Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comEl River de Marcelo Gallardo, clasificado a octavos de final de la Libertadores y candidato al título del campeonato argentino, vive un momento de plenitud construido con paciencia y títulos. ¿Es el mejor ejemplo de un proyecto a largo plazo en Sudamérica?

Jair Villanueva | @Jair_Villanueva
Editor

El fútbol sudamericano es un mercado exportador. Por ende, su proyección tiende a caer en el cortoplacismo. Con esta afirmación no se descubre nuestro subcontinente; sin embargo, lo señalado deja de ser algo evidente cuando la exigencia se despierta desde la pasión y el pasado; es decir, desde el hinchaje y la historia. Entonces, los clubes grandes, aunque quebrados o reformados en buena parte del continente, están en la supuesta obligación de cosechar títulos a cualquier costo.

Aunque la necesidad y la realidad se contradigan, en un equipo grande es casi imposible sobrevivir sin éxitos para avalar un proyecto. El gran ejemplo en el continente es el River de Marcelo Gallardo. El proceso del 'Muñeco' se edificó a partir de ganar la Sudamericana 2014 y la Copa Libertadores 2015 en su primer año como técnico 'millonario'.

Las primeras monedas

El 7 de junio del 2014, Marcelo Gallardo fue presentado como nuevo técnico de River Plate, con el aval del secretario técnico Enzo Francescoli y el presidente Rodolfo D'Onofrio, quienes tomaron su primera gran decisión al mando del entonces dos veces campeón de la Copa Libertadores. El 'Muñeco' llegó en reemplazo de Ramón Díaz, elegido por la dirigencia de Daniel Pasarella, quien dejó su lugar a D'Onofrio en diciembre del 2013.

Marcelo Gallardo fue presentado como DT de River en 2014. (Foto: Diario Época) 

Con Gallardo en el banquillo, llegaron Julio Chiarini -arquero de Instituto de Córdoba- y Leonardo Pisculichi -volante de Argentinos Juniors-. Además, regresaron al club Rodrigo Mora y Carlos Sánchez desde Benfica y Puebla, respectivamente. Solo se registraron estas cuatro altas para reforzar las bajas de doce jugadores, entre los que destacaron Manuel Lanzini, Carlos Carbonero, Daniel Villalva y David Trezeguet. Una salida en bloque que también fue contenida con futbolistas de las categorías inferiores como Sebastián Driussi y Lucas Boyé, quienes tomaron mayor protagonismo.

Así, pues, se conformó el primer River de Gallardo, un equipo que simbolizó el estilo histórico del cuadro 'Millonario'. El 'Muñeco' debutó el 27 de julio ante Ferro Carril Oeste por la Copa Argentina, y no perdió hasta el 9 de octubre frente a Rosario Central por el mismo torneo. Aquel solo fue un traspié en la estupenda racha que acompañó al River de Gallardo durante los meses de agosto, setiembre y octubre, con un registro de 17 victorias, 4 empates y 1 derrota.

La extraordinaria forma que alcanzó River se desvaneció con la primera racha negativa. Luego de clasificar a las semifinales de la Sudamericana tras eliminar a Estudiantes de La Plata, el equipo de Gallardo cayó en un pozo de 4 partidos sin conocer la victoria en el Torneo de Transición (2 empates y 2 derrotas): así, River perdió el campeonato. Sin embargo, el hecho de consolidar el semestre con la consecución de la Copa Sudamericana y romper la sequía de catorce años sin un título internacional, así como eliminar a Boca en semifinales, cerró una primera etapa estupenda para Gallardo.

Espalda ancha

Con más tiempo y mayor margen de error, Gallardo afrontó la Copa Libertadores 2015, pero River ya había perdido el brillo de 2014. Aquel verano del 2015 tuvo tres movimientos importantes en el mercado de pases: las llegadas de Gonzalo 'Pity' Martínez, Camilo Mayada y Pablo Aimar. El ‘Payasito’, sin embargo, sería desafectado de la Libertadores por su ya endeble forma física, por la cual pondría fin a su carrera.

Aunque el camino fue exitoso, River tuvo tropiezos increíbles, como empatar ante Juan Aurich en el Monumental. (Foto: La Página Millonaria) 

En la Libertadores, River clasificó a octavos de final como el peor segundo de la fase de grupos. El inicio de año para Gallardo, pues, fue un concierto de dudas por el rendimiento y los resultados obtenidos: en el Torneo de Verano cayó dos veces ante Boca, una de ellas con un humillante 5-0. Luego, en la Libertadores se complicó frente a rivales de mucho menor calibre, como San José y Juan Aurich. Por otro lado, el tercer clásico del año también lo perdió, esta vez en el campeonato doméstico, en el que hacía una campaña discreta.

En octavos de final, el cuadro de Gallardo eliminó a Boca (el conocido caso del “gas pimienta”), y generó una especie de paternidad inusual para la historia reciente de ambos. En cuartos, River cayó 0-1 ante Cruzeiro en el Monumental, pero en la vuelta dio un golpe que significó el quiebre de la campaña: lo goleó 0-3 en el 'Mineirao'. Clasificado a semifinales, el cuadro millonario empoderó su plantel para buscar su tercera Libertadores. Para ello, llegaron Nicolás Bertolo, Javier Saviola, Luis 'Lucho' González, Tabaré Viudez y Lucas Alario. Con estas incorporaciones eliminó a Guaraní de Paraguay, como se esperaba. Finalmente, River se erigió con su tercer título de Libertadores al vencer a Tigres de México, con un 3-0 en la vuelta en el Monumental.

Pies de hierro

River culminó el 2015 en el noveno lugar de la Primera División de Argentina y eliminado en semifinales de la Copa Sudamericana, mas ello quedó de lado cuando en diciembre lo esperó el Mundial de Clubes y el sueño de ganarle a Barcelona, el cual no se realizó, debido a la notable diferencia entre ambos planteles. En la temporada siguiente, continuó con su línea descendente, pues quedó eliminado por Independiente del Valle en octavos de final de la Copa Libertadores, mientras que se ubicó en el decimonoveno lugar del torneo corto disputado en el primer semestre del 2016. A River, finalmente, le salvó el año ganarle la Copa Argentina 2016 a Rosario Central.

Con un plantel renovado, River se consagró campeón de la Copa Argentina 2016. (Foto: Prensa River Plate) 

El año 2016, por ende, sirvió para renovar el plantel campeón de la Sudamericana 2014 y la Libertadores 2015. Las figuras claves que quedaron fueron Jonathan Maidana, Milton Casco, Leonardo Ponzio, Sebastián Driussi y Lucas Alario. Entretanto, partieron del club, Marcelo Barovero, Éder Álvarez Balanta, Leonel Vangioni, Emanuel Mammana, Gabriel Mercado, Luis González, Leonardo Pisculichi, Tabaré Viudez y Lucas Boyé, entre otros. Cabe añadir la salida de Teófilo Gutiérrez a mediados de 2015, al Benfica.

Pese a un año sin muchas luces, la dirigencia de River no reflejó alguna duda sobre la continuidad de Marcelo Gallardo. Tras la pausa prolongada por los conflictos de los derechos de televisión del torneo y la huelga de los futbolistas, River ha tenido un inicio de año recordando el estado de forma de los primeros pasos de Gallardo. De estar en el octavo lugar y a 11 puntos de Boca -el puntero-, hoy se encuentra tercero y a 4 puntos. Incluso, pese a esta debajo de San Lorenzo, el equipo del 'Muñeco' aparece como el principal candidato por el rendimiento que ha alcanzado su propuesta y cómo se sostiene tanto en la Libertadores como el torneo local.

La Gallardeta de verdad

De cara a este año, Gallardo apostó por dejar a Augusto Batalla en el arco de River; sumó a Arturo Mina desde el subcampeón de América, Independiente del Valle, pero ante su pobre nivel no le tembló el pulso para decidirse por Lucas Martínez Quarta, jugador de las inferiores. Además, trajo de regreso a Ariel Rojas para conformar la dupla de primera línea con Leonardo Ponzio -clave en la estructura de su equipo-. Finalmente, consolidó un cuarteto ofensivo preparado y sostenido desde el 2016: Ignacio Fernández, Sebastián Driussi, Gonzalo Martínez y Lucas Alario.

Lucas Martínez Quarta fue uno de los jugadores que se ganó la confianza de Gallardo. (Foto: AFP) 

Esta edición del equipo de Marcelo Gallardo, por los plazos cumplidos y la reestructuración del plantel hecha en el tiempo, refleja la propuesta del 'Muñeco' con más exactitud que los equipos que ganaron la Sudamericana 2014 y la Libertadores 2015. Es un equipo que garantiza su buen momento desde la regularidad, y no a partir de logros puntuales, como esa Libertadores 2015, que parecen estar fuera de contexto.

El River edición 2017 luce más sólido y, por ende, mejor preparado para sobrevivir a un torneo largo como la actual Libertadores. Por esa razón, se apunta como favorito a repetir el plato de 2015. Además, el formato del torneo le da espacio para enfocarse en estos meses de definición en el ámbito local: el campeonato que le falta a Gallardo para ser intocable, pues ya se consolidó como un técnico que genera cambios a corto y mediano plazo; como un estratega. Ahora le toca ponerse la medalla que le falta para sellar el perfil de planificador que ha mostrado.

Espejito, espejito

River, ya clasificado, llega al Perú para enfrentar a Melgar, un equipo que, coincidentemente, le encargó la dirección técnica a Juan Reynoso el mismo año en que Marcelo Gallardo llegó a River: 2014. Con ello, no se quiere caer en la comparación de ambos técnicos, sino en cómo el tránsito del argentino puede ser un espejo donde el proyecto rojinegro pueda mirarse. Es un ejemplo para Melgar, y varios clubes peruanos más, pues simboliza la complejdad de sostener, desarrollar y producir a partir de un proceso a mediano y largo plazo en Sudamérica.

¿Cuál será el techo de Marcelo Gallardo? (Foto: TN) 

Gallardo, aun con los recursos que tuvo en River y los títulos ganados en su primera etapa, tardó en encontrar al colectivo que mejor represente sus ideas. De hecho, su trabajo sigue en desarrollo y no se sabe cuál es su techo, pues su equipo recién empieza a caminar con pasos firmes y un once estelar constituido bajo sus parámetros. Sin embargo, en esa búsqueda constante que significa construir un equipo, seguirá luchando en un mercado que arrebata figuras cada vez más pronto y sin consolidarse, como Rodrigo Betancur, jugador de Boca -vendido a Juventus -aun sin mostrarse como un jugador de jerarquía en el fútbol argentino. Figuras como Martínez Quarta, Driussi, Martínez y Alario parecen tener los meses contados bajo la dirección técnica del 'Muñeco'.

La maldita impaciencia

En el fútbol peruano, con distintos factores que perjudican el desarrollo una idea de juego en el tiempo (institucionalidad, materia prima, complejidad del torneo, etc), la tolerancia a los proyectos es casi nula, incluso menor que en clubes grandes como ocurre, por ejemplo, con el archirrival de River, Boca, en el que Guillermo Barros Schelotto lleva un año y medio sin algún título ganado -tiempo que, de igual manera, le queda corto-.

Por ello, que nuestros clubes no sostengan el trabajo a largo plazo resulta insólito, y se ha visto en las varias bajas de técnicos (por razones muy distintas -algunas hilarantes-) en el Torneo de Verano. Sobre todo, en las salidas de dos entrenadores con distintos perfiles, pero con capacidad suficiente para liderar proyectos futbolísticos: Duilio Cisneros y Diego Umaña, quienes ni siquiera sobrevivieron a dos clubes, Real Garcilaso y Sport Huancayo, que no bajo la presión que pueden tener equipos más grandes en el país, como Alianza Lima o Universitario.

Marcelo Gallardo disfruta las mieles del éxito con River Plate. (Foto: AFP) 

No obstante, estas presiones o exigencias no dejan de ser incoherentes respecto de la realidad. De responderse a ellas, solo dan garantía de tiempo al entrenador; un valor escaso en el alborotado fútbol sudamericano, pero que puede rendir mejor y construir bases más sólidas, como Gallardo en River, mediante una corrección constante de lo que se hereda, y de esta manera darle forma propia. Así, pues, las dos palabras claves por buscar son rendimiento y regularidad para que los éxitos no sean flores de un día o productos de pequeñas rachas (como lo conseguido por Cienciano en 2003).

Por ello, en el fútbol se suele llegar con mejor semblante a los objetivos cuando se toma más tiempo y se lo aprovecha mejor, dejando de lado las exigencias pasionales.

"Impacientes en una reunión porque Bioy no llegaba a tiempo, Borges les dijo a los nerviosos: "Hay dos cosas seguras: una que Adolfo llegará; otra, que llegará tarde. Cuanto más tarde sea, más segura es su llegada; si llegara ahora, quizá no llegue". ("Bioy Casares, año 101", Enrique Vila-Matas para El País)

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: Diario Época, AFP, Prensa River Plate, La Página Millonaria, TN

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