Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comÁguilas Doradas, rival de Unión Comercio en la Copa Sudamericana, tiene una historia bastante particular que lo ha convertido en un equipo que ha registrado dos cambios de nombre y hasta cuatro cambios de localía tras ser desterrado de su natal Itagüí.

 

Las Águilas Doradas han crecido como la espuma en los últimos años. El equipo oriundo del municipio de Itagüí fue fundado en 2008 por una iniciativa de la familia Salazar Olano, quienes tomaron los restos del Bajo Cauca., que jugaba en la Segunda División colombiana y a partir de él crearon un club que en un principio fue conocido como la Corporación Deportiva Ciudad de Itagüí, que también fue conocido como Itagüí Ditaires, y que luego registraría dos cambios de nombre más.

El equipo antioqueño comenzó en la categoría de plata del fútbol cafetero, y en 2010 logró el ascenso de la mano de un viejo conocido del fútbol peruano: Álvaro de Jesús Gómez, quien dirigió al mejor Unión Minas de la historia y que luego tuvo un paso por Melgar. Precisamente, De Jesús ha sido un hombre bastante ligado al crecimiento del club y también responsable de la llegada en 2011 del colombo-suizo Johan Vonlanthen, quien jugó con la selección helvética y que llegó como gran estrella, aunque no pudo consolidarse. Quien sí lo hizo fue Lionard Pajoy, hoy delantero de Unión Comercio, rival de turno de las Águilas.

Lionard Pajoy fue goleador con las Águilas Doradas (Foto: diario El País de Colombia) 

El exentrenador de Minas y Melgar no sólo ascendió al equipo, sino que también se ha vuelto a poner el buzo de entrenador en dos oportunidades más: en el Clausura 2011 y desde enero de 2015 hasta abril, cuando fue sustituido por Óscar Quintabani, otro director técnico que se ha ido y que luego ha regresado a la entidad antioqueña.

El inicio del problema

Águilas Doradas ya había tenido oportunidad de enfrentar a un equipo peruano por la Copa Sudamericana. Fue en 2013, cuando eliminaron a Juan Aurich imponiéndose en ambos partidos. El club logró llegar hasta cuartos de final y fue motivo de orgullo para un municipio que en décadas pasadas estuvo estigmatizado por la presencia de una prisión. Desde su ascenso fueron protagonistas, clasificando a los cuadrangulares finales en seis oportunidades.

En mayo de 2014, el presidente José Fernando Salazar criticó duramente el poco apoyo del alcalde Carlos Andrés Trujillo, quien se defendió con el argumento de que su municipio había otorgado el dinero necesario para implementar la iluminación en el estadio en las Águilas hacían de local. Trujillo decidió expulsar de la ciudad al equipo y comunicó a la Dimayor que no le iba a prestar el Estadio Metropolitano Ciudad de Itagüí.

Carlos Andrés Trujillo fue quien desterró a las Águilas de su natal Itagüí (Foto: NotiBarranquilla). 

Salazar no se quedó callado y señaló que el municipio no sólo no les había brindado el apoyo necesario, sino que también había expropiado sus semilleros con más de 5000 niños y jóvenes. El club recibió el apoyo de la liga, aunque igual debió buscar otro estadio para jugar sus partidos como local. Empezaba el periplo gitanesco de las Águilas.

El cambio de nombre

Para la segunda mitad del 2014, el club decidió establecerse en la ciudad de Pereira y cambió su nombre a Águilas Pereira con la esperanza de poder asentarse y captar el apoyo popular. El club disputó la Copa Sudamericana en su nueva casa y estuvo cerca de eliminar a Emelec, pero finalmente cayó en primera fase. Para entonces ya había vuelto a contar con los servicios del delantero peruano Johan Fano, quien se constituyó como la principal carta ofensiva del equipo.

A pesar de no contar con el respaldo de la población de Pereira, las Águilas completaron un buen semestre y clasificaron a los cuadrangulares finales de la Liga Postobón II, el equivalente al Torneo Clausura en el fútbol peruano.

José Fernando Salazar es quien lleva las riendas del Águilas Doradas (Foto: Te cuento ¡Tú cuentas!) 

A pesar de su traslado a Pereira, el club se vio envuelto en otro problema, esta vez con la alcaldía de la mencionada ciudad. El presidente volvió a denunciar incumplimientos económicos de parte de la municipalidad y decidió no renovar el vínculo. El 1 de marzo de 2015 se anunció que las Águilas dejaban nuevamente su nido para buscar una nueva ciudad que los acogiera.

Gitanería recurrente

Sin el respaldo de Pereira, las Águilas resolvieron retornar a su natal Itagüí para entrenar, pero no llegaron a un acuerdo con el municipio y tuvieron que marcharse nuevamente. Las críticas no tardaron en llegar de parte de cierto sector de la prensa que llamo ‘equipo ambulante’ al cuadro presidido por José Fernando Salazar. Se les acusó de haber sido desagradecidos con la ciudad que los acogió y de no haberse interesado en generar hinchada, por lo que las gradas del estadio Hernán Ramírez Villegas habitualmente lucían desoladas.

El 18 de marzo, el club anunció que jugaría nuevamente en Antioquia, pero esta vez en el municipio de Rionegro, que le cedió el estadio Alberto Grisales luego de haber llegado a un acuerdo con los Leones, equipo que era dueño de esa localía. Desde entonces las Águilas ejercen de locales en ese estadio, aunque eventualmente se han mudado también a Tunja.

Duelo de exiliados

La nota curiosa llegó cuando Águilas Doradas debió disputar la Copa Sudamericana 2015, donde fueron emparejado con Unión Comercio. El estadio Alberto Grisales no cumple con los requisitos de la Conmebol para albergar un partido internacional, por lo que las Águilas resolvieron jugar en Medellín, capital del departamento de Antioquia.

Águilas Doradas regaló las entradas para el duelo de ida ante Unión Comercio (Foto: diario el Mundo de Colombia). 

El imponente estadio Atanasio Girardot fue la sede del partido entre Águilas Doradas y Unión Comercio, que acabó con victoria por 2-0 del cuadro colombiano. Además del nuevo cambio de sede, el club decretó que ese día la entrada al estadio iba a ser gratis, una inusual medida que causó cierto impacto en una población que se reparte entre los gigantes Atlético Nacional y Deportivo Independiente Medellín. Las cámaras no lo llegaron a mostrar, pero la tribuna de occidente registró un importante marco de público que fue a alentar al equipo dorado.

Pero hay algo mucho más curioso en el emparejamiento entre Águilas Doradas y Unión Comercio, y es que se trata de dos equipos que por distintos motivos no han podido ejercer su localía en los lugares donde surgieron. Las Águilas fueron expulsadas de Itagüí y desde entonces han iniciado un camino que los ha llevado a jugar en distintos lugares. Al similar ocurre con Comercio, que no ha podido disputar sus partidos en el distrito de Nueva Cajamarca, y que desde su ascenso ha alternado su sede entre Moyobamba, Tarapoto y Rioja.

Incluso para el duelo de vuelta ante los colombianos se hará uso de un escenario inédito para que Comercio haga de local: el estadio Alberto Gallardo, donde el equipo dirigido por Walter Aristizábal se ha visto obligado a jugar por problemas con el estadio IPD de Moyobamba. Clasifique quien clasifique, un equipo con alma de gitano en la siguiente instancia.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: diarios El Mundo y El País de Colombia, NotiBarranquilla y Te cuento ¡Tú cuentas!


Comentarios (2)add
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escrito por XAVA , agosto 20, 2015
Solo en Latinoamerica surgen estas particularidades bonitas, de algún modo.
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escrito por Aguilag , agosto 20, 2015
Interesante nota, que grafica como el futbol deporte no va de la mano de la politica, pero a veces si va muy bien..... me hizo recordar clubes como el desaparecido Ovación Sipesa de Chimbote, que feneciera bajo el nombre de Deportivo Wanka, luego esta el mismo San Martin que siempre, juegue donde juegue, es visita, ni hablar de los clubes que funda el mercader ames, los cuales, de lograr ascenso a primera, los vende al mejor postor....
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