Composición fotográfica: Aldo Ramírez  / DeChalaca.com 

Buenas tardes. Quienes hacemos DeChalaca.com somos muy hinchas de este hombre y, lo hemos dicho siempre, lo consideramos lo mejor y más lúcido que tiene el fútbol peruano fuera de la cancha. Creemos ciegamente que si en 1999 su proceso no se hubiera cortado de manera abrupta, el fútbol peruano no tendría que haber esperado dos décadas para, con él de vuelta en el barco, navegar hacia un Mundial. Creemos también que ha sido objeto de la antipatía de un sector muy mediocre y resentido de prensa que hoy se retuerce siendo testigo de su éxito. Y sobre todo creemos que pase lo que fuere en los próximos dos partidos, esta vez no como sociedad futbolera no vamos a permitir que se cometa el error de hace veinte años: el proceso debe continuar contra viento y marea. El Perú no necesita salvadores ni mesías, y de hecho Juan Carlos Oblitas no tiene ese perfil; solo es un trabajador serio del fútbol, de esos que escasean en un medio tan poco formal y desapegado de la capacitación que históricamente castigó con su mezquindad a los pocos que, como él, se preocuparon por crecer para ser mejores cada vez, y no vivir sempiternamente de la gloria de cuando vistieron de corto. Pero la globalización reeducó al hincha promedio, le enseñó el valor de los procesos y dejó en offside a la carroña respecto de un extraordinario puntero izquierdo, mejor entrenador y ahora consagrado director de selecciones.

Foto: Revista Once, 11/09/1997

 

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