Foto: ReutersDiecisiete años después de su último título continental y tras solo tres de haber pasado la peor página de su historia, el histórico River Plate volvió a mostrar la estirpe que lo volvió grande. Ganó la Sudamericana con un claro 2-0 frente a un tímido Atlético Nacional.

El partido fue...

INTENSO. Al menos en la primera hora de juego. En especial, en el primer tiempo se vio un encuentro de constante ida y vuelta: River Plate tomó la iniciativa y metió bastante presión a la zaga colombiana, haciendo de Franco Armani la figura del primer periodo. Por su parte, la visita tuvo un par de oportunidades para silenciar el Monumental de Núñez pero falló en el zapatazo final, en especial a través de Luis Carlos Ruiz, quien fue el que hizo temblar más a la defensa millonaria.

Ya en el complemento, el trámite se vislumbraba igual de peleado. Sin embargo, dos desatenciones de la defensa paisa le dieron la tranquilidad necesaria a los locales para manejar la media hora faltante. Estos dos goles fueron producto de centros perfectos de Leonardo Pisculichi, desconcentraciones de Francisco Nájera y Alexis Henríquez y certeros testarazos de Gabriel Mercado y Germán Pezzella. Con todo cuesta arriba, Atlético Nacional no tuvo ningún tipo de reacción y se desplomó completamente, facilitando así el primer campeonato continental de River Plate en 17 años.

El capo: Leonardo Pisculichi

El volante ofensivo de River Plate ya había mostrado su talento a lo largo de toda la temporada y este partido no fue la excepción. En cada centro que le tocó servir, Pisculichi hizo temblar a la defensa visitante, aunque Franco Armani siempre estuvo seguro con los puños para despejar el peligro. De todas maneras, sus dos exquisitos servicios para Gabriel Mercado y Germán Pezzella fueron los que le dieron el título a su equipo, por lo que se llevó los aplausos indiscutiblemente.

La pizarra

Ambos equipos saltaron al campo de juego con un 4-3-1-2. En el caso de River Plate, Germán Pezzella y Ramiro Funes Mori (de floja actuación) formaron la zaga central, con Carlos Sánchez y Ariel Rojas por los extremos de la volante y Leonardo Ponzio encargado de la contención. Adelante, Rodrigo Mora y Teófilo Gutiérrez estuvieron siempre atentos a los pases y centros de Leonardo Pisculichi. Los tres cambios efectuados en los diez últimos minutos – cuando el partido estaba liquidado – no modificaron de ninguna forma la disposición del local y le permitieron al histórico Fernando Cavenaghi disfrutar del título en la cancha.

En cuanto a Atlético Nacional, el trabajo de Daniel Bocanegra y Juan David Valencia por las bandas fue aceptable en el primer tiempo pero desapareció en el complemento. Asimismo, Francisco Nájera y Alexis Henríquez no estuvieron sólidos en la zaga central, algo que su equipo pagó caro antes de la hora de juego. Adelante, Edwin Cardona no pudo hacer mucho para alimentar a Orlando Berrío y Luis Carlos Ruiz, quienes, si bien no jugaron mal, no tuvieron la eficacia necesaria para abrir la cuenta visitante. Con los ingresos de Sherman Cárdenas y Wilder Guisao buscaron darle más ataque al equipo, pasando a un 4-3-3 pero sin efecto alguno. Por otro lado, Óscar Murillo entró para tomar la posición de Nájera luego de los dos goles como señal de castigo por las desconcentraciones.

Kazuki Ito: Darío Ubriaco

La terna uruguaya tuvo un buen partido. Los jueces de línea estuvieron acertados en todo momento, mientras que el árbitro principal no se complicó nunca y mostró las tarjetas necesarias para mantener el juego fluido. De todas maneras, hubo un penal a favor de River Plate que no vio y que le habría dado la chance de golear al club millonario.

Foto: Reuters



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La ficha del River Plate - Atlético Nacional

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