Composición fotográfica: Gian Saldarriaga / Fotos: diario Correo 

La final de la Copa Perú ha puesto frente a frente a dos personajes pintorescos del fútbol local. Por un lado, el argentino que lo ganó casi todo acá y que ha adoptado al Perú como su propia patria. Y del otro, el provinciano que se hizo muy querido en su tierra y se ganó un nombre en el interior del territorio nacional. Horacio Baldessari y Mifflin Bermúdez: la 'Pepa' y el 'Chato'.

Luego de pasar duros escollos en las fases previas de la Copa Perú, Sport Águila de Huancayo y Juan Aurich de Chiclayo han llegado a la final dispuestos a matar para lograr un cupo en Primera División en el año 2008. Sus técnicos, curiosamente, son el fiel reflejo de distintos ángulos de la idiosincrasia del fútbol peruano. Dos personajes opuestos en muchos sentidos pero también con varias coincidencias entre las que destaca una: cada cual a su manera, ha sabido ganarse el cariño de la afición.

Una ‘Pepa’ bien conocida

Horacio Raúl Baldessari Guntero (Córdoba, 21 de noviembre de 1958) llegó al Perú en 1990 para jugar en Deportivo Municipal. Provenía del Belgrano de su ciudad natal, aunque para entonces ya había marcado goles a raudales en el fútbol de Bolivia, país que incluso le brindó su nacionalidad. La 'Pepa', como se hacía llamar, fichó para la temporada 1991 por Sporting Cristal, equipo que fichó a varios jugadores veteranos y recorridos bajo la batuta de Juan Carlos Oblitas. 1991: La 'Pepa' en el área, su hábitat natural. En esa temporada, el argentino nacionalizado boliviano fue goleador al marcar 25 tantos con la camiseta de Cristal (Foto: Don Balón Internacional Edición Perú, Nº 7 p. 22)Pese a las críticas por ello, inmortalizadas en el recordado rap cuyo estribillo rezaba "tenemos un plantel de gente experimentada", los cerveceros lograron el título con Baldessari como goleador del campeonato, con 25 dianas.

 

La ‘Pepa’ llegó al país en el ocaso de su carrera, pero ello no fue óbice para que quedara en la retina del aficionado como figura e ídolo del entonces naciente Extremo Celeste. Y más allá de ello, al haberse quedado a residir en el país consiguió hacerse de una imagen respetable en materia de opinión futbolística, sobre la base de indiscutibles dotes de marketing personal.

 

Pero los méritos de la ‘Pepa’ también se han dejado notar sobre el verde, más allá de su eficacia goleadora. En 1993, el mismo año de su retiro de las canchas, tomó las riendas de uno de los equipos nacionales más folclóricos que recuerde la historia: el Aurich-Cañaña. Una fusión que para la gente lambayecana supo tener tanto de extraño como si el próximo año se presentara ante la ADFP un equipo llamado Alianza-Universitario que pretenda conglomerar bajo una misma camiseta a dos rivales de siempre. Pero, engendros al margen, el hecho concreto fue que Baldessari guió con éxito al Aurich-Cañaña y le permitió lograr el tan ansiado ascenso a Primera División tras una recordada definición ante el Aurora de Arequipa en el estadio Nacional. Enero de 1994: Baldessari en hombros luego de ganar la Copa Perú de 1993 al mando del Aurich-Cañaña, en el estadio Nacional (Foto: Estadio, Nº 75 p. 9)De allí que su regreso este año a la ciudad norteña para dirigir, ahora sí, al Juan Aurich, el hijo del pueblo chiclayano, haya sido en olor a multitud.

 

La 'Pepa' también se ha desempeñado durante los últimos años como comentarista deportivo en diversos canales de señal abierta y cerrada. A fin de cuentas, es todo un personaje lleno de anécdotas. Desde positivas. como en su único regreso como técnico de Primera División, cuando dirigió al Deportivo Municipal sin cobrar un sol en el Apertura 2000, hasta negativas, como cuando fue encarcelado una semana en Trujillo por supuesta tenencia de drogas o, más recientemente, al haberse visto implicado en un problema de tráfico de visas.

 

Pero para efectos del fútbol, es preferible divertirse con las historias de Baldessari en los campos de juego. Una resulta especialmente inolvidable: en uno de sus tantos partidos con el Bolívar de La Paz y luego de recibir una agresión por parte de un defensa rival, se vengó de una manera bastante desagradable pero efectiva: al regresar al campo de juego, introdujo su dedo entre sus nalgas y llenó de excremento la boca de su agresor. Simplemente, la 'Pepa'.


Un ‘Chato’ grande en el interior

Mifflin Bermúdez Tucto (Huánuco, 4 de febrero de 1969) es el paradigma del clásico jugador nacional que se consolida en el interior del país como figura y  hasta puede recibir la denominación de héroe. No sería exagerado decir que el ‘Chato’ es el jugador más representativo del centro del Perú correspondiente a la década de los '90, peleando el sitial con Isidro Fuentes -aquel goleador que fuera su comparsa en Unión Minas- o Carlos Cumapa -capitán y figura emblemática del Cienciano que consiguió el Clausura en el año 2001-.

 

1992: Mifflin Bermúdez con la camiseta que lo lanzó a la fama, la del León de su ciudad natal, Huánuco (Foto: álbum Las Estrellas del Fútbol, revista Estadio)El metro y 59 centímetros de estatura de Bermúdez no le impidieron consolidarse como jugador profesional. En una reciente entrevista con un diario capitalino, el 'Chato' narraba cómo Carlos Daniel Jurado, su técnico en León de Huánuco le dijo una vez que con su estatura no podría mantenerse mucho tiempo como futbolista. Lo acallaría con fútbol: la habilidad de Bermúdez consistía en que en espacios pequeños era un jugador impresionante, gambetero, veloz, recio. Una especie de William Chiroque pero con un poco más de cuerpo para ir al choque.

 

Bermúdez pasó en total por seis equipos, todos del interior. En su etapa amateur, jugó en el Esteban Pavletich de Huánuco y en el Defensor Huallaga. En 1988 debutó en Primera División con León, y luego pasó por Unión Minas, Deportivo La Loretana y FBC Melgar. Sus mejores actuaciones, sin duda, fueron con la camiseta del cuadro minero de Cerro de Pasco, del que fue figura principal en varias temporadas -destacando especialmente la de 1998, con el colombiano Álvaro de Jesús Gómez como técnico- y con el que descendió también en 2001, momento en el que decidió poner punto final a su carrera.

 

Acostumbrado a recibir constantes burlas por su tamaño, a Mifflin tampoco le faltaron anécdotas en su carrera. Pero ninguna supera a la ocurrida con su nombre: bautizado así por sus padres en honor a Ramón Mifflin, gran volante peruano de la década de los '70, se descubrió en 1999 que en la ADFP su nombre estaba registrado como Nifflin Bermúdez, con "N" inicial. Diciembre de 1998: Bermúdez (llamado entonces Nifflin) es elegido por la revista Don Balón Perú como el mejor jugador de Unión Minas en la temporada, una constante para el 'Chato' durante los años noventa (Recorte: Don Balón Perú, Anuario 1998 p. 25) ¿Que había ocurrido? Al sacar su Libreta Electoral, el pequeño jugador había sido presa de un error tipográfico que había alterado su nombre público. Y así, un sector de la prensa comenzó a llamar "Nifflin" al volante. Sin embargo, este supo hacer una nueva gambeta y dar una solución al desliz: con el cambio de documentos de identificación de libretas electorales a DNI, el 'Chato' corrigió su nombre en el año 2000 y quedó re-rebautizado como Mifflin para siempre. 

 

Ya como técnico, Bermúdez se mudó a Huancayo y allí ha dirigido al Wanka FC de Zapallanga y ahora guiado al Sport Águila a la final de la Copa Perú con una filosofía muy particular. Convertido al evangelismo luego de haber superado algunos problemas con el alcohol, el 'Chato' hace orar a sus jugadores antes y después de los partidos. De hecho, el pastor Fritz Cristóbal Morales, de la Iglesia de Pentecostés, es miembro permantente de su comando técnico, puesto que Bermúdez confía en que la intervención divina será clave para llevar al Águila a Primera División. En lo futbolístico, el 'Chato' dice admirar la escuela de Marcelo Bielsa, y por ello en sus últimas entrevistas a la prensa huancaína viene explicando con frecuencia cómo su 4-4-2 se desdobla. según el trámite de los partidos. en un 3-5-2, un 3-4-3 (el esquema preferido del 'Loco') o hasta un inédito 2-4-4 de su autoría.

 

 

Cuanto menos, lo último refleja un estilo muy distinto del de Baldessari, quien la última semana tuvo una curiosa reacción luego de que algunos de los jugadores del Aurich escaparan de la concentración. Los reunió en círculo, se acercó a ellos, colocó sus manos a la altura de su boca y, simulando la presencia de un miembro fálico, las agitó y dijo: "Si quieren que se las mame estamos todos cagados (...) Atrás han quedado 2,500 jugadores de todo el país queriendo llegar al lugar donde ustedes están, y yo tengo 23 idiotas que no lo aprecian". Sobran comentarios.

 

Amén de sus disímiles escuelas de motivación (comparables en Video: You Tube - ATV / Usuario: superfranthemanscwe), lo cierto es que la 'Pepa' y el 'Chato' encontrarán en la final de la Copa Perú el duelo que nunca pudieron tener como jugadores. Desde que Baldessari llegó al país, la únicas temporadas en las que habría sido materialmente posible que ambos jugadores se cruzaran fue en las de 1992 y 1993, pues en agosto de este último año la 'Pepa' colgó los botines y antes del 92' se disputaban los torneos regionales, que dificultaban que los clubes limeños se cruzaran con los provincianos. Así, en 1992, Baldessari militaba en Cristal y Bermúdez en León, pero en el partido de ida en Lima no jugó la 'Pepa' y en el de vuelta en Huánuco no lo hizo el 'Chato'. Luego, en el Cristal-León del primer semestre de 1993, antes del retiro de Baldessari, ninguno de los dos alineó.

 

De esta forma, la única estadística conjunta y casi forzada que existe de enfrentamientos entre ambos corresponde a los partidos en que Baldessari, como técnico, jugó contra equipos en los que Bermúdez alineó. Esto ha ocurrido cuatro veces: i) Unión Minas 1 - Aurich-Cañaña 0, Descentralizado 1994 (triunfo del 'Chato'); ii) Aurich-Cañaña 5 - Unión Minas 0, Descentralizado 1994 (triunfo de la 'Pepa'); iii) Aurich-Cañaña 2 - Unión Minas 1 (triunfo de la 'Pepa'); iv) Municipal 2 - Unión Minas 2, Apertura 2000 (empate, aunque con un gol convertido por el 'Chato' para el cuadro minero).

 

Paridades estadísticas, personalidades pintorescas. Ídolos domésticos, personajes entrañables. El fútbol peruano los cría y la Copa Perú los junta.

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