Foto: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com

El primer gol de Reimond Manco en Primera no solo permitió que Alianza Lima le ganara 3-2 a Bolognesi y se pusiera a dos puntos de los tacneños. También permitió que Cienciano y Universitario, a los que la fecha parecía haber liquidado, recuperaran aire para la recta final. Más aún cuando el líder se mostró incapaz de sostener una clara ventaja de dos goles.

 

Seguramente Reimond Manco jamás imaginó que su primer gol en Primera División fuera tan gritado. No solo por los cerca de ocho mil hinchas de Alianza Lima que acudieron a Matute con un último rezago de esperanza; también por los hinchas de Universitario y Cienciano, equipos que parecían haberse suicidado con los resultados del fin de semana. Manco les dio una mano a todos.

 

Jugada previa al gol de Cominges, cuando Bolo se vislumbraba ganador (Foto: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com)Pero si se habla de mancos, también los cojos merecen unas líneas. Esa es la impresión que deja el Bolognesi de Tacna. Un equipo al que la fecha le había dejado un inmejorable tramo a recorrer. La carrera era suya y terminó gateando. Más aún por lo que mostró en el primer tiempo. Buen trabajo de conjunto, impecables asociaciones (sobre todo entre Mario Soto y Johan Vásquez) y frialdad para pegar cuando se debe. Cumplida media hora de partido, Paul Cominges había abierto la cuenta tras un remate de Vásquez que superó a Pinto y que Alvarado no pudo despejar. La defensa aliancista había quedado en jaque y se mostraba más nerviosa que nunca; el mismo Cominges pudo poner el segundo casi al final del primer tiempo con un zurdazo que apenas salió desviado.

 

La actuación de Mauricio Mendoza volvió a desesperar a la hinchada blanquiazul (Foto: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com)Hubo quien pensara que Bolognesi había perdonado demasiado. Que un 0-2 hubiera sido decisivo. Y hubo quien lo reafirmó cuando apenas arrancada la segunda mitad, Eduardo Uribe, con un impecable cabezazo, pusiera el segundo en La Victoria. Enmudecían las graderías, salvo por una pequeña barra tacneña en Occidente, 10 ó 15 personas cuya alegría les impedía saber que eran depositarias de todos los denuestos posibles. El terror en Matute fue muy breve. Viza, apenas dos minutos después (a los 50’), marcaba un rápido descuento y recargaba de oxígeno y esperanza al cuadro blanquiazul, cuando la posibilidad de una goleada en contra se hacía palpable.

 

El ingreso de Manco despertó a la tribuna (Foto: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com)Arrué realizó tres cambios trascendentales. Primero, naturalmente, el de Manco, ingresado en el entretiempo por un errático Carlos Zegarra, quien no aprovechó el circunstancial titularato que la suspensión de Jayo le otorgó. Al mismo momento entró Benavides por un desesperante ‘Café’ Mendoza, y aunque el ex delantero de Sport Áncash no es precisamente un prototipo de técnica y simpatía tribunera, participó en la jugada previa al descuento de Viza (el mejor de Alianza, unos pasos más arriba que Saritama y Manco). La variante más importante fue, sin embargo, el ingreso de Guizasola por un lesionado e irreconocible Arakaki, que permitió reordenar toda la defensa blanquiazul. Alvarado, que como lateral derecho fue un completo desastre, pasó a la zaga central, su hábitat natural; Guizasola cubrió el hueco por la diestra y Johan Vásquez y Soto desaparecieron del partido.

 

Mayo de 1997: David Chévez abraza a Waldir Sáenz la tarde del recordado 5-4 de Alianza sobre Cristal. Desde entonces, los íntimos no ganaban un partido remontando una desventaja de dos goles (Recorte: Once, Nº 1 p. 9)Pocos hinchas blanquiazules pudieron haber imaginado la remontada. No es usual que Alianza termine ganando un partido que pierde por dos goles. Lo ratifican las estadísticas. Tuvieron que pasar 10 años para que algo así volviera a ocurrir: desde el sábado 3 de mayo de 1997, cuando en el mismo Matute, Alianza venció 5-4 el recordado partido que Cristal le ganaba 2-4 por el Apertura de aquel año. Aun así, la barra íntima se levantó tras el gol de descuento. Cúlpese a la fe o cúlpese a Manco, pero la tribuna fue clave. Con su impulso, no tardó mucho en llegar el empate. A los 61 minutos, Álvarez tocó a Viza dentro del área y Rivera decretó correctamente la pena máxima (la duda que tuvo al cobrarlo fue la que generó reclamos). Un minuto después, con un remate esquinado a la derecha, Saritama ponía el 2-2.

 

Maestri reclama su expulsión. La sacó barata, pues minutos antes ya había hecho méritos para ganarse la roja (Foto: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com)Después llegaron las expulsiones de Álvarez y Maestri -que debió irse antes- por mutua agresión. Estas perjudicaron más al visitante, porque el sector izquierdo tacneño quedó desprotegido y el talento de Manco trabajó a su antojo. Y el actual hijo dilecto de Matute se encargó del triunfo. Entró al área con ánimo quimboso, se puso de improviso frente a Penny y lo derrotó con un toque sutil al palo opuesto al que el guardameta se había lanzado. Manco arrancó la carrera, los suplentes dejaron de calentar y todo el plantel se lanzó a palmarle la espalda al joven jugador. El estadio, por su parte, aplaudió de pie por dos minutos seguidos.

 

No puede negarse que Bolognesi pujó por el empate. Esta vez sí mostró el espíritu de lucha que se le reclama al afrontar etapas decisivas. Zegarra lamenta una ocasión perdida. El volante no tuvo una buena reaparición (Foto: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com)Ello no debe confundirse, sin embargo, con estirpe de campeón: un conjunto que aspira al título no puede regalar tres puntos como los que hoy obesquió ‘Bolo’. Pagó caro, además, un estado físico inferior al de su rival. Aun así lo tuvo contra las cuerdas y casi desata el funeral en el Alejandro Villanueva en esa confusa jugada de último minuto; instante de peloteras y rebotes que acabó con un gol bien anulado a Cominges. Estaba dicho: se acababa la buena racha de Bolognesi en La Victoria, donde no perdía ante Alianza desde el Apertura 2004, cuando cayera por 3-1.

 

Gol triunfal: el primer tanto de Manco en la Primera División (Foto: Gian Saldarriaga / DeChalaca.com)Aunque el equipo de Reynoso conserva la punta, su próxima visita a la temible Huaraz podría dar un nuevo tiro de gracia a sus aspiraciones, aquellas que tampoco materializó en el Clausura del año pasado. Alianza y Cienciano están solo dos puntos abajo; la ‘U’ a tres. Incluso puede volver a complicarse con la baja, tomando en cuenta que solo le lleva cuatro unidades a Municipal en el acumulado. Bolognesi tiene la obligación -y, pese a todo, la posibilidad intacta- de que la fiesta ya no sea de los otros. Y de tener, ya de una vez por todas, un diciembre feliz.

 

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