Composición fotográfica: Junior Chuquillanqui / DeChalaca.comHace 15 años, Liverpool enfrentó otra final de Copa UEFA frente a un equipo español. El sorprendente Deportivo Alavés no le pudo quitar el título a un equipo que reunió dos importantes generaciones del club inglés más ganador en Europa.
Jair Villanueva | @Jair_Villanueva
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Pese a la salida de jugadores claves en la temporada 1999/2000, Titi Camara, Dominic Matteo y Rigobert Song, Liverpool elaboró un plantel sólido por línea para la Copa UEFA 2000/2001. El once base de la temporada estuvo conformado por Sander Westerveld en el arco. Jamie Carragher, Sami Hyppia, Markus Babbel y Stéphane Henchoz en defensa. Steven Gerrard y Dietmar Hammann en primera línea, y Vladimir Smicer junto a Nick Barmby en una segunda. Finalmente, en ataque Michael Owen, Emile Heskey y Robbie Fowler se turnaron las posiciones. Aparte de los mencionados, Gary McAllister y Danny Murphy solían ser otros habituales titulares, aunque en menor medida.

Autopista sin peaje

Disputó la Copa UEFA desde la primera ronda. El 14 de septiembre del 2000, visitó Bucarest para enfrentar al Rapid de la capital rumana. Con camiseta alterna venció al cuadro local tras una impresionante acción individual del aún veinteañero Michael Owen, quien eliminó a tres jugadores y asistió a Nick Barmby para el 0-1 final. Ese resultado definió la llave. La segunda ronda le fue menos sencilla. En el Anfield Road, Liverpool se dio el lujo de fallar un penal vía Robbie Fowler, pues minutos más tarde Emile Heskey anotó tras un rebote. La vuelta en Liberec, sin embargo, tuvo cuotas de emoción distinta. El equipo checo se adelantó en el marcador apenas a los 10’ gracias a un golpe de cabeza cruzado de Jiri Stajner.

Pero Liverpool, hecho para las remontadas, logró empatar en el primer tiempo y devolvió la cortesía: un golpe de cabeza cruzado de Nick Barmby empató al Slovan Liberec y disminuyó la energía del equipo local. Luego, en la segunda parte, cerró el encuentro con un gol de Heskey con ayuda de Smicer y el portero rival, Zbynek Hauzr. A los 81’, finalmente, Michael Owen le puso candado a la clasificación con un sensacional gol fuera del área. El descuento a los 85’ de David Breda (2-3) solo adornó el marcador y el camino de Liverpool a la tercera ronda, donde enfrentaría a Olympiacos.

Liverpool venció fácilmente a Rapid Bucarest en la primera ronda. (Foto: AFP)

El jueves 23 de noviembre, Liverpool visitó El Pireo y el recibimiento fue hostil. Olympiacos llegó en cuatro ocasiones de forma clara ante el arco de Westerveld, pero quien sufrió el primer gol fue el arquero local Dimitrios Eleftheropoulos. Un lateral de Carragher llegó a Heskey, el golpe de cabeza de Heskey llegó a Barmby, y el goleador de Liverpool en el torneo anotó el 0-1. Con esta anotación, Liverpool emparejó el trámite, aunque no pudo sostener la victoria y se fue con un 2-2 en el marcador. De regreso al Anfield, concluyó su clasificación al ganar 2-0 con anotaciones de Emile Heskey y, una vez más, Nick Barmby, jugador que antes de llegar a la zona roja de Merseyside, jugó cuatro temporadas con la camiseta del archirrival azul, Everton.

Gracias españolas

El recreo acabó para el Liverpool de Gerard Houllier en los Octavos de Final, pues el rival de turno fue la AS Roma que en aquella temporada ganó la Serie A. Pese a no contar por lesión con Francesco Totti para la llave, el elenco capitalino tenía un plantel superior al Liverpool. Nombres consolidados como Cafú, Walter Samuel, Antonio Carlos, Vincent Candela, Hidetoshi Nakata, Emerson, Damiano Tommasi, Vincenzo Montella, Marco Delvecchio, Abel Balbo y Gabriel Omar Batistuta, bajo la tutela de Fabio Capello, lo pusieron como favorito en la llave.

Liverpool, a su vez, regresaba al Olímpico de Roma luego de 17 años, cuando consiguió su última Copa de Campeones de Europa. Gerard Houllier tuvo que prescindir de dos jugadores de su columna: Steven Gerrard y Emile Heskey por lesiones. Sus reemplazos fueron el alemán Christian Ziege y Robbie Fowler. Con esas bajas, Liverpool dio el golpe en Roma gracias a dos goles de Michael Owen. El primero por un regalo de Amedeo Mangone en salida; el segundo tras anticipar a Antonioli luego de un centro de McAllister.

Owen marca el 0-2 de Liverpool en su regreso tras 17 años al Olímpico de Roma. (Foto: liverpoolecho.co.uk)

Con el 0-2 bajo el brazo, Liverpool regresó a Inglaterra y esperó hasta el 22 de febrero para recibir a la Roma. El juego fue parejo en el primer tiempo y en el segundo se le presentó la oportunidad de cerrar la clasificación a los reds. Una falta leve de Zebina sobre Heskey fue cobrada en el área por el español José García Aranda. Michael Owen ejecutó el penal, pero Antonioli adivinó la dirección y lo desvió. La incertidumbre creció minutos después. El uruguayo Gianni Guigou recibió entre líneas y marcó un golazo de media distancia a los 69’. Pero lo peor vino luego. A los 83’, un centro de Vincenzo Montella golpeó a en el codo izquierdo de Markus Babbel con el alemán en pleno giro. José García Aranda cobró penal de inmediato. Luego, sin embargo, se retractó y sancionó el tiro de esquina. El arbitraje español de siempre.

Uno a la vez

Pasado el duro reto que representó la Roma, el plantel de Liverpool pudo bajar las revoluciones ante FC Porto. Luego de empatar sin goles en el Estadio das Antas, sentenció su clasificación con un 2-0 en el Anfield. Los goles fueron de Danny Murphy y Michael Owen, ambos en el segundo tiempo a los 33’ y 38’. Tras eliminar a Porto, llegó un nuevo gran escollo, FC Barcelona. A los blaugranas los enfrentó el 5 de abril en el Camp Nou, encuentro que culminó sin goles y con un Liverpool sometido de inicio a fin.

La historia en el Anfield Road no fue menos tensa para los dirigidos por Gerard Houllier. Barcelona buscó el protagonismo desde el inicio y casi anota vía un genial disparo de Rivaldo. La tensión estuvo contenida en las tribunas y creció sobre todo con un remate de Luis Enrique que rozó el palo local. Sobre los 43’, no obstante, toda la energía contenida en el Anfield se descomprimió con una mano de Patrick Kluivert en el área. Gary McAllister cambió el penal por gol.

Gary McAllister celebra el gol de penal que le dio el pase a la final sobre Barcelona. (Foto: AFP)

En la segunda mitad, el dominio fue de Barcelona y la tensión volvió a ser de Liverpool. Westerveld estuvo cerca de cometer un blooper y regalar el empate a Kluivert, quien fue el jugador en ataque más peligroso de la visita. Los reds sobrevivieron en casa y clasificaron a la final ante otro rival español, pero insólito. El Deportivo Alavés tenía como su principal carta de presentación haber eliminado en Octavos de Final al Inter de Iván Ramiro Córdoba, Laurent Blanc, Javier Zanetti, Dario Simic, Vladimir Jugovic, Luigi Di Biagio, Clarence Seedorf, Álvaro Recoba y Christian Vieri. La ausencia de Ronaldo, en este contexto, no es una excusa para el club de Milán.

Esfuerzos extras

La final de la Copa UEFA 2000/2001 se jugó en el Westfalenstadion de Dortmund con las tribunas repletas. Houllier envió al campo un 4-trapecio-2: Sander Westerveld; Jamie Carragher, Sami Hyypiä, Markus Babbel, Stéphane Henchoz; Dietmar Hamann, Steven Gerrard; Danny Murphy, Gary McAllister; Emile Heskey y Michael Owen. Por otro lado, el español José Manuel Esnal Pardo, ‘Mané’, formó un 5-rombo-1: Martín Herrera, Cosmin Contra, Antonio Karmona, Óscar Téllez, Dan Eggen, Delfí Geli; Hermes Desio, Ivan Tomic, Martín Astudillo, Jordi Cruyff; Javi Moreno. El árbitro de la final fue el francés Gilles Veissiere.

Liverpool se adueñó del juego de inmediato y abrió el marcador apenas a los 5’. Un tiro libre de Gary McAllister llegó al área y Markus Babbel lo conectó. Alavés solo asustó de balón parado, pues luego sucumbió a la dinámica inglesa. Sobre los 16’, Hamann recuperó en campo rival, pasó el balón a Owen y este a Gerrard quien puso el 2-0 con un fortísimo remate que culminó una transición veloz. El equipo de Gerard Houllier se sintió demasiado cómodo y relajó sus defensas. Alavés, pues, aprovechó ello y logró el descuento vía el uruguayo Iván Alonso a los 27’. Con el ingreso del atacante charrúa, ‘Mané’ pasó de la línea de cinco en defensa a la de cuatro. Así dejó descubierta la zona izquierda y Owen aprovechó para ocasionar un penal. Gary McAllister lo convirtió a los 41’ (3-1).

Gerrard, Babbel y Hamman observan cómo el balón ingresa al arco de Alavés. Fue el gol del título. (Foto: AFP)

El segundo tiempo encontró en una nueva siesta a Liverpool. Alavés aprovechó este nuevo descanso de su rival, pero por cuenta doble en esta ocasión. A los 48’ descontó vía su goleador Javi Moreno tras gran desborde de Cosmin Contra. Tres minutos más tarde, un zurdazo de tiro libre del mismo Moreno se coló entre la barrera y puso el impresionante empate para Alavés, 3-3. Los vitorianos equilibraron el juego, aunque sufrieron un nuevo golpe de los pies de Robbie Fowler. A los 72’, el número 9 y capitán amagó hacia su derecha y disparó sobre la izquierda de Herrera para el 4-3. El título parecía estar en la canasta de los reds. Alavés, sin embargo, tenía un último golpe que devolver. Jordi Cruyff anticipó a los 88’ a su compatriota Westerveld y anotó quizás el gol más importante en su carrera.

Red carpet

Gilles Veissiere pitó el final de los 90’, más descuentos, para dar paso al tiempo suplementario. Apenas a los 99’ del alargue, Alavés se quedó con diez jugadores por una entrada a destiempo del brasileño Magno sobre Babbel. Fue el primer eslabón de la cadena de errores que dejaron en bandeja el título a Liverpool. A los 116’, Antonio Karmona jaló de la camiseta a Smicer cerca al área y fue expulsado por doble tarjeta amarilla. De aquel tiro libre ejecutado por Gary McAllister, nació un autogol inexplicable. El balón llegó manso al área para que Herrera lo contenga, pero Delfí Geli apareció antes y lo desvió hacia las redes de Alavés.

El título se fue para Liverpool, porque Nick Barmby y Michael Owen así lo quisieron. Porque José García Aranda cambió el destino para que ello suceda en menos de dos minutos ante la Roma. Porque, finalmente, en la derecha de Gary McAllister quien llegó a inicio de temporada, estaba la semilla que culminó con 15 temporadas de sequía europea. O, simplemente, porque Liverpool necesita de hazañas más que de éxitos.

Fowler y Hyppia levantan la tercera Copa UEFA para Liverpool. (Foto: AFP)

La Copa UEFA 2000/2001 encumbró a generaciones encontradas. Los que no llegaron al ‘Milagro de Estambul’ con quienes elaboraron la historia más hermosa que haya contado Liverpool FC. Sander Westerveld, Stéphane Henchoz, Markus Babbel, Gary McAllister, Emile Heskey, Robbie Fowler y Michael Owen se enlazaron con los jóvenes Steven Gerrard y Jamie Carragher. De esa manera, el Liverpool del 2001, pese a que se era superior a Alavés, levantó en la agonía un nuevo título europeo. Porque solo un grande puede darse esos lujos.
 

Fotos: AFP; liverpoolecho.co.uk
Composición fotográfica: Junior Chuquillanqui / DeChalaca.com

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