Composición fotográfica: Diego Gonzales / DeChalaca.comEn el Vélodrome de Marsella, Antoine Griezmann relució su esencia y liberó a Francia del dominio alemán, bajo sus propias reglas en la adversidad. Con un escenario favorable, en cambio, Thomas Müller fue el reflejo del único vacío de un colectivo excepcional. Dos delanteros que sufren y gozan en contextos distintos.
Jair Villanueva | @Jair_Villanueva
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Martes 3 de mayo del 2016 en Múnich. Minuto 33 en el Allianz Arena. Bayern merece el gol, hizo el desgaste necesario para ganar la ida de la semifinal, aunque la perdió 0-1. Escenario inmejorable, en la vuelta, porque ya gana 1-0 y es superior. Penal a favor. Müller parece apurado, por ello, apenas oye el silbato de Cuneyt Cakir, quita la mirada del árbitro, hace un pique en corto, frena la velocidad a un metro del balón y levanta la vista hacia el arquero. El remate no es esquinado ni alto para evitar a Jan Oblak.

Minuto 53 del mismo partido. Atlético de Madrid continúa con la resistencia, combinada con pases regalados para hacer eterna la posesión de Bayern. El cuadro alemán parece estar cada vez más cerca de derribar el muro y quitarse la pesadilla de dos semifinales perdidas con Guardiola en el banco. Al equipo bávaro, sin embargo, se le va la luz de nuevo tras dividir el balón. En seis segundos de un apagón de ideas y tras cinco pases de Atlético, aparece un ‘Fantasmita’ frente a Manuel Neuer y anota. Adiós Bayern, adiós Müller.

Müller falló un penal en la clasificación de Atlético a la final de la Champions 2015/2016. (Foto: Reuters) 

Veinte minutos separan el reflejo de dos jugadores. Thomas Müller, en Bayern, con un soporte ofensivo detrás que le debe generar comodidad. Antoine Griezmann, a su vez, con el reto de cosechar goles en el árido ataque de Atlético. Dos escenarios distintos y dos esencias de la temporada 2015/2016 contrapuestas. Ambos, 65 días después, se vuelven a encontrar en una semifinal, con distintas camisetas y necesidades. Francia para negar que su bella época hasta cuartos de final es fantasía; Alemania con la obligación de verse superior, luego de desechar parte su teoría contemporánea para, luego, eliminar a su némesis, Italia.

¿Nueve qué estás haciendo?

Un equipo en constante posición de ataque y posesión de balón. Toni Kroos, Mesut Özil, Emre Can y Julian Draxler en la órbita ofensiva. La maquinaria más importante y mejor seleccionada de la actualidad en el nivel de selecciones para tener goles. Pero tan determinante como el primer pase de Kroos es el que definirá el proceso productivo. En la labor final -que acapara los reflectores- está Thomas Müller. El gol no debe ser el único deber de un atacante, pero en el contexto de Müller lo es.

Fue el nueve de Alemania en la Copa del Mundo 2014. Lo ha sido en distintos torneos con su selección y Bayern Munich, aunque su versatilidad ha enamorado a Joachim Löw y Pep Guardiola para también colocarlo junto a otros nueves. La crítica sobre el seleccionado alemán por jugar sin un centro delantero ante Francia, pues, no tiene argumento. Müller tuvo la marea a su favor y no la aprovechó, como no lo ha hecho en toda la Eurocopa. Ello no desacredita ninguna condición suya, pero enciende la alerta en Alemania. Este excepcional equipo tiene un vacío, una nada entre sus virtudes: la definición.

Fantasmagórico

Antoine Griezmann fue la figura indiscutible del partido. (Foto: AFP) 

Fantasmal pero categórico, definámoslo así. Sus apariciones durante los mejores minutos de Francia, tan solo diez, no se concretaron en acciones de gol. Esperó la llegada del dominio alemán para que tenga el escenario desfavorable (para su equipo) a favor de su personalidad. Es la esencia de Antoine Griezmann. Cada proyección inalcanzable para sus rivales, cada participación de uno o dos toques contundentes, cada susto de los alemanes que corrían despavoridos hacia él. Allí estuvieron las claves de la afortunada Francia: ser menos en el trámite para darle más relevancia a Griezmann.

El anfitrión no ha deslumbrado. La salida de N'Golo Kanté no lo mejoró ni lo empeoró. Le ha dado otra forma en la que igual debió dar más esfuerzo ante su declaración de inferioridad. Enterró la figura de Dimitri Payet y extravió la seguridad de Paul Pogba, quien terminó desesperado. La selección gala no transmite confianza, pero Antoine Griezmann sí. Con una antena potentísima supo capturar oportunidades de gol. Lo hizo con Atlético y ahora con Francia. En la oscuridad de sus equipos, el ‘Fantasmita’ siempre aparece y no solo para asustar.

Fotos: Reuters y AFP
Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com

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