Foto: AFPLos primeros minutos de Huancayo en el Campeón del Siglo invitaron a pensar que podía hacerle partido a Peñarol. Sin embargo, terminó sufriendo una paliza: el 5-1 desnudó las debilidades del 'Matador', en especial en el juego aéreo.
Luis Alfonso Garcés | @lgarces_01
Redactor

En 2020, Wilmar Valencia encontró la fórmula para que un cuadro peruano pudiera competir cabalmente en un torneo internacional, lo cual es algo poco común hoy en día. 'Bam-Bam' y compañía fueron conscientes de la inferioridad que existe entre los clubes locales con relación a los del resto del continente. De esta manera, por ejemplo, lograron eliminar a Argentinos Juniors y Liverpool, siempre sobre la base de un planteamiento pragmático.

En 2021, el 'Matador' volvió a empezar con el pie derecho tras dejar en la primera ronda a UTC, tras haber sido claramente superior a su rival en ambos partidos. El partido frente a Peñarol era la prueba de fuego para comprobar si Sport Huancayo podía volver a llegar a octavos de final del torneo, al igual que el año pasado. Pero el equipo no logró estar a la altura de la situación y sufrió una terrible goleada por 5-1 a manos de un rival que supo ser efectivo en ataque y aprovechar los balones parados.

Valencia planteó un 4-2-3-1 que en un inicio dio resultados: los jugadores practicaron un juego intenso y el trámite era de un constante ida y vuelta. Ni el tempranero gol convertido por Agustín Álvarez Martínez pudo apagar el nivel de la visita, que igualó el encuentro tan solo un minuto después con un cabezazo de Liliu. En una palomita de excepción, el brasileño dejó claro que los antecedentes goleadores que portaba desde el fútbol europeo no eran gratuitos.

Canobbio entró en Peñarol y mostró cosas de su padre. Acá supera a Lliuya. (Foto: AFP) 

Pero cuando parecía que las cosas se pondrían cuesta arriba para el 'Matador' todo se vino para abajo. Huancayo dejó de generar peligro, lo cual puede ser explicado en cierta medida por la poca participación de Moisés Velasquez y Óscar Barreto en las bandas. Fue en ese lado del campo que el local comenzó a ganar los duelos y a generar los centros que se convertirían en la perdición huancaína.

A pesar del notorio bajón del cuadro que vistió de rojo en Montevideo, Peñarol no fue un equipo arrollador. Lo que sí, fue un equipo que supo encontrar el talón de Aquiles de la mayoría de equipos peruanos: la pelota parada. Precisamente por ese canal llegaron el segundo tanto -Facundo Torres-, el tercero -Gary Kagelmacher- y el cuarto -David Terans-. Aunque vale señalar que el último fue proveniente de un penal, los otros tres tantos descritos hasta el momento se gestaron a partir de tiros libres o tiros de esquina.

Los ingresos de Jarlín Quintero y Joazhinño Arroé buscaron que el plantel huancaíno pudiera reaccionar y volver a generar peligro en ataque, pero estos cambios no dieron resultados y los entrantes prácticamente no pasaron la media cancha durante la segunda mitad. Como cereza del pastel, llegó el quinto gol, el segundo personal de Agustín Álvarez Martínez, quien de ese modo acabó ungiéndose como el mejor del encuentro.

xxxxx. (Foto: AFP) 

Es cierto que Huancayo no estuvo a la altura del reto; sin embargo, la actuación de Ángel Zamudio dejó mucho que desear en el arco, más aún cuando tenía la labor de reemplazar a Joel Pinto, y no es exagerado afirmar que con el 'Gato' en vez del moyobambino la derrota podría haber sido menos abultada. Igual, no se trata de usar de chivo expiatorio a Zamudio en un partido como este, en el que la responsabilidad recae en el equipo en pleno respecto de un resultado especialmente cruel en el marco de este nuevo formato de Sudamericana en el que solo avanza un equipo por grupo.

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Fotos: Tugmug Escate / DeChalaca.com


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La ficha del Peñarol 5 - Huancayo 1

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