Josep Guardiola volvió a demostrar que prioriza su método sobre los nombres. Así lo demostró una vez en Manchester City. Dejó libre a Joe Hart, símbolo del club, quien fue a parar a Torino. En su lugar llegó alguien amoldado a las ideas del técnico: Claudio Bravo.

 

Jair Villanueva | @Jair_Villanueva
Editor

El pasado miércoles 31 de agosto se cerró el mercado de pases en Europa. Ello confirmó una de las salidas más emblemáticas del verano en el ‘Viejo Continente’. La de Joe Hart, arquero titular y capitán de Manchester City, para dejarle paso a Claudio Bravo, ex portero de Barcelona quien no quiso renovar con la entidad blaugrana.

La salida de Joe Hart no sorprende sobremanera si se trata de Josep Guardiola. El español ha tomado decisiones controvertidas a lo largo de su carrera. Todas sostenidas, no obstante, en un objetivo por encima de las figuras que dejó ir en Barcelona, Bayern Munich y Manchester City: conformar un equipo con referentes elegidos por él.

No parlen catalá

Hubo cuatro salidas de jerarquía en el club donde debutó como director técnico. La más importante fue la de Ronaldinho. El brasileño fue todopoderoso en Barcelona durante 5 temporadas. Una figura que reinventó al club en sus peores épocas, pero que pasó por una temporada 2007/08 para el olvido a comparación de sus anteriores temporadas.

Guardiola no dudó en dejar de contar con él, sobre todo si vio desidia en el brasileño para ponerse en un ritmo óptimo para lo que pretendía ‘Pep’. Junto a Ronaldinho cayó Deco. Otro jugador clave en el primer momento dorado de Barcelona desde el nuevo milenio. Mientras que ‘Dinho’ llegó a AC Milan, su compatriota nacionalizado portugués fue a parar a Chelsea.

 

La siguiente temporada cayeron más jugadores importantes de Barcelona. La 2008/09 fue la última para Samuel Eto’o, quien para su técnico le quitaba el espacio ideal para Lionel Messi, además de tener una actitud individualista. Un caso distinto fue el de Yaya Touré, quien no se adaptaba a la apuesta del español.

La salida de Samuel Eto’o le abrió espacio a un fichaje importante en ataque para ser el segundo del empoderado Lionel Messi con la 10 en la espalda. Llegó Zlatan Ibrahimovic. ¿El sueco a la sombra de otro? El resultado fue el esperado. Solo duró una temporada pese a tener un buen rendimiento.

Gegenkultur

Luego de cumplir con la era más exitosa en la historia de Barcelona, Guardiola aceptó un reto aún más grande: Bayern Munich. Un club con una cultura organizacional opuesta a la culé. Además, la figura del originario de Sant Pedor no era representativa como para tener licencias necesarias para su revolución. Guardiola, pese a ello, pudo tomar decisiones inmediatas a su favor, pero que en el largo plazo afectaron la salud de su rol en el club.



Llegó al campeón de la Champions League 2012/2013 y se deshizo, apenas arribó a Bavaria, de Luiz Gustavo y Mario Gómez, ambos figuras de aquel plantel. Tras la siguiente temporada, 2013/14, que exitosa para Bayern fuera de la caída en semifinales ante Real Madrid, Xherdan Shaqiri y Mario Mandzukic dejaron Múnich para ir al Inter y Atlético de Madrid, respectivamente. No se pudo hacer mucho, además, para retener a Bastian Schweinsteiger y Toni Kroos, un símbolo y un proyecto de crack para el club.

Sin ellos, pero con refuerzos importantes del paladar de Guardiola como Xabi Alonso y Arturo Vidal, Bayern repitió el plato con la Bundesliga y cayó en una nueva semifinal ante un equipo español, Atlético de Madrid. Pero bajo el estilo de su técnico. Murió en su palo tres veces. Quizás en esta última ocasión sin merecerlo. Pero si el fútbol es un deporte de 11 vs. 11 donde siempre ganan los alemanes, el por qué puede ser secundario para el más grande del país teutón.

Pisando fuerte

Apenas llegó a Manchester City, Guardiola dejó en el banco de suplentes a Joe Hart para probar con Willy Caballero. Un portero, a priori, mejor preparado para ser parte de la salida con el balón. El resultado no fue el esperado en la International Cup jugada antes del inicio de la Premier League. Pese a los errores de Caballero, la oportunidad para Hart no iba a aparecer.



La relación entre las virtudes de Hart y lo que requería Guardiola estaba rota. El inglés entonces tuvo que buscar un nuevo club y el español un nuevo arquero. Torino de Italia fue el paradero del primero y quien llegó para satisfacer al segundo fue el chileno Claudio Bravo. Uno de los movimientos más sorpresivos de Europa si no se supiese quién es el técnico de Manchester City.

Para Guardiola, pues, su método está por encima de cualquier agente del club: jugador, cuerpo técnico y médico, dirigentes, etc. Su figura se observa más grande en Manchester que en Múnich e incluso Barcelona, por ende, sus decisiones parecen indiscutibles, al menos hasta que la tiranía de los resultados lo señale.

Fotos: EFE, AFP y manchestereveningnews.co.uk
Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com


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