CNI - Bolognesi: Iquitos ve la luz |
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| Escrito por Kenny Romero | |
| sábado, 27 de junio de 2009 | |
Pese a no gustar, CNI consiguió distanciarse más de la zona roja de la tabla. Jugando en horario nocturno por primera vez en el año, derrotó por 2-0 a un Bolognesi que tomó el control de las acciones, pero que sigue sufriendo una barbaridad al momento de liquidar. La oncena de Mosquera, tal parece, ya se viene haciendo un espacio en la Segunda.
De la mano de Chalaca Gonzales, este CNI viene esbozando cierta mejoría. No es más la oncena timorata de Jorge Machuca, ni mucho menos el de horripilante regularidad bajo el mando de Luis Cubilla. Ya sea jugando bien o mal, esta nueva versión iquiteña de las últimas semanas sabe aprovechar al máximo su localía. Esta noche no brindó un buen espectáculo, pero el aficionado que pagó su entrada en el Max Augustín se irá a dormir tranquilo porque sabe que se le ganó al rival directo pese a que el cuadro albo fue increíblemente dominado en gran parte del compromiso. Y al fin y al cabo, eso es lo que vale. Moviendo la cinturaCNI salió decidido a liquidar a su rival. Las primeras insinuaciones de riesgo sobre la valla visitante fueron vía los remates de larga distancia del veterano Augusto Yep. Sin embargo, fue otro jugador albo quien tomaría el rol protagónico de las acciones y destacaría nítidamente durante todo el trámite del compromiso: Carlos Barrena. En su primera acción ofensiva, el pequeño conductor fue letal con sus acostumbradas gambetas. Tras dejar sembrado a un sinnúmero de jugadores escarlatas, fue derribado dentro del área por el defensor Zavala. El atacante Cristofer Soto se encargaría de ejecutar de manera correcta su primer penal de la noche. Con el destino de espaldasEste Bolo parece estar predestinado a irse al descenso. Según la cálida narración de radio La Voz de la Selva, la oncena de Mosquera realizó un aceptable trabajo en el terreno de juego. Sólido en el medio sector, con el paraguayo Gamarra y Mario Soto entre sus abanderados, los escarlatas mostraron un sistema atrayente para los ojos del espectador -se fueron aplaudidos al término de la primera parte-, pero como viene siendo reiterativo en todo el campeonato, fue incapaz de arremeter con real peligro en el pórtico de Hernández. El 'Loco' dicho sea de paso, con su buena performance no hizo extrañar en lo absoluto al panameño Mc Farlane, errático hasta el hartazgo en su última actuación. ¿Demasiado premio?Si se analiza línea por línea, el pico más alto de los iquiteños estuvo en su sector defensivo. Los laterales Mogollón y Portilla siempre anduvieron atentos en la marca y en la proyección, mientras que la pareja de centrales (Ramos y Montalva), pese a no trajinar mucho, cumplió acertadamente su labor: jamás fue superada por los atacantes Barros y Orozco. Estaba claro que si Bolognesi no conseguía el empate por mérito propio, la oncena de Chalaca Gonzales desnivelaría la balanza bajo alguna artimaña de sus jugadores -no había otra-. Y así ocurrió. Barrena -la figura de la cancha- generó su propia jugada y realizó un milimétrico disparo a la portería visitante. Fue un golazo, pero falaz con lo que el relato sugería que realmente ocurría en el Max Augustín. Ni con uno másMosquera se la jugó en el complemento e hizo ingresar a Maldonado en reemplazo de la Chola Salazar. Esto hizo que la volante se reacomodara y Vera y Barros actuaran como mediapuntas, dejando solo a Gamarra en la contención. La idea era atrevida, pero los actores nunca se adaptaron a su nuevo libreto. Comenzaron a ceder terreno y apenas si contaron con una opción de contragolpe para descontar en el marcador. Lo anecdótico fue que esa clara situación para los tacneños se presentó cuando tenían en el terreno de juego a ¡doce jugadores! ¿Qué fue lo que ocurrió? El juvenil Erick Rojas había ingresado por Orozco, pero el árbitro Héctor Pacheco no le prestó atención a la salida del atacante escarlata. Al cabo de unos minutos con la antirreglamentaria ventaja numérica, el cuarto auxiliar se percató del insólito detalle. La cereza que no se colocóEn el último cuarto de hora del partido, Bolo apretó el gatillo, pero disparó a cualquier parte. Sin ideas, se exasperó y empezó a ganarse amarillas por doquier. Todo estaba servido para que los locales aplicaran el tiro de gracia. Pero no lo quisieron hacer; o, mejor dicho, Cristofer Soto no quiso que así fuera. Su segundo disparo desde los doce pasos fue atajado por Ramírez y, en el epílogo, desperdició un mortífero contragolpe al querer definir con elegancia. Pese a no redondear una buena faena, CNI consiguió tres puntos que le permiten mirar con cierto beneplácito al fantasma del descenso. Su rival, en cambio, se sigue hundiendo. Fotos: cnideiquitos.com Leer más...Comentarios
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