Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comDos estrepitosas goleadas se llevaron la atención del mundo en la primera jornada de la ida de octavos de final. Ambas tuvieron diferentes características, tan marcadas como el rol de la táctica en estas instancias. PSG y Bayern Münich enseñaron varias lecciones.
    Diego Rodríguez | @diroda86
    Redactor

En el nivel de ida y vuelta de la alta competencia europea, los rivales no perdonan y una pieza se puede bajar todo el esquema trabajado durante semanas. Los problemas se acrecientan y las oportunidades de definir deben ser aprovechadas totalmente, pues en la vuelta la historia puede ser totalmente diferente.

En París, el romance no fue compartido. El PSG de Unai Emery que lucha por la punta francesa con el Mónaco tenía una gran duda en la volante: ante la lesión de Thiago Motta y la falta de ritmo de Gregory Krychowiak, el español podía bajar a Marco Verratti, pero perder así la conexión con el tridente; o más bien colocar, como hizo, a Adrien Rabiot, con menos virtudes técnicas pero útil en la función de marca. La apuesta le funcionó pese a que el nacido en Saint-Maurice recibió una amarilla apenas a los 3'.

Cubierto el fondo, es claro que de cara al arco de enfrente una pelota parada y un gol tempranero te abren cualquier partido. La magia de Ángel di María, en ese sentido, apareció ante una barrera dispareja.  El 'Fideo' se jugó un partido espectacular: esperaba un día así con ansias -y no porque fuera su cumpleaños- y explotó su velocidad para también colocar el tercero.

Ángel Di María fue trascendental en la goleada del PSG sobre Barcelona. (Foto: AFP) 

Luis Enrique, más bien, pagó cara su mala selección. Se la jugó por André Gomes y el portugués no estuvo fino ni en creación ni en definición. La improvisación de Sergi Roberto como lateral derecho es una tara que ante rivales de mayor rango se denota. Los parisinos, sapientes de que gangas así no se presentan todos los días y que en el Camp Nou la historia puede ser diferente, aumentaron revoluciones y siguieron aprovechando espacios hasta elevar la cifra a cuatro.

El otro lado de la historia, más bien, habla de taras derivadas de la estadística. La pesadilla del Arsenal tiene una instancia marco: octavos de final, y Arséne Wenger, con más de dos décadas en el banco gunner, sigue maldito para superar esa valla.

El francés propuso una táctica poco usual en él: un 4-línea-1-1 que se vio muy light ante la demoledora medular todoterreno del Bayern versión Carlo Ancelotti. Francis Coquelin y Granit Xhaka se encargaban de la marca -es un decir-; Laurent Koscielny y Shkodran Mustafi resguardaban la zaga de David Ospina, y cuando el francés se lesionó, Gabriel fue superado con sencillez por Robert Lewandowski y en ese punto se quebró el partido. Con la defensa gunner rota, el rival engrandecido y con los fantasmas encima llegaron los goles de Thiago y Thomas Müller para hacer explotar el arsenal. La munición de Carletto descansó en una volante mixta: Xabi Alonso como eje y delante una línea de seis, con Thiago y Arturo Vidal como soportes del juego y un doble circuito a los costados para copar todo el terreno.

Arjen Robben fue uno de los puntos más altos en la goleada del Bayern sobre el Arsenal. (Foto: AFP) 

Así, Ancelotti consolida su paso por el Bayern tras la ventaja que ha logrado en la Bundesliga: tiene un plantel enriquecido y con un gen alemán avasallador. En distinta medida, un proceso que crece y se legitima como el de Emery en París: Unai gana crédito en una oncena renovada con la llegada de Julian Draxler y la salida de Jesé Rodríguez. Como el Bayern, el PSG tiene marcadas individualidades, pero se ha logrado que ellas entiendan la idea colectiva y las convicciones de sus opciones de ganar el partido.

En suma, era uno bastante más favorito que el otro, pese a lo cual ambos sacaron altos dividendos de sus apuestas. Ancelotti en virtud de las lagunas londinenses y quitándole las opciones; Emery, obstaculizando el tridente, regalando la posesión y aprovechando los espacios con sus armas mentales y virtudes ofensivas. En los dos casos, las goleadas, inapelables, reportan amplio saldo para la vuelta y respaldo en la historia para prevenir remontadas.

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Fotos: AFP


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