Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.comEl Descentralizado 2017 vio pasar a 45 entrenadores, muchos de ellos con perfiles y desenlaces diferentes. A la larga, las mejores sensaciones las dejaron los que se mantuvieron firmes en sus equipos durante más tiempo, frente a los que fueron víctimas de procesos rápidamente truncados.

Mariano Elías | @marianoeliasfut
Redactor

Las cifras

- Técnicos que dirigieron en 2017: 45

- El técnico que más rindió: Pablo Bengoechea (65.9% en Alianza Lima)

- El técnico que más dirigió: Franco Navarro (46 partidos)

- El técnico que se fue más rápido: Roberto Chale (fechas 1 y 2 del Torneo de Verano)

- Los técnicos que dirigieron a más de uno: Marcelo Grioni (Municipal y Real Garcilaso); Gerardo Ameli (Sport Rosario y Municipal)

- El club que más técnicos tuvo: Unión Comercio (6 técnicos)

- Los clubes que mantuvieron a un técnico: Alianza Lima, San Martín, UTC, Cantolao

Una de las características del accidentado Descentralizado 2017 fue la falta de estabilidad en el puesto de director técnico. Si el 2016 hacía destacado la paciencia dirigencial de ocho directivas que decidieron contratar a un técnico a lo largo de todo el año, esta vez fue todo lo contrario: solo cuatro equipos mantuvieron al mismo entrenador con el que empezaron la temporada.

Los de siempre

Entre los que se mantuvieron durante todo el 2017 en el mismo equipo, habría que hacer una mención especial para Pablo Bengoechea, quien sacó campeón a Alianza Lima y tuvo, por lejos, el mejor rendimiento en cuanto a resultados. Se le criticó mucho por no consolidar un sistema o una idea de juego, pero demostró ser muy consistente en sus convicciones al declarar siempre igual en la derrota y en la victoria o en no buscar explicar resultados por factores ajenos a los partidos. Fue, además, sereno y silencioso, virtudes que usualmente escasean en los estrategas extranjeros que vienen al Perú. Un caso similar al del uruguayo fue el de Franco Navarro, quien logró, con un plantel muy corto, pelear los primeros lugares del campeonato hasta casi el final del año, cuando UTC tuvo un declive explicado justamente por la falta de alternativas para reemplazar ausencias importantes. En estos dos casos fue, por lo tanto, evidente que se optara por mantenerlos hasta fin de temporada.  

Aunque no logró un objetivo internacional con la San Martín, Orlando Lavalle tuvo respaldo en la temporada. (Foto: prensa Universidad San Martín) 

Fue distinto lo de San Martín y Cantolao, que pese a no tener grandes campañas, se quedaron con Orlando Lavalle y Carlos Silvestri al mando. Los dos mostraron, además, similitudes en su juego: pese a su falta de efectividad a la hora de conseguir resultados, se caracterizaron por buscar, al margen de los jugadores utilizados, asociar en corto y a velocidad y ser equipos con fuerza ofensiva, pese a que lucieron endebles en el fondo. Haberlos mantenido habla bien de dos instituciones serias que creen en este tipo de procesos. Un buen signo general es que tres de estos cuatro técnicos también iniciarán la campaña del año que viene, sólo exceptuando el caso de Orlando Lavalle.

Los que cumplieron

Luego de tener un pésimo Torneo de Verano con Deportivo Municipal, Marcelo Grioni asumió el cargo en Real Garcilaso, que tuvo también un accidentado inicio con la prematura salida de Duilio Cisneros y la irregularidad al mando de Gustavo Coronel. El técnico argentino levantó al equipo y lo hizo pelear tanto en el Apertura como en el Clausura. Su rendimiento se ve sin embargo afectado por su flojo arranque. El caso de Pedro Troglio fue similar, ya que levantó a un Universitario que no conseguía resultados de la mano de Roberto Chale y José Luis Carranza y, pese a no haber terminado tan cerca de los primeros lugares, su rendimiento fue más que aceptable.

Mario Villasantti y Carlos Leeb son referentes de Ayacucho FC. En 2018 se mantendrán. (Foto: Michael Carrión / prensa Ayacucho FC)Los viejos conocidos del exterior también se hicieron presenten en el torneo. Rolando Chilavert asumió en Sport Huancayo tras la salida de Diego Umaña y su equipo dejó muy buenas sensaciones por el nivel colectivo mostrado, fundamentalmente en materia ofensiva. Terminó, como ya es costumbre desde hace varios años, por clasificar a la Copa Sudamericana. Por otro lado, Carlos Leeb llegó para dirigir por tercera vez a Ayacucho FC y cumplió con la tarea encomendada de salvarse del descenso. Su equipo no mostró el juego del cuadro huancaíno, pero se volvió más sólido que con Francisco Melgar al mando.

Melgar y Sport Rosario, por otra parte, lograron reemplazar adecuadamente a entrenadores que cortaron su proceso por decisión propia en plena temporada, pese a realizar buenas campañas. Los mistianos dejaron ir luego de tres años y medio a Juan Reynoso, quien se marchó a México para ser asistente técnico al Puebla, pero que ya había clasificado a la Copa Libertadores tras ganar el Torneo de Verano. Su reemplazo fue Enrique Maximiliano Meza, quien cumplió un gran papel en la recta final del Clausura. En el equipo de Huaraz, Gerardo Ameli también fue sustituido, ya que rescindió su contrato para poder dirigir a Municipal. Gustavo Oniandía, sin embargo, terminó por salvar el año y mantener a Rosario en posiciones de clasificación a la Sudamericana.

Los que defraudaron

Están, por otro lado, aquellos DT que, pese a llegar a sus clubes para destrabar crisis, no consiguieron los resultados esperados. El caso que más resalta es el de Gerardo Ameli, quien llegó a Municipal luego del pésimo desempeño del equipo en el Torneo de Verano. Si bien los ediles mantuvieron su característico estilo luchador y de juego directo, los resultados, pese a mejorar un poco, no alcanzaron para clasificar a un torneo internacional. Pablo Zegarra, por otro lado, asumió en Sporting Cristal luego del catastrófico inicio de ‘Chemo’ del Solar y, pese a las numerosas críticas que recibió por no pelear los primeros puestos o no mostrar una idea definida, su proceso en realidad tenía como objetivo corregir problemas en la interna e iniciar un proceso de renovación en el plantel. La similitud entre ambos es que, si bien parecían ser capaces de levantar a sus equipos, finalmente fueron irregulares y terminaron por rondar la mitad de la tabla.

También  están los casos de Unión Comercio y Comerciantes Unidos, que cambiaron de técnicos prácticamente de manera arbitraria y ante la menor crisis futbolística. Tuvieron, en promedio, más de un DT por torneo y jamás mostraron intenciones de mantener un proceso, por lo que cayeron en la intermitencia. El equipo de Nueva Cajamarca fue, con seis, el que más estrategas presentó en el banquillo. Lo más dramático fue, sin embargo, lo que pasó en la costa norte: Juan Aurich y Alianza Atlético tuvieron cinco entrenadores cada uno, dos de ellos interinos y tres contratados.

Miguel Miranda fue uno de los tantos técnicos que pasó este año por Alianza Atlético. (Foto: prensa Alianza Atlético) 

Ni los extranjeros Nahuel Martínez y Cristian Lovrincevich, ni los conocidos Miguel Miranda y Wilmar Valencia, ni las ligeras mejoras obtenidas con Walter Aristizábal y Julio César Uribe pudieron evitar el descenso de ambos equipos, hecho que, ante el frecuente corte abrupto de los contratos de sus estrategas, era de esperarse. No es casualidad, entonces, que dos de los equipos que tuvieron más técnicos a lo largo del año, hayan descendido. Sería quizás excesivamente categórico afirmar que la falta de procesos fue la causa y la crisis de resultados la consecuencia o viceversa, pero seguro se trató de una mezcla de los dos. El mensaje quedó muy claro en un inestable 2017 que premió a la planificación y paciencia y condenó la improvisación y desesperación.

Composición fotográfica: Aldo Ramírez / DeChalaca.com
Fotos: prensa Universidad San Martín, Michael Carrión / prensa Ayacucho FC, prensa Alianza Atlético


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