La “U” necesita más cabeza fría que nunca.

Foto: L'Angel Nacimento / DeChalaca.com 

 

La gente de la 'U' fue al Monumental y exteriorizó agitadamente sus emociones en el inicio de una nueva campaña (Foto: L'Angel Nacimento / DeChalaca.com)Posiblemente Donny Neyra sea uno de los íconos de la antipatía y la dejadez más explícitas que tiene el campeonato local. Pero ello no excusa la cuestionable actitud de la tribuna, que le lanzó una sonora silbatina tras su cambio: el volante no venía jugando un mal partido ante la San Martín (nótese cómo, luego de su sustitución, disminuyó considerablemente la iniciativa que llevaban los cremas) y tenía como antecedente más próximo una destacada actuación ante Defensor Sporting. Por eso no se explica que el hincha le pase factura a sus errores pasados cuando las cosas recién se están reacomodando.

 

Son siete años sin nada: 84 meses o 2,555 días, según se quiera numerar la frustración. Pero en ninguna de aquellas temporadas (ni siquiera en 2002 con Cappa) un equipo de Universitario ha resultado tan prometedor como este para acabar con la desdicha. Por eso, enlodar más el terreno con pifias e insultos (el palco dirigencial fue víctima de todos los vituperios posibles en el minuto y medio que pasó entre el gol de Silva y el de Jiménez) solo va a generar que el equipo siga empantanándose.

 

No ha sido un arranque glorioso, pero empatar en el debut con el campeón -un equipo con mucho más tiempo de trabajo-, así sea de local, no puede hacer de la tribuna una presa tan fácil para la desesperación. No vale el argumento de que se trata de Universitario y de que siempre estará obligado a ganar: eso es Historia (con hache mayúscula). En los últimos siete años, la 'U' no ha pasado de ser un equipo de media tabla, o, en el mejor de los casos, un aislado animador de torneo. Es su realidad actual. Los insultos solo van a prolongarla.

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