Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.comSe cumplen 30 años del título en Libertadores de Argentinos Juniors, club famoso por su producción de talentos que, para sus propios colores, nunca gozó de tanto éxito como entre 1984 y 1986. El 'Bicho' dio cuatro vueltas olímpicas, en el ciclo más brillante del cuadro de La Paternal.

 

La Asociación Atlética Argentinos Juniors fue fundada el 15 de agosto de 1904 y clama para sí el apelativo de 'Semillero del Mundo', por la cantidad de futbolistas que sus canteras lanzaron al estrellato. Por algo su estadio, en el barrio de La Paternal, se llama Diego Armando Maradona: allí donde un 20 de octubre de 1976 el astro jugó su primer partido oficial, y allí donde los míticos 'Cebollitas' que luego se convirtieron en 'Bichos Colorados' hicieron sus pinitos con la pelota.

Pero alguna vez Argentinos no fue solo un exportador de talento para sostener los éxitos de otros. Más bien, sembró la semilla de su propia gloria. La de un equipo chico de barrio que llegó a ser campeón de América y acumular cuatro galardones, entre locales e internacionales, que escribieron la página más gloriosa de su colorada historia.

Metro y más que medio

La historia de éxito de Argentinos comenzó a escribirse, justamente, a partir de su cantera. Diego Armando Maradona, quien había sido prestado a Boca Juniors en 1981, fue transferido al Barcelona español y producto de esa venta, ingresaron casi 6 millones de dólares frescos a las arcas del club. De inmediato, la dirigencia decidió aplicar un proyecto a largo plazo que acompañó desarrollo de infraestructura para menores con la contratación de Ángel Labruna como director técnico. También se decidió mudar la localía a la cancha de Ferro Carril Oeste, con el objetivo de tener un mejor terreno para desplegar juego. No obstante, ocurrió algo impensado: el ídolo de River falleció súbitamente de un infarto cuando se reponía de otra dolencia, y el plan quedó acéfalo.

La primera gran postal de la historia de títulos de Argentinos: el gol de penal de Jorge Olguín con el que Argentinos campeonó venciendo a Temperley. (Foto: efemeridesdeportivas.blogspot.pe) 

En esa situación, se encomendó el equipo a Roberto Marcos Saporiti y se mantuvo la idea de jugar en Ferro. La base del plantel del 'Bicho' era sólida: destacaban el portero Enrique Vidallé, los defensores Adrían Domenech -quien era el capitán- y Jorge Olguín, los volantes Sergio Batista y Mario 'Panza' Videla (quien jugó en Melgar en 1996), y los atacantes Pedro Pablo Pasculli y Carlos Ereros. También se mantenía en el plantel el 'Zurdo' Juan José López, quien había llegado de la mano del fallecido Labruna.

Sin embargo, Argentinos debía toparse con un obstáculo estructural: la decisión de la AFA de que en 1984 se jugaran en simultáneo el Torneo Metropolitano (los fines de semana) y el Nacional (a mitad de semana), por lo cual hubo que priorizar un objetivo, y fue el primero. Así, la campaña comenzó con una victoria en cancha de Ferro sobre Chacarita por 1-0 con gol de José Castro, aunque el inicio no fue muy auspicioso: el 'Bicho' no volvió a ganar hasta la fecha 6, cuando goleó 4-1 a Huracán. Desde entonces, las cosas cambiaron: el equipo de Saporiti hiló cinco victorias consecutivas, en una racha que solo se cortó en la jornada 11 con un empate 0-0 ante su anfitrión Ferro, en el presagio de la que sería una disputa mano a mano el resto de la temporada.

A la semana siguiente, el 20 de junio, Argentinos aplastó a Boca 3-0 con dos goles de Olguín y uno de Carlos Morete, y para ese momento ya se erigía como principal candidato al título. No obstante, su rendimiento decayó al inicio de la segunda rueda, y por eso se tomó la decisión de regresar a jugar en La Paternal. La apuesta funcionó: el día del retorno, el 30 de setiembre, el 'Bicho' goleó 3-0 a Atlanta con goles de Pasculli, Castro y Ereros. No obstante, luego de dos cotejos la localía retornó a Ferro y el equipo mantuvo el protagonismo: un 4-1 sobre Independiente y un 1-5 sobre Boca en La Plata fueron las goleadas más sonadas del cuadro de Saporiti, que se encaminó decididamente al título.

 

 

Así, para la última jornada, disputada el 23 de diciembre, en víspera de Nochebuena, la tabla mostraba a Argentinos y Ferro empatados en el primer lugar con 49 puntos. Irónicamente, mientras el cuadro de Caballito debía visitar a Estudiantes en La Plata, el 'Bicho' tenía la inmensa posibilidad de ser campeón en la cancha de su contendor, en la que recibía a Temperley. Y así sucedió: mientras la radio reportaba un cerrado empate en la ciudad de las diagonales, Jorge Olguín, de penal, le daba a Argentinos el 1-0 que bastaba para dar la vuelta olímpica. No hubo paciencia para ello: a falta de 4 minutos para el final, el pueblo bicho invadió el terreno de juego de Ferro y forzó la suspensión del cotejo. Ya era campeón por primera vez en ochenta años de historia, y además erigía al goleador del Metropolitano: Pedro Pablo Pasculli, con 21 dianas.

Nacionalizando e internacionalizando

Para el año siguiente, Argentinos mantuvo la base de su plantel, pero no al técnico. Apenas conseguido el título del Metropolitano, Saporiti se marchó a Colombia, seducido por una oferta del Junior de Barranquilla. La dirigencia del 'Bicho' resolvió apostar entonces por José Yudica, quien en su palmarés reciente contaba un título con Quilmes y la conducción del retorno a Primera de San Lorenzo, el primero de los cinco grandes del fútbol argentino que había sabido irse al descenso.

Con el 'Piojo' Yudica como DT, Argentinos potenció su propuesta de fútbol ofensivo, vistoso y encarador. En el Nacional 1985, el Grupo F lo ganó con holgura y clasificó junto a Chacarita Juniors en detrimento de Central Norte de Salta y Belgrano. La oncena titular se mantenía respecto de la campaña anterior, aunque con una salvedad: a mitad de calendario, el rendimiento goleador de Pasculli despertó la atención del Lecce italiano, que lo fichó. Entonces, Yudica debía tomar una decisión: o lo reemplazaba por el veterano Morete o apostaba por una joya de la cantera que respondía al nombre de Claudio Borghi. Optó por lo segundo, y fue así como el 'Bicho' parió al 'Bichi'.

 

 

En el enredado sistema del Nacional, Argentinos fue avanzando de fases: dejó en el camino a San Lorenzo, a San Martín de Tucumán, a Ferro y a Vélez Sarsfield, con lo que clasificó a la final. En ella se encontró nada menos que con el propio Vélez, ganador de la repesca denominada Rueda de Perdedores. En el 'Monumental' de Núñez, cancha neutral, se encontraron por primera vez el 28 de agosto de 1985: empataron 1-1 con goles de Borghi para el 'Bicho' y Pedro Larraquy para el 'Fortín'. En penales, ganaron los de Liniers; pero las bases indicaban que si el vencedor del partido era el ganador de la Rueda de Perdedores, debía jugarse un nuevo cotejo de desempate. Así sucedió una semana después, el 4 de setiembre: nuevamente en cancha de River, Castro y Batista sellaron el 2-1 que solo aminoró el descuento de Jorge Comas, y que decretó el segundo título de la historia colorada.

En paralelo, Argentinos había ido avanzando en la Copa Libertadores. Participante en el Grupo 1 junto con Ferro Carril Oeste y los brasileños Fluminense y Vasco da Gama, debutó cayendo ante el cuadro de Caballito en la cancha de Vélez, pero luego dio la hora en sus visitas a Brasil: venció 1-2 a Vasco en Sao Januario y 0-1 al 'Flu' en el 'Maracaná'. Después de un nuevo triunfo ante Ferro, un empate sobre la hora 2-2 ante Vasco da Gama con tanto agónico de Domenech y un triunfo 1-0 sobre Fluminense con gol del 'Panza' Videla llevaron al 'Bicho' a un desempate ante su anfitrión. Otra vez en cancha de Vélez, dos goles del emergente Borghi y uno de Ereros sellaron el 3-1 sobre Ferro que clasificó a Argentinos a semifinales.

Bicho para un sueño

Claudio Borghi observa la confusión entre dos defensas de Vasco al despejar el balón durante el primer triunfo de Argentinos en la Libertadores . El 'Bichi' fue la gran novedad entre los refuerzoa llegados al club. (Recorte: Placar) 

Así, recién consagrado campeón del Nacional, el equipo de Yudica no tuvo tiempo de celebrar pues se encontró encuadrado en el triangular que clasificaría a un finalista de la Libertadores encuadrado con Blooming e Independiente, este último con pase directo a dicha instancia por ser campeón vigente. Justamente el primer partido fue contra el 'Rojo en casa: quedó 2-2, y luego siguió otro empate en Santa Cruz de la Sierra ante Blooming, por 1-1 con gol de Borghi. En la vuelta, Videla se encargó de poner el 1-0 sobre el cuadro boliviano, y todo quedó expedito para definirse en Avellaneda, con Argentinos obligado a ganar para seguir con vida.

Yudica, como siempre, salió a ganar el partido. Castro y Borghi pusieron en ventaja a la visita, y Percudani descontó a poco del final del primer tiempo. En el complemento, Argentinos resistió la tromba roja, hasta que un penal pareció ponerlo contra las cuerdas. Sin embargo, la figura del portero Vidallé se hizo enorme para detenerle el disparo a Claudio Marangoni y clasificar al equipo de La Paternal a la primera final internacional de su historia. El rival también vestiría de rojo: América de Cali, con la armada argentina formada por Julio César Falcioni y Ricardo Gareca, y dirigido por el célebre Gabriel Ochoa Uribe.

 

 

En la ida, el 17 de octubre de 1985, un tiro libre de Emilio Commisso le dio a Argentinos el sello en el pasaporte para ir relativamente tranquilo a buscar la gloria en el Pascual Guerrero de Cali. No obstante, el mítico Willington Ortiz se encargó de devolver el 1-0 el 22 de octubre y fijar para dos días después un desempate a todo dar en el Defenores del Chaco de Asunción.

Así, en el duelo extra Commisso otra vez pegó para el 'Bicho', pero el 'Tigre' Gareca, antes del final del primer tiempo, igualó y el 1-1 no se movió más. Habría penales, y en ellos nuevamente Vidallé fue capital y determinante: le atajó el disparo decisivo al pequeño Antony de Ávila y condujo al éxtasis al club de barrio que pudo gritarle a América entera que había soplado un 'Tifón'.

Colorín colorado

El 8 de diciembre de ese mismo 1985, menos de dos meses después, Argentinos tuvo que cruzar el Océano Pacífico para llegar a Tokio a disputar la Copa Intercontinental contra la Juventus de Cabrini, Laudrup y Platiní. Una vez más, Yudica no se escondió: en tiempos de bilardismo en boga en la selección argentina, el 'Bicho' salió a jugarle de igual a igual a la 'Vecchia Signora' y casi le gana la que, para muchos, fue la mejor final de la historia de la Intercontinental.

 

 

Giovanni Trappattoni, técnico calculador como pocos, envió marcas personales a los hombres del sistema ofensivo de Argentinos. No obstante, Yudica hizo su parte: retrocedió algunos metros a Borghi para sacar de posición a su ocasional marcador -Favero- y así permitir el ingreso en cortada de alguno de sus volantes. La estrategia funcionó, pero para que llegara alguien desde la zaga: a los 55' Olguín, a la carrera, combinó con Videla y permitió que este habilitara a Borghi para lograr que Ereros, en fantasmal anticipo, pusiera el balón por encima de Tacconi para el 0-1.

Ocho minutos luego, Platiní igualó el partido de penal, tras falta de Olguín a Serena. Pero el 'Bicho' tenía más por picar: a los 75', Borghi habilitó a Castro para que este, nuevamente a la carrera, batiera el pórtico bianconero y colocara un 1-2 que conmocionaba al mundo. La 'Juve' tenía la papeleta muy difícil, y tuvo otra vez el mérito de reaccionar rápido. A los 82', una combinación entre Platiní y Laudrup permitió al danés batir a Vidallé y forzar los penales, en los que Tacconi contuvo los disparos de Batista y Pavoni, y Vidallé solo el de Laudrup.

Sin embargo, al año siguiente, el 10 de diciembre de 1986, Argentinos tendría su revancha internacional: disputó la Copa Interamericana en Puerto España frente al Defence Force de Trinidad y Tobago, campeón de clubes de la Concacaf. Sin Borghi -transferido al Milan- y también sin Yudica, quien ya había sido relevado por Saporiti, quien volvió al banquillo, el 'Bicho' venció 0-1 con tanto del panameño Armando Dely Valdés, quien había llegado al club en sustitución del 'Bichi'.

El 'Pepe' Castro da un salto en el estadio Hasely Crawford de Trinidad y Tobago, donde Argentinos ganó la Interamericana. (Foto: teacordasbicho.blogspot.com) 

Luego de ese cotejo, Argentinos no pudo alzar la copa: el trofeo no había sido llevado al estadio, en un caso insólito, por lo cual alguien obsequió uno artesanal que fue a parar a las manos del portero Vidallé, homenajeado por sus compañeros. Anécdotas de un ciclo maravilloso para un club modesto que, colorín colorado, una exitosa historia había labrado.

Composición fotográfica: Roberto Gando / DeChalaca.com
Foto: argentinosjuniors.com.ar, teacordasbicho.blogspot.pe, efemeridesdeportivas.blogspot.pe; Recortes: revista Placar


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