Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comEl Chelsea de Mourinho les tapa la boca a los que califican al técnico portugués de mezquino. Con la gente apropiada para regalar goles y fútbol, ha generado un desequilibrio que hace tiempo no se veía en la Premier League.


A José Mourinho en los últimos años se lo ha acusado de amarrate, rácano, tacaño, conservador y otros adjetivos menos respetuosos. Mayormente ha sido por gente que le prestó atención recién en su etapa como DT del Real Madrid, en la que ‘Mou’ llegó a utilizar -con mejores o peores resultados- un trivote de volantes defensivos en la media cancha para frenar las arremetidas de Messi y compañía.

Lo cierto es que el que ha visto al portugués desde los inicios de su carrera sabe que José tiene de conservador lo mismo que de humilde. Mourinho es pragmático. Por encima de todas las cosas. La temporada pasada no exigió al máximo a su Chelsea por recién haber comenzado a formar la plantilla y estar conociendo a sus jugadores. En este mercado de pases no fichó mucho, sino solo exactamente lo que necesitaba. Los toques justos para un plantel que se acerca a la perfección y lo demuestra en el terreno de juego.

El 3-6 sobre Everton hace algunas fechas demostró lo brutal que puede ser el Chelsea en ataque (Foto: AFP)

Este Chelsea de Mourinho camina la Premier con autoridad absoluta. Amarrete no es. Lleva 21 goles en 7 partidos, con resultados abiertos como el 3-6 ante el Everton o el 4-2 ante el Swansea. ‘Mou’ sabe que con este equipo puede aplastar en ataque y proponer partidos de golpe a golpe en los que él sea el ganador. Lo sabe porque su equipo no tiene hueco alguno. Si se lesiona Thibaut Courtois, Cech responde a la altura de la circunstancia. Nemanja Matic es el ‘6’ con el que debería soñar toda Europa: mantiene y sostiene el mediocampo con solvencia. Eden Hazard puede dormir 60 minutos del partido, pero los otros 30 son suficientes para golear a la mayoría de rivales.

No sería justo decir que, el último domingo 5, el Arsenal tenía a su rival londinense contra las cuerdas. El conjunto de Arsene Wenger se paseaba por el borde del área de Petr Cech, aunque sin llegar a probar al arquero checo. Sin embargo, una inspiración bastaba para que el partido llegara al empate. El 1-0 era corto. Hasta que Cesc levantó la cabeza, se conectó con su delantero y lanzó un pase de 40 metros que cayó como un puñal detrás de Laurent Koscielny y Per Mertesacker y en el corazón de los hinchas del Arsenal. El resto era sencillo para Costa. Control y definición. 2-0. Eran 19 puntos de 21 posibles. Invictos.

Puede ser una de las mejores duplas que se ha visto este año en el fútbol mundial: Cesc Fábregas - Diego Costa (Foto: BPI)

Por eso, cualquier partido del Chelsea puede ser cerrado y complicado hasta que Cesc Fabregas y Diego Costa cruzan miradas. La pareja que han formado desafía la idea de química. En menos de seis meses de convivencia, han creado una asociación telepática por encima de cualquiera que exista hoy en la Premier League. Cesc mira, Diego marca el pase y chau. No hay mucho que añadir: la capacidad clínica de ambos en el pase y la definición es sencillamente letal.

Así, este Chelsea camina libre y sin aparente oposición hacia un título de la Premier para el que falta mucho, pero para el que también parece le sobra bastante. Mourinho acallará, por lo visto, en quienes veían en él a un técnico mezquino: es más bien un tipo práctico que se acomoda a lo que tiene. Y acá, en su lugar en el mundo, sí tiene con qué.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Foto: AFP, BPI

 


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