Foto: AFPIndependiente no pudo mermar la resistencia de Santos -amparado por las manos de un João Paulo fundamental- y se resignó al 1-1 en el Libertadores de América. El 'Peixe' clasificó a cuartos y extendió la hegemonía de los clubes brasileños sobre los argentinos en los torneos continentales.
Félix Arias Schreiber | @totoasch
Redactor

El fútbol no es de merecimientos. O tal vez sí, solo que estos responden a cuestiones más concretas que un simple deseo de anotar, y Santos lo entendió así. El Independiente de Julio César Falcioni se caracteriza por el pragmatismo y la postura conservadora que lleva el 'Emperador' a todo cuadro que dirige. Y no es para menos: su postura convirtió a un cuadro menor como Banfield en campeón argentino y le dio las herramientas necesarias para que luego técnicos futuros adopten cierto protagonismo en el nivel local.

Sin embargo, la derrota por la mínima en el partido de ida jugado el Urbano Caldeira obligaba al 'Rojo' a modificar el esquema. Así, la famosa línea de cinco transmutó en un 4-2-3-1, con Alan Velasco como conductor del juego y Silvio Romero de capitán y '9'. Fernando Diniz, entrenador rival, hizo lo propio: utilizó un sistema espejo con Carlos Sánchez, el aguerrido exseleccionado charrúa, como conexión entre la defensa y su hombre de punta, Kaio Jorge.

Los primeros minutos fueron de suma intensidad tanto para los locales como para la visita, pues Santos salió a avasallar al 'Rey de Copas'. Probablemente la mayoría de cuadros se verían afectados si un rival de la jerarquía del cuadro santista planteara un partido arrollador, mas no un equipo de Falcioni. Por el contrario, el cuadro de Avellaneda se vio favorecido por los espacios cedidos en cancha contraria y, desde su postura contragolpista, generó ocasiones.

Insaurralde y sus destemplados reclamos contra Diego Haro luego de la expulsión marcada por el juez peruano. (Foto: AFP) 

Los de camisa blanca lo entendieron rápidamente y replegaron líneas, pero fue en vano: Independiente encimaba a Santos y lo llenaba de ataques. Ahí, entre el mar de ocasiones rojas, apareció João Paulo. Es poco decir que el arquero de Santos fue el mejor del partido: salvó su valla de las arremetidas rivales en más de cinco ocasiones, tapo más de dos manos a mano esenciales y emuló, en dos ocasiones, aquella tapada que Gordon Banks le hizo al precisamente máximo ídolo santista, Pelé. Destacó sobre manera su intervención a los 38', cuando le atajó un remate inmejorable a Silvio Romero, del cual partió la contra para el gol de Kaio Jorge.

Al 58', como los últimos cotejos internacionales vienen invocando inequívocamente, apareció la polémica del VAR. En un contragolpe, Kaio Jorge se dejó caer ante el cruce de Juan Manuel Insaurralde y Diego Haro compró y lo amonestó. El VAR rápidamente indicó al árbitro peruano que, al ser último hombre, el defensor rojo merecía la roja. En teoría coherente, los jugadores de Independiente esperaban que, al ver que la falta era en realidad inexistente, Haro se retractara. Pero a su estilo, el FIFA nacional regresó al campo, anuló la amarilla y expulsó a Insaurralde.

De entonces en adelante salió a relucir la garra copera de Independiente, que con uno menos no paró de atacar y llegó a empatar merced a un remate de Lucas González. Santos, sometido por el rival pero a la vez consciente del marcador global, se dedicó a defender sin mayor arte. Poco respaldado por sus zagueros, João Paulo se elevó como salvador. Así clasificó el 'Peixe', que culminó el encuentro con dos jugadores más que su rival, aunque con un arquero como comandante de la clasificación.

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La ficha del Independiente 1 - Santos 1

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