| Camina, pero no avanza |
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| Escrito por Raúl Behr | |
| miércoles, 27 de agosto de 2008 | |
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Lejos aún del nivel del Apertura, Universitario al menos mejoró en Chiclayo, pero le jugaron en contra la falta de definición y el descontrol emocional del equipo. La buena nueva pasó por el gran partido de Candelo y algunas pinceladas de Neyra. El 1-1, sin embargo, no le sirve para subir mucho en la tabla. Aurich, más satisfecho, sigue raspando puntos para alejarse de la baja. Fotos: diario La Industria de Chiclayo Donny Neyra es la insignia de la bipolaridad del campeón del Apertura. El primer tiempo se lo pasó con las manos en la cintura, balbuceando quién sabe qué protesta. El segundo se asoció con Candelo, se echó a jugar y, por instantes, recordó al mejor Neyra, a la mejor U. Si alguna esperanza puede abrigarle a los cremas el discreto resultado en Chiclayo es que el Bidón le haya dado vuelta a la tuerca. En unas semanas se sabrá. A la U le sigue faltando el 9, pero Gareca no lo va a esperar en el aeropuerto. Y, mientras tanto, tiene que arreglárselas para hacer que el equipo marche sin una pieza letal. Viene juntando desde hace fechas a Neyra y a Candelo y, aunque la variante no ha dado mucho en resultados, la potencial recuperación del primero podría hacer que la estrategia empiece a funcionar.
Lo del '10' colombiano, en cambio, ya empieza a ser parejo. En Chiclayo, Candelo encontró su pico más alto desde la lesión. Estuvo con la chispa prendida: dio dos taconazos que, además de lujosos, pusieron a un compañero de cara al arco de Martinuzzi. Retuvo el balón, combinó, lo rotó.
La aparente recuperación futbolística de los cremas, sin embargo, no se ha visto correspondida con el aspecto emocional. Después del penal que le dio la paridad a Aurich (una mano de Carmona correctamente sancionada por Santibáñez) llegó un insulto de Galván que el juez oyó y no perdonó. Acto seguido, Gareca se metió a la cancha -a separar, según se defendió- pisoteando el reglamento. En un minuto la U se dejó igualar, se quedó con uno menos en la cancha y sin su técnico en el banquillo.
Aurich apeló a lo suyo, pero se quedó sin su principal lanzador, José Moisela, tempranamente lesionado. Montenegro asumió la tarea con regulares bríos, tratando de alimentar a una delantera poco eficiente. Ni Holsen ni el ingresado Chará cumplieron. Al primero le faltó fútbol y al segundo, criterio.
Las falencias defensivas de ambos equipos dieron algunos minutos de ida y vuelta e hicieron el encuentro más que digerible. La desventaja numérica de los cremas se vio compensada con la expulsión en los minutos siguientes de Carlos Zegarra y el partido sostuvo la expectativa. La U lo pudo ganar con un remate de Candelo que Guadalupe salvó de la línea con toda su humanidad. Pudo perderlo también en un contragolpe que dejara mal parada a su retaguardia, pero dejó la sensación de que algo más pudo merecer. Si se toma en serio la levantada, un relajante no le caería mal.
¿Qué curiosidad se está repitiendo en los Aurich-'U'? Comentarios
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