Foto: ConmebolEntre la expulsión de Felipe Melo a los 3', jugadores que se robaron el show por motivos ajenos al fútbol y la terrible actuación del árbitro Germán Delfino, Cerro Porteño ganó 0-1 a Palmeiras, aunque no le alcanzó para superar al 'Verdao' en la serie.

 

Kenneth Millones | @MillonesRKH
Redactor

DESCONTROL DESDE EL INICIO. Apenas al minuto 3, una criminal entrada de Felipe Melo sobre Víctor Cáceres desvirtuó el encuentro en su totalidad: luego del tumulto natural generado por la falta, ¡Germán Delfino apenas le sacó tarjeta amarilla! Sin embargo, tras los reclamos de los jugadores cerristas y luego de ver la pierna sangrante de Cáceres, cambió de decisión y expulsó al jugador brasileño, también en medio de reclamos de los locales. Los dirigidos por Scolari jamás se imaginaron un escenario en desventaja numérica tan temprano.

CANCHA INCLINADA. Al encontrarse los paraguayos con un hombre de más, su actitud también cambió: se convencieron de que era posible, cuanto menos, forzar los penales, por lo que tomaron la iniciativa y crearon muchas ocasiones que ni Diego Churín ni Óscar Ruiz lograron concretar: el primero envió un cabezazo a las manos de Wevérton y el segundo, un remate apenas desviado desde la media luna del área local. Por su parte, Palmeiras recurrió a las contras con Miguel Borja como principal eje de referencia, y consiguió llevar peligro real dos veces.

SANTOS DE ESPALDAS. Si había un momento para que Delfino retomara el control del encuentro, ese era el inicio de los segundos 45 minutos. Sin embargo, la suerte no acompañó al argentino: a los 48', aún con el cero puesto en el marcador, Borja y Rodrigo Rojas chocaron en la disputa de un balón aéreo, de la cual el segundo salió malherido, por lo cual tuvo que ser derivado a un centro médico con collarín. Eso significó un golpe anímico muy grande para los 21 jugadores en cancha. Luego, el ingreso de Thiago Santos por Borja le dificultó más las cosas al réferi, ya que el volante de marca entró a pegar y a cortar el juego en repetidas ocasiones. Increíblemente, no fue ni amonestado.

Víctor Cáceres intentó darle fluidez a la volante de Cerro Porteño. (Foto: Conmebol) 

COLOR ESPERANZA. Hasta el minuto 56, todas las ocasiones eran de Cerro Porteño. Y cuando más lo merecía el conjunto paraguayo, fue Santiago Arzamendia quien tradujo eso en el marcador tras sacar un centro desde la banda izquierda que se terminó colando por el palo derecho de Wéverton. El 0-1 significaba que la hazaña para los de Barrio Obrero estaba más cerca, y que entre los aficionados y jugadores locales se empezara a sentir la tensión. Para este punto, el Allianz Parque ya era un hervidero, y se intensificó aún más con el gol.

ABSURDO FINAL. Desde el minuto 70, un resignado equipo brasileño se conformó con defender su ventaja. Mientras tanto, Cerro lo intentaba por aire, mar y tierra, ya con la presencia de Haedo Valdez entre sus atacantes. Sin embargo, en este punto entró en juego la viveza local: los jugadores comenzaron a hacer tiempo y los recogebolas, a esconder los balones. Instantes antes de dar el tiempo adicionado, Delfino ya había expulsado hasta a tres de ellos por demorar el juego. En el tiempo de adición, el encuentro se convirtió en una locura que tuvo como actor principal a Deyverson, quien ofreció un espectáculo disforzado y lamentable sobre el final; se fue expulsado igual. Una amarilla más por equipo, una roja para los paraguayos y los 8' iniciales de adición terminaron en 11 minutos más, pero de juego efectivo fueron apenas 3. Un impotente Cerro Porteño se vio eliminado impotentemente y Palmeiras terminó clasificado a cuartos por lo hecho en Asunción.

El Gol

Fotos: Conmebol


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