Foto: AFPSin aspavientos y con mucha practicidad, Wilstermann consiguió un triunfazo sobre Peñarol. El 3-1, labrado desde la desventaja parcial, es tan destacable como fundamental: encarrila al cuadro aviador a zona de clasificación en el Grupo C.
    Roberto Castro | @rcastrolizarbe
    Director General

Los clubes peruanos bien harían en echar un vistazo a cómo equipos de otros países a la zaga en Sudamérica, como Bolivia o Venezuela, plantean partidos claves de Copa Libertadores. Más si al frente de clubes como Jorge Wilstermann no está ningún mago sino alguien de carne y hueso con pasado en el medio: Cristian Díaz. El extécnico de la Universidad San Martín, sin necesidad de exquisiteces, manejó muy bien su tablero para conseguir darle vuelta a un cotejo clave, que había comenzado todo lo cuesta abajo posible con el cabezazo madrugador de Fabricio Formiliano en la primera jugada de ataque del encuentro.

Es cierto que la armada ofensiva conformada por los argentinos Patricio Rodríguez -de notable desempeño- y Cristian Chávez le marca la pauta al elenco cochabambino; pero no se trata ni por asomo de jugadores brillantes, como sí los puede por ejemplo tener Peñarol en el emergente Facundo Pellistri o el también talentoso Facundo Torres. Haberlos podido apagar fue la combinación de un reacomodo defensivo oportuno y los efectos de una altura (2,574 metros sobre el nivel del mar, parecida a la de Arequipa) que sí incide cuando se trata de rivales del Río de la Plata. Golpes en momentos oportunos y maña para seguir intentándolo aún con el 3-1 ya puesto en el marcador fueron los activos que le dieron al elenco aviador una victoria sustancial, de esas que vuelven interesante a la Libertadores como un torneo en el que los locales, cuando trabajan bien sus partidos, siempre pueden ganarlos.

La Pizarra: Los alfiles en movimiento

Wilstermann: Cristian Díaz propuso un 4-2-3-1 flexible, en el que los argentinos Rodríguez y Chávez tuvieron un desplazamiento más diagonal y más bien Didí Torrico flotó detrás del punta Gilbert Álvarez con un poco más de libertad. Desde el lateral derecho, fue destacado lo de Esteban Orfano, pródigo en la marca y también como soporte del 'Pato' Rodríguez; y cuando en el segundo tiempo entró el paraguayo Ismael Benegas para reordenar un fondo que había quedado tocado por la temprana lesión de Sebastián Reyes, Orfano pasó a cubrir el carril izquierdo con eficiencia. Otro cambio importante fue el ingreso de Alejandro Meleán, un eje natural entre la primera y la segunda línea de la volante y también pródigo en las intentonas con remates de media distancia.

Peñarol: Mario Saralegui paró a su equipo con un 4-trapecio-2 ambicioso y decidido a ir al frente como pocas veces los clubes uruguayos se animan a hacer en Bolivia. Confió para eso en el gran momento de Pellistri y en la inspiración tanto de Torres como de David Terans, un poco más movedizo en ataque esta vez que Agustín Álvarez Martínez. Sin embargo, era previsible que al ritmo frenético del ataque manya -que se sostuvo todo el primer tiempo y estuvo bastante cerca de concretar el segundo tanto justo cuando cayó el primer gol de Rodríguez para Wilstermann- se le acabara la gasolina, y en ese momento los cambios no fueron capaces de sostener la viada. Por allí Matías Britos fue el más entusiasta, pero ya en la recta final del encuentro fue el cuadro aviador el que complicó a una defensa que por ratos lució más efectiva para acompañar al ataque en descolgadas, como la de Formiliano en el gol o algunas del propio Gary Kagelmacher, que para cumplir su función primaria de resguardo.

El Capo: Pato con alas

El 'Pato' Rodríguez, brazo en alto, celebra el gol de la voltereta aviadora. Luego volvería a pegar para sellar el 3-1. (Foto: AFP) 

Patricio Rodríguez ha encontrado un lugar en el mundo en Cochabamba y su acomodo a la banda derecha de Wilstermann es idóneo. Esta vez el 'Pato' empezó como extremo y acabó siendo descollante. Lideró los ataques aviadores y encontró la forma de abrir la cuenta con un cabezazo notable en el momento bisagra del partido, a punto de ir a vestuarios y cuando más bien Peñarol era el que con insistencia tocaba la puerta de Arnaldo Giménez. Y luego, al reinicio apenas, sacó un guadañazo de la galera para pegarle desde unos 35 metros y fusilar a Kevin Dawson. Gran momento del ex Independiente, quien tiene en el 'Pochi' Chávez a un socio natural y ya se ha ganado el cariño de la afición aviadora.

Kazuki Ito: Energía maciza

Dinámico manejo del chileno Piero Maza en el Félix Capriles. Desde el saque, el réferi advirtió de modo enérgico a los jugadores -como se dejó escuchar en el sonido ambiental de la transmisión televisiva- que no toleraría brusquedades, acaso a sabiendas de las características rudas que eventualmente desarrolla el juego de Peñarol. Así, no requirió amonestar demasiado y aplacó sin consideraciones cualquier intento de alterar el orden: al español Xisco Jiménez, por ejemplo, le sacó amarilla apenas entrado al campo casi a modo de advertencia colectiva por una pierna excesivamente fuerte.

Los Goles

Fotos: AFP


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La ficha del Wilstermann 3 - Peñarol 1

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