Foto: Prensa Boca JuniorsUn confundido Boca perdía en 'La Bombonera' hasta que ingresó Carlos Tévez. Con el 'Apache', el cuadro xeneize se hizo fuerte y dio vuelta el partido para vencer 2-1 a Athlético Paranaense, de modo de asegurar el primer lugar del Grupo G y palpitar combinaciones de octavos que incluyen una posible revancha ante River.

Daniel Reátegui | @danielreateguiw
Redactor

El Capo: Te ves bien

Carlos Tévez no viene siendo titular hace ya cierto tiempo en Boca Juniors, no solo porque físicamente ya no está para jugar los 90' sino porque los habituales titulares están en un mejor nivel. Sin embargo, con la lesión de Darío Benedetto y con el gol de desventaja, Gustavo Alfaro se la jugó por él y vaya si fue determinante en los 25' que estuvo en la cancha. No solo por el carácter que le imprimió al juego azul y oro sino porque además desde que pisó la cancha asumió la conducción de su equipo, moviéndose detrás de Ramón Ábila y liberando de las marcas a Mauro Zárate hasta lograr el empate. Como si eso no bastara, sobre el final el 'Apache' anotó el gol de la victoria.

La Pizarra: Cóncavo y convexo

Mientras el equipo de La Ribera salió con vocación ofensiva , el 'Furacão' saltó a la cancha con un esquema conservador. Así, Gustavo Alfaro envió un 4-trapecio-2, con Nahitán Nández e Iván Marcone como barredores al medio, y con Sebastián Villa y Agustín Almendra abiertos por los lados. Quedaron arriba Mauro Zárate, moviéndose por todo el frente de ataque, y Darío Benedetto como '9' neto. A todo ellos se les unía permanentemente Julio Buffarini, quien trepaba por banda derecha. Con la lesión de Benedetto, ingresó Ramón Ábila, quien chocaba siempre con la zaga rubronegra. Por ello, fue fundamental el ingreso de Tévez para devolverle a Boca la movilidad en el último cuarto de cancha.

En Athlético Paranaense, Tiago Nunes envioó un conservador 4-1-4-1, con Wellington de tapón delante de los zagueros y con una línea de cuatro -muy dúctil- que combinaba pundonor con ideas para llevar peligro al marco contrario; Marco Ruben quedó como único punta. Si bien luego del descanso Nunes no efectuó cambio alguno, su equipo mostró una cara diferente respecto de la pálida imagen de la primera parte. Mejoró el desempeño de Renán Lodi, quien trepaba por izquierda para hacer juego con Léo Cittadini, Nikao y Rony; y además Ruben supo moverse entre el centro de la zaga y la derecha, el lugar más frágil de la zaga xeneize.

La Cancha: Siempre que llovió, paró

 

Es cierto este dicho popular, pero luego de la tormenta que cayó sobre Buenos Aires la cancha quedó en mal estado; sobre todo, porque La Bombonera tiene un pésimo sistema de drenaje, como quedo demostrado hace algunos dias en el juego contra Godoy Cruz por la Copa de la Superliga argentina.  Dos horas antes el terreno de juego era un charco y hasta se temía que se suspendiera el partido. Finalmente, se pudo jugar, pero en los primeros minutos los futbolistas tuvieron problemas para asentarse en el césped.

El Duelo: La batalla de los medios

Corría apenas el primer minuto y ya  se había producido la primera escaramuza, en la que alguno no salió limpio. Y no porque haya quedado enlodado el uniforme por el charco que era 'La Bombonera', sino porque en el cruce entre Wellington y Nahitán Nández el botín del '5' visitante impactó en la rodilla del volante uruguayo. El choque originó que brotara sangre de la rodilla del volante xeneize, quien resistió a pie firme y siguió batallando en el mediocampo local. Lo sorprendente fue que árbitro Carlos Orbe ni siquiera amonestara a Wellington.

El Extraviado: Ni tuya ni mía

Corrían 66' cuando a la salida de un tiro libre, ejecutado por Renán Lodi desde el sector izquierdo del ataque del 'Furacão', la pelota llegó al corazón del área. Picó en el césped ante la mirada pasiva de Esteban Andrada y de Carlos Izquierdoz, quienes esperaban que fuera el otro el que tomara el balón con las manos o la rechazara a la tribuna, respectivamente. Lo cierto es que, ante la duda, apareció Marco Ruben, verdugo azul y oro en el juego de ida en el Arena da Baixada, para lanzarse de palomita y marcar el primer tanto de la noche.

La Joyita: La marca de Zárate

 

Con la zaga visitante atenta a los movimientos del recién ingresado Carlos Tévez, Mauro Zárate fue liberado de las marcas. El ex Vélez Sarsfield aprovechó eso para hacer firuletes por el sector izquierdo de la defensa rubronegra; lo sufrió Jonathan, quien no atinó a cortar el juego antes de que el menor de la dinastía Zárate lanzara el centro al área para que apareciera Lisandro Ezequiel López y con el botín derecho la mandara al fondo de la red. Esta vez, la finta y la gambeta fueron puestas al servicio del equipo.

El Cambiazo: Sálvame

Tévez había ingresado a los 69'. Como se dijo en el inicio, le cambió la cara a Boca y, en la agonía del juego, aprovechó una pelota perdida cerca de la media luna para calzarla con el botín derecho y mandarla a dormir a la red. El festejo desatado del referente xeneize, de cara a la tribuna, justificó la apuesta de Alfaro por el atacante de Fuerte Apache.

Kazuki Ito: Perdido en el orbe

La cuarteta ecuatoriana comandada por Carlos Orbe incurrió en un error que fue responsabilidad directa del árbitro central: a los 57', no sancionó penal por mano de López ante un remate de Renán Lodi, pese a que se encontraba frente a la jugada. Por lo demás, el árbitro estuvo acertado en la roja a Wellington por escandalosa patada a Tévez, aunque se le escapó sancionar con amarilla al mismo jugador por un ingreso fuerte contra Nández apenas iniciado el partido.

Los Goles

Fotos: Prensa Boca Juniors


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La ficha del Boca 2 - Athlético Paranaense 1

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