hablando de una estrepitosa falla.

El Duelo: Se pintó primero

 

Muy temprano, Federico Alonso abusó del juego brusco y conectó una fuerte barrida a Ignacio González. Esta infracción ocasionó que el zaguero visitante fuera el primer sancionado del encuentro.

La Cancha: Cruzaron la Villa

Atlético Cerro llenó la tribuna Obdulio Varela (equivalente a Oriente, tradicionalmente reservada para el público visitante) del Parque Alfredo Victor Viera. Más allá de la conmovedora fiesta vivida en las gradas por una afición que ha sufrido mucho en los últimos meses por la aguda crisis económica de la institución, el protagonismo se lo robó una banderola que rezaba Somos pocos pero estamos locos.

Kazuki Ito: Por el conducto adecuado

El arbitraje de Darío Herrera no sufrió incidencia alguna. Si bien existieron roces dentro del campo, el argentino tuvo una interacción adecuada con los protagonistas. Daba la sensación, eso sí, de que el juez no amonestaría a nadie más que a Federico Alonso, pero la situación cambió en los minutos finales ante lo duro que se tornó el juego.

Los Goles

No hubo.

Fotos: AFP


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La ficha del Montevideo Wanderers 0 - Cerro 0

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