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Escrito por Roberto Ciabatti
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lunes, 29 de septiembre de 2008 |
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Setiembre le sonrió futbolísticamente a países en cuyas latitudes sus hinchadas están, desde hace tiempo, vacunadas contra el fracaso. Si nuestra voz afónica de tanto gritar sobre la hora nos ha vuelto a llenar de oxígeno y esperanzas en estas Eliminatorias, en el Viejo Continente hubo emociones aún mayores. Esta es la historia de una selección que esperó casi cuatro décadas para ganar un partido en Eliminatorias: Luxemburgo, 2,600 kilómetros cuadrados de pura garra y heroísmo. |