Foto: AFPReal Madrid violentó el Allianz Arena y la teoría de la posesión de balón, y es finalista de Champions tras 12 años. Con un juego aéreo perfecto y Sergio Ramos en superlativa jornada, le infligió al Bayern Munich la peor y más humillante derrota internacional en casa de su historia: 0-4.

 

Centro corto de Ribéry al área y Sergio Ramos, parado, sin saltar, despeja de cabeza. Tiro libre de Alaba en el minuto final que Casillas, parado, sin arrojarse, contiene con dos manos.

Si los partidos de fútbol se escribieran inequívocamente a partir de la posesión de balón, como axiomáticamente un sector de opinólogos ha querido imponer en los últimos tiempos, esta crónica habría de resumir las dos acciones citadas en el párrafo anterior como las más representativas de la primera semifinal de vuelta de la Champions League. Evidentemente, en Munich hubo momentos mucho más para el recuerdo que los dos mencionados; pero también es cierto que ambos ilustran lo aplastante que fue la superioridad del Real Madrid en su paseo -invasión, saqueo, irrupción violenta- a orillas del río Isar. Con un planteamiento basado en i) el relax, entendido que la tensión fuerte y las obligaciones eran del local y ii) el laissez-faire de Ancelotti, "dejar hacer y dejar pasar", que no es lo mismo que regalar la posesión porque cuando la tomaban o Cristiano o Bale, bien que se divertían.
Recuperado de una lesión, Cristiano Ronaldo se unió a los contragolpes de Real Madrid que acabaron por matar al Bayern en su estadio (Foto: AFP)
Centro hacia afuera, zagueros clavados como estacas: aparición fantasmal de Ramos. Centro hacia afuera, zagueros clavados como estacas: pivoteo fantasmal de Pepe, aparición fantasmal de Ramos. Contragolpe mortífero de Bale, con pelota lo suficientemente amarrada al pie como para soltarla en expresión de juego colectivo, definición de Cristiano. Tiro libre al ras del propio Ronaldo, arquero rival con la mirada enterrada en el suelo, 0-4.

La posesión de pelota es solo una estrategia más de las varias válidas que hay para plantear -y ganar, se entiende- un partido de fútbol. Pero hay otras premisas que resultan mucho más relevantes en la práctica. Por ejemplo, ¿cómo puede un equipo que está perdiendo por tres goles en casa y tiene 45 minutos para remontar lanzarse a jugar sin un '9' de área? Resulta difícil de entender, porque si en algún momento el esquema del "falso 9" se hace de difícil operatividad, ese es cuando, como ocurría esta vez en Munich, la zaga rival estaba impasable y solo el bombardeo constante podía servir para causarle alguna grieta. Los espíritus de Gerd Müller, Karl-Heinz Rummenigge, Carsten Jancker, Luca Toni y Mario Gomez calentaban en la línea de cal del Allianz Arena; pero Guardiola sacó a Mandzukic y metió... a Javi Martínez. Luego entró Pizarro, pero solo con suficiente tiempo para que la tuitósfera peruana recargara su timeline con las frases originales de rigor.
Bayern exhibió un nivel muy bajo ante los madrileños, que sacaron provecho de todos los errores bávaros (Foto: AFP)
Minuto 45', pase largo hacia Benzema. Neuer sale como loco, desaforado, vendido por su defensa y casi la pifia al despejar con desesperación. Pedro Proença se apiada de él y pita el final del primer tiempo.

La verdad, Proença debió dar por terminado el partido entonces: había un solo equipo en la cancha. El otro solo se quedó para encajar un gol más y recibir la peor derrota internacional de su historia y su segundo 0-4 en casa, solo igualado por una caída en 1967 ante el modesto Duisburgo, que bien podría haberse presentado en su lugar esta noche europea en el Allianz Arena.

Fotos: AFP

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