Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comCarlos Ascues retornó como hijo pródigo a Matute y decoró el reencuentro con un golazo que definió el clásico a favor de Alianza Lima. Universitario no pudo sobrellevar la absurda expulsión de Arquímedes Figuera y pagó caro la desventaja numérica con el 1-0 en contra.

    Roberto Castro | @rcastrolizarbe
    Director General

¿El triunfo de Alianza Lima se explica por la tarjeta roja a Arquímedes Figuera?

No del todo ni en términos absolutos, pero sí hubo un antes y un después de la tonta expulsión del venezolano -más allá de que Alejandro Hohberg haya ido con fuerza a la acción, Figuera lo trabó, lo manoteó y lo golpeó-. Hasta ese tramo casi final del primer tiempo, Universitario había conseguido de a pocos encimar a Alianza y lograr que el partido se jugara más en campo íntimo. Acaso le había faltado imprimir el habitual vértigo que impone vía las escapadas de Alberto Quintero y Edwuin Gómez, pero sí preocupaba al fondo de un cuadro blanquiazul que no conseguía pasar de primera línea a ataque neto y tenía huérfano de asistencia a Lionard Pajoy.

Con uno más, Alianza tuvo espacio para llegar con volumen. Pablo Bengoechea descolgó a Luis Ramírez por derecha, movió algo hacia el medio a Hohberg para que escapara de la implacable marca de Aldo Corzo y, lo más importante, pudo soltar a Carlos Ascues desde primera línea. Así llegó el tanto: el hijo pródigo de Matute hizo un sombrero -salvando insalvables distancias- a lo Pelé ante Suecia en 1958 que dejó en ficha total a Horacio Benincasa y venció a un Carlos Cáceda de buena noche pero impotente ante el lujo del volante central íntimo.

La 'U' no pudo revertir ese patrón de juego, y Alianza decidió mantener el score con la inteligente idea de tener el balón en campo rival. Por eso hubo hasta cuatro ocasiones blanquiazules muy claras más: un tiro justo de Hohberg, dos disparos al palo -uno de ellos del propio Ascues, en un retorno soñado a casa- y un gol increíblemente errado por Pajoy, con el arco vacío, cuando ya jugaba en doble punta con el debutante Gabriel Leyes. Del otro lado, el ícono de la noche de los esta vez guindas era Alberto Rodríguez: despejaba y hasta se iba al ataque con jerarquía y buenas intenciones, pero también con el cansancio por el notorio desgaste post fecha doble. Eso y un Alianza cada vez más defensivamente sólido también explicaron el resultado del clásico.

Fotos: Pedro Monteverde / DeChalaca.com


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