Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comRiver Plate juega su quinta final de Libertadores de la mano de Marcelo Gallardo, quien en 1996 ganó el título como jugador de la 'Banda'. Pero ese año y el siguiente asistieron a cuatro títulos más que conformaron uno de los ciclos más gloriosos de la historia millonaria.

 

River Plate juega una nueva final de Libertadores con los recuerdos fijados en gritos ante América de Cali que en 1986 y 1996 le permitieron alzar el trofeo en el 'Monumental' de Núñez. Pero el último de esos títulos, que tuvo también a Marcelo Gallardo como protagonista -entonces en el campo de juego- no llegó solo: estuvo acompañado de otras cuatro coronaciones, tres a nivel local y una también internacional.

La década del noventa, de hecho, había empezado con tres títulos locales entre 1991 y 1994, aunque con los cánticos de los hinchas millonarios aún recordando a Passarella, Gallego, Alonso y Funes conquistando la Libertadores de 1986. Un 1995 con sequía de triunfos catapultó la apuesta por un joven entrenador identificadísimo con el club: el 'Pelado' Ramón Ángel Díaz fue designado por la dirigencia comandada por Alfredo Dávicce para tomar las exigentes riendas del equipo más ganador del fútbol argentino en reemplazo de Carlos Babington.

Ramón Díaz, el padre de la criatura del River multicampeón de mediados de los noventa. (Foto: revista El Gráfico) 

Así, con muchas dudas, el novel DT inició labores en el Apertura 1995 con el sueño que después cumpliría: dejar su nombre inscrito como gestor de una de las épocas más gloriosas de la historia de ‘La Banda’.

Para toda América

La Copa Libertadores de 1996 demostró a América que River había sido capaz de renovar su plantel en una década para volver a apuntar alto. Para esta edición copera, la base millonaria estaba conformada por Germán Burgos en el arco; Hernán Díaz, Guillermo Rivarola, Celso Ayala y Juan Pablo Sorín en la zaga; Matías Almeyda, Leonardo Astrada, Gabriel Cedrés y Ariel Ortega en el mediocampo; y adelante Enzo Francescoli tuvo como compañero inicial a Gabriel Amato, quien con el correr de los partidos dejó su lugar a un joven ariete con explosiva eficiencia: Hernán Crespo. Desde el banco, solían alternar Ricardo Altamirano, Marcelo Escudero y especialmente Marcelo Gallardo.

El duro camino para levantar la Copa se inició sin muchas complicaciones. En fase de grupos eran rivales San Lorenzo -con el que se empataron los dos partidos de primera fase-, Minervén y Caracas de Venezuela. Sin sobresaltos, River clasificó primero con once puntos y pasó así para toparse en octavos con el que sería su mayor escollo en el camino venidero: nada menos que Sporting Cristal. En Lima, los cerveceros le pegaron un baile al cuadro millonario: Nolberto Solano y Julinho consiguieron una ventaja que se veía holgada -y que en Argentina despertó infundadas acusaciones de dopaje-, pero a un minuto del final Crespo descontó y colocó un 2-1 bastante más cómodo para la vuelta. En esta, el baile fue de River: 5-2, con soberbio golazo de chalaca de 'Valdanito' incluido.

Crespo y su grito desde el alma tras su segundo gol a América de Cali en la final de la Libertadores 1996. (Foto: revista El Gráfico)

En cuartos, River se reencontró con San Lorenzo y lo eliminó tras una victoria clave por 1-2 en el 'Nuevo Gasómetro' en la ida. En semifinales, el rival fue la Universidad de Chile, en la que brillaba un goleador estupendo que respondía al nombre de Marcelo Salas: River le robó un 2-2 en la ida en el Nacional de Santiago, y en la vuelta en Núñez el 'Pelado' Almeyda se encargó de dar el pase a la final. En ella esperaba el mismo rival de 1986: América de Cali, esta vez con Óscar Córdoba, Jorge Bermúdez y Anthony de Ávila en sus final. El 1-0 en Colombia abría la inmensa posibilidad de lograr la segunda Libertadores de la historia millonaria en el 'Monumental'. Y por eso, el 26 de junio, cuando en una cancha repleta de papelitos Hernán Crespo marcó los dos tantos del 2-0 definitivo, desató una de las celebraciones más emotivas y recordadas en la rica historia riverplatense.

Ensueño prolongado

Después del triunfo internacional en el primer semestre, el Apertura 1996 encontró a River en un nivel notable. A pesar de las partidas de Matías Almeyda y Hernán Crespo al Calcio, Ramón Díaz supo encontrar reemplazantes que potenciaron con un equipo de voraz ataque, lujos y contundencia. Eduardo Berizzo en la zaga, Sergio Berti y Roberto Monserrat en el medio y Julio Cruz y Marcelo Salas en el ataque se acoplaron de gran manera a Ortega y Francescoli; y sumados a las consolidaciones de Roberto Bonano, Marcelo Escudero, Marcelo Gallardo y Santiago Solari, comenzaron a diseñar una orquesta de perillas.

Inicialmente, estaba previsto que el 'Jardinero' Cruz, quien venía de destacar con Banfield, fuera el reemplazante de Crespo como socio de ataque de Francescoli. Pero con el correr de los partidos, fue desplazado por el chileno Salas, quien se ganó el apelativo de 'Matador'. El mapochino le marcó su primer tanto a Boca en 'La Bombonera', y llegó a sumar siete goles en el campeonato: los últimos fueron los dos que sellaron el título de River con una goleada 3-0 sobre Vélez Sarsfield en el 'Monumental', en una noche inolvidable en la que Salas eludió al golero Pablo Cavallero para rubricar la vuelta olímpica.

La espectacular definición de Salas ante Pablo Cavallero que selló el título de River en el Apertura 1996. (Foto: revista El Gráfico) 

Así, River conquistó el título del Apertura con 56 goles en 19 partidos y con 46 puntos, 7 más que sus perseguidores Independiente -dirigido por César Luis Menotti- y Lanús, con los que peleó el título de manera directa. Pero todavía lo mejor estaba por llegar a Núñez.

Remando y bandeando

Para el Clausura 1997, River sufrió una sensible baja: el 'Burrito' Ariel Ortega fue vendido al Valencia de España. Nadie llegó en su reemplazo: el único refuerzo, más bien, fue el del excapitán de Vélez Sarsfield Roberto Trotta para la zona defensiva. Esa transición significó un gran reto que implicó algunos costos.

La 'Banda' comenzó el torneo con cuatro victorias al hilo, y en la sexta fecha vivió una jornada inolvidable al lograr salvar un empate 3-3 contra Boca en el 'Monumental' después de haber estado perdiendo 0-3. Sin embargo, cuatro fechas después, el equipo de Ramón sufrió dos duras goleadas inesperadas: Estudiantes de La Plata, en una noche inspirada de Martín Palermo, le ganó 1-4 en el propio Núñez, y Colón -que vivía un ciclo brillante con Cristian Castillo como figura y goleador- lo aplastó 5-1 en el 'Cementerio de los Elefantes' de Santa Fe. Con ese panorama, pelear por el Clausura parecía una utopía.

Francescoli y su noche mágica en Liniers para ganar el Clausura 1997. Acá anota uno de sus goles en el pórtico de Chilavert. (Foto: revista El Gráfico) 

Sin embargo, River se repuso y luego de esas caídas sostuvo una racha de siete partidos ganados al hilo que le permitió remontar una diferencia de 7 puntos por debajo de Colón para acabar por encima del cuadro sabalero en la tabla. Marcelo Gallardo apareció como uno de los mejores jugadores del torneo y Enzo Francescoli fue líder, figura y goleador del equipo con 12 goles. Justamente el uruguayo, en una noche mágica en Liniers, marcó los dos goles en la consagración con triunfo 0-2 sobre el Vélez Sarsfield de José Luis Chilavert en su propia casa.

De tú a tú

Ante la brillantez millonaria, en el barrio de la Boca no se quedaron tranquilos. El cuadro xeneize había, un año antes y con la llegada de Mauricio Macri a la presidencia, armado un supuesto dream team que no había funcionado de la mano de Carlos Salvador Bilardo. Con Diego Maradona reincorporado a sus filas y habiendo sustituido al 'Narigón' por el 'Bambino' Héctor Rodolfo Veira, el propósito xeneize era romper a como diera lugar la hegemonía millonaria. Pero se quedó en un buen deseo.

Sin duda, Boca Juniors y River Plate protagonizaron un Apertura 1997 infartante. Ambos equipos pelearon hasta la última fecha la posibilidad de ser campeones; River incorporó para esos efectos a Pedro Sarabia, Diego Placente, Sebastián Rambert y Martín Cardetti, quienes se sumaron a la base del equipo campeón del torneo anterior. En la otra vereda, el poderoso Boca de Maradona, Nolberto Solano, Diego Latorre, Martín Palermo, Claudio Caniggia y Juan Román Riquelme ofreció dura pelea, e incluso ganó el clásico que los enfrentó -aquel en que Maradona jugó su último partido oficial y le dio la mano a su archienemigo Ramón Díaz-. Igual, no bastó para discutir quién era el más millonario. 

Salas anota en el arco de Argentinos y abre el camino del tricampeonato. Lo secunda en el grito Celso Ayala. (Foto: revista El Gráfico) 

Así, salvo la caída ante Boca y otra ante Central en Rosario, River se mantuvo invicto y consiguió llegar a la última fecha con ventaja de tres puntos sobre su clásico rival. Visitó a Argentinos Juniors, que hizo de local en cancha de Vélez Sarsfield: un nuevo gol del chileno Salas, amén del empate de Saavedra, le permitió asegurar con el 1-1 el ansiado tricampeonato, cuarto de su historia, lo que lo convirtió  además el equipo que más veces consiguió esta distinción en la Primera División argentina. Fue Tri-ver, como tituló la portada de El Gráfico.

Súper alegría inacabable

En paralelo a ese Apertura 1997, River volvió a sonreír en el plano internacional. De hecho, en el primer semestre le había quedado el sinsabor de perder la Recopa Sudamericana, disputada en la ciudad japonesa de Kobe, por penales ante Vélez Sarsfield. En el segundo semestre, la Supercopa (torneo que disputaban los ganadores de la Libertadores a lo largo de su historia) le ofrecía una importante posibilidad de revancha. 

En la primera fase, River fue sembrado con Vasco da Gama, Santos y Racing. Cinco victorias, con goleada apoteósica 5-1 sobre Vasco da Gama de por medio, y una sola derrota -contra Santos en Vila Belmiro-, clasificaron a los dirigidos por el ‘Pelado’ Díaz  a semifinales. Atlético Nacional fue el rival: en la ida, un doblete del 'Matador' Salas aseguró el 2-0 en Núñez, y en la vuelta Gallardo logró el descuento para que la derrota 2-1 permitiera el pase a una nueva final internacional contra otro de los equipos sudamericanos más poderosos de los noventa: el Sao Paulo brasileño.

Salas, Gallardo y las medallas de la Supercopa tras vencer a Sao Paulo. (Foto: revista Once) 

En la ida en el 'Morumbí', el equipo de Ramón rescató un 0-0 valioso. Y en la vuelta, el 17 de diciembre de 1997 en Núñez, la fiesta fue inmensa: apenas volviendo de vestuarios, Salas abrió el camino del triunfo, pero casi de inmediato empató Dodó para la visita. River, no obstante, estaba predestinado y el 'Matador' también: el chileno volvió a marcar tres minutos después y selló un 2-1 que sirvió de marco, además, para que Enzo Francescoli decidiera colgar los botines con la camiseta que más amó. Cinco títulos que engalanaron un bienio que en este 2014 - 2015 se recuerda ya no solo con nostalgia, sino con ansias de emulación en el cruce de las avenidas del Libertador y Figueroa Alcorta.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Recortes: revistas Once y El Gráfico


Comentarios (2)add
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escrito por Aguilag , agosto 06, 2015
Hubiera sido interesante añadir que luego el 2003 el Cienciano de Cusco-Perú le ganó la final de la Copa Sudamericana a este reconocido club de argentina, que aun tenia en sus filas a gallardo, salas, y otros mas... muchos envidiosos dicen que el rojo cusqueño le gano a clubes de segunda, una copa sin importancia, cuando la realidad es otra: le gano al River Plate y un año despues le ganaria la recopa a su rival justamente: Boca Juniors
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escrito por Iván , agosto 06, 2015
La idolatría que tienen algunos hacia el futbol argentino es increible. En unos años sera un fenomeno en extincion al paso que vamos.
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