Como Sporting Cristal con Juan Carlos Oblitas, Alianza Lima apeló al pasado para intentar revertir su mala campaña en este 2007. Así, Miguel Ángel Arrué vuelve a Matute después de 13 años para ponerse el buzo del club victoriano. Al igual que en su primera etapa, el chileno llega en un mal momento del equipo íntimo. ¿Se repetirá la historia para el temperamental entrenador?

Foto: manzanillo.tv

 

Desde la frialdad de los números, la decisión de la directiva blanquiazul tiene sustento para aprobarse. De los tres nombres que tenían en la agenda íntima, Miguel Ángel Arrué Padilla (Iquique, 13 de agosto de 1954) es el que tiene mejor pasado con el buzo victoriano. Durante su periodo (1992-1994) tiene un ratio de 68.2% de efectividad (puntos ganados entre puntos posibles) en 52 partidos. En tanto, los otros candidatos registraban porcentajes menores: Miguel Company (1989) totaliza 66.2% en 40 partidos dirigidos, y Julio César Uribe (1995) 52.3% en 21 partidos.Arrué cuando llegó por primera vez a Matute en julio de 1992 (Foto: Estadio)

 

Pero la relación de Arrué con Alianza y el Perú es mucho más emocional que eso. Llegó por primera vez al Perú en 1988, cuando difícilmente imaginaba la repercusión que iba a tener su dilatada trayectoria en el fútbol nacional. Vino como invitado de la Academia Cantolao para jugar la Copa de la Amistad cuando él dirigía su propio club de menores. Su presencia en el medio le permitió ser contratado por Juventud La Palma de Huacho, al que dirigió dos temporadas en Segunda División.
 

Para 1990, Arrué dio el salto a Primera División al ser contratado por Sport Boys. A pesar de su aceptable campaña durante el primer Regional, fue cesado antes de que este terminara y reemplazado curiosamente por el mencionado Company. Luego de ello, volvió durante la segunda mitad del ’90 a Segunda División, pero esta vez dirigiendo al Hijos de Yurimaguas. Tras una destacada campaña, salió campeón con el cuadro de Ventanilla y logró el ascenso a Primera División.

 

Como muchos equipos del país, Yurimaguas era un club en el cual la dirigencia prácticamente no existía y el equipo fue dejado a su suerte. Comprensiblemente, la campaña en 1991 durante el primer Regional fue desastrosa. Sin embargo, el club pudo salvar la categoría luego de un segundo Regional espectacular en el cual le terminó ganando a todos los grandes a domicilio: Cristal, Alianza y Universitario cayeron ante el cuadro rojo, y en los arenales de Ventanilla -si algo tenía Yurimaguas era una hinchada fiel atípica para un equipo surgido del barrio- Arrué era elevado a la condición de héroe popular.Cuatro potrillos de Arrué en su primera etapa aliancista: Francisco Pizarro, César Barrueto, Waldir Sáenz y Marco Valencia (Foto: Estadio)

 

Al año siguiente, Yurimaguas volvió a repetir la mala campaña durante la primera época del año. La campaña del equipo dirigido por Arrué solo era comparable con el calamitoso comienzo de Alianza Lima. Sin embargo, el 16 de julio de 1992 el iquiqueño fue contratado por el club blanquiazul. La contratación que fue muy cuestionada por varios sectores de la prensa y de la hinchada blanquiazul, ya que Alianza estaba trayendo un técnico de un equipo con el cual peleaba la baja. Pero ante la sorpresa de muchos, Arrué -que tomó al equipo íntimo ubicado en el puesto 14- realizó una campaña espectacular desde el comienzo hasta el final de la segunda rueda, para situar al equipo íntimo en el quinto lugar y perdiendo apenas un partido -contra la 'U'-.

 

En 1993, Alianza cayó en una crisis económica terrible y no pudo retener a los jugadores experimentados de su equipo. La partida que más le dolió al Comando Sur fue la de su capitán Juan Reynoso, que se marchó al club más repudiado en Matute: Universitario de Deportes. Aun así, con todos los problemas emotivos y económicos Arrué volvió a sorprender a propios y extraños y de la mano de los llamados 'Potrillos'  -Juan Jayo, Marco Valencia, Darío Muchotrigo y Waldir Sáenz, entre los más representativos- logró el subcampeonato con el cual se clasificó a la Copa Libertadores de 1994. En el partido que definió dicho subtítulo, ante Sporting Cristal, tuvo lugar la anécdota más inolvidable del técnico chileno en el Perú: debido a los discutibles fallos del árbitro César Córdova, el chileno se descontroló e ingresó al campo para morderle el hombro al de negro.

 

Ya en la Copa, Alianza comenzó con buen pie con una victoria ante la 'U'. Sin embargo, perdió clamorosamente en Guayaquil ante Barcelona y Emelec por sendas derrotas 0-3, y en Matute cayó 1-2 en el clásico de vuelta, tras lo que fue cesado y reemplazado por Iván Brzic. Esa decisión fue repudiada por la hinchada no solo por el pasado crema del serbio, sino porque Arrué ya se había metido en el corazón de ella.

 

Siempre bonachón, Arrué se transformaba en los partidos con reacciones temperamentales. Aquí insulta a la barra de Boys cuando dirigía a Melgar en 1998 (Foto: Once)Después de eso, el chileno dirigió al Deportivo Sipesa por dos años. En 1996 inició una segunda etapa en Sport Boys, la cual culminó con muchos problemas entre Arrué y la hinchada rosada. Al año siguiente asumió la conducción de Alianza Atlético, y en plena temporada recibió una ventajosa oferta del Deportivo Quito de Ecuador. Cuando cumplía una buena campaña en ese club, recibió el llamado de Sporting Cristal, que había caído en una pequeña crisis deportiva luego de su subcampeonato en la Copa Libertadores. Arrué repitió la historia del '93 en Alianza y volvió a ganar una Liguilla, esta vez con el equipo bajopontino, para clasificar a la Copa Libertadores de 1998. Sin embargo, una nueva mala campaña en el certamen continental ocasionó su despido del club cervecero.

 

Luego de eso sus últimas inclusiones en el fútbol peruano han sido con el Melgar de Arequipa en dos etapas, la última culminada en el 2004. Luego de un periplo en el balompié mexicano, con el Soccer Manzanillo (los llamados 'Picudos') de la Segunda División como último equipo, vuelve a llegar como salvador a Matute, el barrio que él mismo denomina "su casa" y en el que más que seguramente contará con el aval de un Comando Sur que recuerda sus emotivas reacciones durante los partidos. A ver si este regreso -comparado con el del ‘Ciego’ Oblitas a Cristal- sí es rápidamente fructífero.

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